Mikel Insausti
Crítico cinematográfico

Venimos del agua y somos agua, aunque sin tener plena conciencia de ello

Cartel diseñado para la presentación de la película en el SSIFF 68, dentro de la sección Zinemira. (NAIZ)
Cartel diseñado para la presentación de la película en el SSIFF 68, dentro de la sección Zinemira. (NAIZ)

URTZEN
EH. 2020. 94’ Dtor. y guion: Telmo Esnal, sobre un cuento de Pablo Azkue. Prod.: Miren Aperribay Irastorza/ Atera Films. Int.: Telmo Esnal, Pablo Azkue, Karmelo Bizkarra, Xabier Alberdi. Fot.: Javi Agirre Erauso. Mús.: Pascal Gaigne. Mont.: Laurent Dufreuche y Manex Aranburu.

El zarauztarra Telmo Esnal lleva una trayectoria muy abierta como cineasta, en la que cabe lo mismo la comedia costumbrista que la pura experimentación. Al primer grupo pertenecen ‘Aupa Etxebeste!’ (2005), su secuela ‘Agur Etxebeste!’ (2019) y ‘Urte berri on, amona!’ (2011), mientras que en el segundo contenedor encontramos su obra maestra ‘Dantza’ (2018) y su ensayo fílmico ‘Urtzen’ (2020). Una reciente aportación que se enmarca en la dimensión autoral más intimista, aquella que necesita de muy escasos elementos para desarrollar todo un proceso creativo.

Y, precisamente, el proyecto nació de las nuevas formas de expresión que trajo consigo el confinamiento. Fue durante el periodo de encierro cuando probó a dar cuerpo definitivo a una idea abstracta sobre la adaptación del cuento de Pablo Azkue ‘Ur, el gigante del mar’. Azkue es otro zarauztarra multifacético que practica por igual la fotografía o la escritura, con tal de articular relatos conectados con nuestra propia esencia, la humana y la vasca.

A este respecto, hay una especie de descubrimiento o alumbramiento, en la toma de conciencia del agua como parte del ser, ya que en Euskal Herria el pensamiento oteiziano ha abogado por la idea de un alma ligada a la tierra, y en ese sentido ‘Urtzen’ (2020) sería la contestación a ‘Ama Lur’ (1968), o tal vez su complementario.

Ya desde el cartel con que la película fue presentada en el SSIFF 68, dentro de la sección Zinemira, la tierra mira al mar desde esa orilla conceptual representada por la arena de la playa. Es una idea de impregnación telúrica que desde luego está más presente en quienes nacen y viven en la costa. De dicho sentimiento emana la constatación de que los mitos vascos pertenecen de lleno a la cultura de interior, y por lo tanto hacía falta un mito marino como Ur consagrado al planeta azul.