
El Gobierno español no está sabiendo gestionar adecuadamente qué hacer con los menores de 60 años vacunados con AstraZeneca. El martes a las 22.38 horas se comunicó que recibirían la segunda dosis de Pfizer y que había acuerdo con las autonomías. Desde la mañana de ayer se vio que el acuerdo no se había alcanzado. La propia consejera de Salud de la CAV, Gotzone Sagardui, puso en solfa la decisión, con una razón de peso: destinar dosis de Pfizer a ese colectivo retrasará dos semanas la inmunización del resto de la población, dado que Pfizer es el proveedor más importante. Finalmente, Sanidad aceptó que se dé la opción de elegir a los afectados para ver si quieren AstraZeneca o cambiar a Pfizer. Aunque Lakua está filtrando que se lo sigue pensando; de momento este jueves no hay posición oficial.
Todo le fue mal ayer a la ministra Carolina Darias. Sanidad sostiene su decisión de cambiar a Pfizer en el estudio CombiVacs, en el que participan ciudadanos vascos, y que está siendo muy cuestionado por la comunidad científica. En el ensayo CombiVacs (del que solo se tienen resultados preliminares) participan unas 600 personas, de las que 200 recibieron placebo. La muestra resulta, por tanto, ínfima si lo que se quieren descartar son episodios que suceden a razón de cuatro por millón o incluso con menor tasa, subrayan los críticos.
El ensayo puede servir para detectar reacciones adversas muy comunes, pero no las infrecuentes o las muy infrecuentes que son las que han motivado la restricción de AstraZeneca a determinados grupos de edad. Además, la comparación de la respuesta inmune se ha hecho en este ensayo con sujetos que han recibido placebo y no con otro grupo de control al que se haya administrado la segunda dosis de AstraZeneca.
En consecuencia, CombiVacs no puede concluir que la combinación aporte una protección más robusta que mantener la marca. Y tampoco aseverar que cambiar sea más seguro.
Como la evidencia en la que se apoya Sanidad es tan endeble y ante la presión de las CCAA gobernadas por el PP, la ministra accedió a que los ciudadanos en esta situación que así lo requieran soliciten una segunda dosis de AstraZeneca, ya que el conjunto de las comunidades autonómicas almacenan 835.000 dosis de esta marca.
Cabe recordar que los menores de 60 años de Euskal Herria que recibieron una inyección de AstraZeneca por motivo de su profesión son 104.000.
Una elección sin datos
Por lo que se ha registrado en otros países, los episodios trombóticos con segunda dosis de AstraZeneca prácticamente inexistentes (las reacciones adversas aparecieron con la primera) y su administración cuenta con el aval de la Agencia Europea del Medicamento. La combinación de vacunas con Pfizer está menos testada y no cuenta con ensayos clínicos sólidos sobre este proceder, pero es la opción escogida desde hace semanas por Francia y Alemania sin que haya despertado alarma sanitaria.
No hay ningún motivo que induzca a pensar que la combinación vaya a aumentar el riesgo. De hecho, combinar vacunas es una práctica habitual en otras enfermedades. Lo más probable es que escoger una marca u otra sea algo intrascendente.
Sin embargo, dejar en manos de los ciudadanos, que carecen de formación, qué vacuna les parece más adecuada no es, desde luego, la opción más deseable. Sanidad, consciente de esto, lo va a consultar con el Comité de Bioética.
Pese a lo criticable de todo este proceso, dejar libertad a los ciudadanos es la opción definitiva y Nafarroa empezará a administrar segundas dosis de Pfizer a estas personas la semana que viene. Y es que, mientras el Ministerio dilataba su decisión esperando los datos del ensayo de Combivacs, buena parte de los vacunados con AstraZeneca ha sobrepasado la fecha indicada para la segunda dosis.

La Ertzaintza deja impune la desaparición del test de drogas del hijo de un jefe policial

Mueren tres esquiadores, uno vasco, por un alud junto a los ibones de Brazato (Panticosa)

El actor Sambou Diaby, expulsado de un bar de Bilbo acusado de mantero: «Aquí no puedes vender»

La exposición temprana a pantallas se relaciona con cambios cerebrales en la adolescencia

