Aritz Intxusta
Redactor de actualidad

La pandemia multiplicó la presión de las farmacéuticas en Bruselas

Un estudio de Civio documenta 726 reuniones de lobbies farmacéuticos con miembros de la Comisión Europea en el año 2020, tantos como en los cuatro años precedentes. 

Stella Kyriakides, comisaria de Salud de la Comisión Europea. (AFP)
Stella Kyriakides, comisaria de Salud de la Comisión Europea. (AFP)

La Unión Europea constituye uno de los grandes aliados de la industria farmacéutica a la hora de abordar cómo se está afrontando la epidemia, con una postura abiertamente contraria a la que defienden India y Sudáfrica, que abanderan la liberación de las patentes de las vacunas. Las tesis de la Comisión Europea (CE) van más allá de lo que propugna Joe Biden, pese a que EEUU es el país que cuenta con mayor número de empresas con patentes de vacunas válidas contra el covid.

La fundación Civio ha monitorizado los encuentros de los miembros de la CE con lobbies vinculados a la industria farmacéutica o directamente con multinacionales a través del portal de transparencia, y ha constatado que la actividad lobbista para influir en los líderes europeos prácticamente se quintuplicó con la pandemia. Entre 2015 y el primer trimestre de 2021 tuvieron lugar 1.356 reuniones de lobbistas con miembros de la comisión, de las que 726 se registraron desde el año 2020.

Uno de los lobbistas más activos ha sido la Federación Europea de Industrias Farmacéuticas (Efpia). Esta organización es un grupo de presión  cuyo objetivo declarado es defender los intereses de sus compañías asociadas. Entre ellas se encuentran los grandes suministradores de vacunas de la UE: Pfizer, AstraZeneca, Sanofi (que fabrica para Pfizer)..., así como otras de las grandes farmacéuticas que proveen de otros medicamentos y equipos que han sido esenciales durante la epidemia.

No cabe obviar que, aunque en este momento la clave de la pandemia está en las vacunas, en etapas anteriores todo giraba en torno a la adquisición de test PCR, respiradores, determinados medicamentos... El problema de desabastecimiento inicial, según lo declarado en el registro de transparencia, habría ocupado la mitad de los encuentros y el resto se dedicó a diseñar la estrategia a seguir.

En concreto, la Efpia se reunió en 86 ocasiones con miembros de la Comisión Europea, según el portal de Transparencia. La más activa fue la comisionada de Salud, Stella Kyriakides, pero también hay documentos sobre encuentros con otros responsables incluida la presidenta, Ursula von der Leyen.

Civio ha cribado los miles de encuentros que se han notificado y los ha cruzado con la base de lobbistas inscritos en el registro, pero este método tiene sus limitaciones, pues no todos los encuentros se documentan. «Bruselas realiza auditorías de lo que se publica, aunque es complicado verificar miles de reuniones y encuentros. Y esos miles de encuentros son solo los que conocemos, ya que quedan fuera miles de contactos a un nivel más bajo», comenta Miguel Ángel Gavilanes, uno de los periodistas de datos de Civio autores de la información.

Que la UE tenga una política de transparencia no implica que esta se aplique con eficacia. Los altos cargos sí documentan con  quién se reúnen (no se sabe si absolutamente todo), pero en el Parlamento Europeo esto sigue siendo voluntario y el nivel de transparencia oscila según el país.

La mitad de los europarlamentarios del Estado español no informa de sus reuniones y solo los países nórdicos son disciplinados a la hora de rendir cuentas. De los representantes de partidos vascos, Pernando Barrena (EH Bildu) no informa de reuniones, mientras que Izaskun Bilbao sí lo hace.

«Los lobbies buscan desde influir en la Estrategia Farmacéutica en Europa y otras políticas hasta los asuntos que les incumbe, como fármacos específicos o vacunas. Lo común, y así lo recoge la normativa sobre el registro de transparencia, es que los grupos de presión buscan influir en las políticas y proyectos europeos para proteger sus intereses», explica Gavilanes.

Que los lobbies tratan de que la Unión Europea se posicionara en contra de la liberación de las patentes no solo encaja en lo que, por definición, son sus objetivos. Hay organizaciones que han documentado esta finalidad concreta con documentos oficiales, como es el caso de Corporate Europe Observatory (CEO), otra entidad sin ánimo de lucro que monitoriza lo que sucede en Bruselas.

Este observatorio, a principios de este mes, denunció que la Comisión Europea ha abierto de par en par sus puertas a las empresas del Big Pharma y apenas ha mantenido encuentros con quienes defienden que una liberación de patentes puede acelerar la vacunación del conjunto del planeta.

CEO tuvo acceso a documentos en los que los representantes de la Efpia daban sus argumentos a responsables de la Comisión, siendo particularmente importante uno de diciembre pasado, cuando las primeras vacunas estaban a punto de aprobarse. En esa cita, los lobbistas del Big Pharma negaron que hubiera un problema de suministro a nivel mundial y reiteraron a la Comisión que el mantener las patentes era más importante que nunca. Los miembros de la Efpia presentaron un calendario de colaboraciones entre empresas que, supuestamente, permitiría a la industria farmacéutica abastecer a los países sin necesidad de que las empresas tuvieran que compartir temporalmente sus descubrimientos

Obvia decir que lo que contó la Efpia a la Comisión es mentira, que la colaboración no se ha dado, y que la industria no da abasto. De hecho, ni siquiera han cumplido con los compromisos de entrega a la UE. Sin embargo, la postura de defender el derecho a las patentes (blindando así los beneficios de estas empresas) caló tan hondo en los representantes de la UE que siguen calcando los argumentos del Efpia y bloqueando una posibilidad real de cambiar las normas del juego.