
El miércoles pasado, tras haber presidido la reunión del consejo asesor del LABI, que decidió no adoptar ninguna medida adicional para frenar el aumento de los contagios, Iñigo Urkullu dijo en rueda de prensa que si bien no descartan brotes o retrocesos en los próximos cuatro meses, «en el peor de los supuestos» la hipótesis que maneja su Ejecutivo y contempla la nueva versión del Plan Bizi Berri es que la Tasa de Incidencia Acumulada no llegará a consolidarse por encima de los 300 casos por 100.000 habitantes, y que no se superará el escenario 2 de camas UCI. Cinco días más tarde, es posible que la primera previsión se vea superada en las próximas horas por la realidad de una pandemia que no entiende de planes.
Con los 669 nuevos positivos notificados ayer, la incidencia acumulada en la CAV alcanzó los 294 casos por cien mil habitantes, y seguramente dejará atrás hoy mismo el listón de los 300. De hecho, con una incidencia semanal de 191,9 casos, la tendencia es que los datos respecto a la afección del covid-19 en catorce días se acerquen a los 400 casos durante esta semana.
A ello apunta también la tasa de positividad, que el sábado se elevó hasta el 9,4%. En lo que va de año únicamente se había registrado un porcentaje superior el pasado 2 de abril, y el anterior dato más elevado se notificó el 8 de noviembre de 2020, de modo que es más que posible que en las próximas jornadas se mantenga al alza el número de casos.
Varios errores de cálculo
Que la incidencia acumulada iba a acabar superando los 300 casos parecía evidente el mismo miércoles, sin embargo, el lehendakari se atuvo al guión del Plan Bizi Berri IV, donde se reduce el número de escenarios previstos de cinco a tres, y solo llega al escenario de «transmisión tensionada», entre 150 y 300 casos por cien mil habitantes.
La anterior versión del plan contemplaba los escenarios de «transmisión alta» –entre 300 y 500 casos por cien mil habitantes– y de «transmisión muy alta», más de 500 casos. Por tanto, esta semana vamos a entrar en el escenario de transmisión alta, rompiendo las previsión de Lakua hasta el mes de octubre.
No es el primer error de bulto de un Ejecutivo que la víspera de que se decretara el confinamiento domiciliario, en marzo de 2020, sostenía que se iban a celebrar elecciones el 5 de abril.
El 7 de abril, pero de este año, el coordinador del LABI técnico, Jonan Fernández, dijo en una entrevista que el aumento de casos provocado por la ola de Semana Santa iba a tocar techo en siete días, pero la incidencia tardó tres semanas en empezar a bajar. Pese a ello, no se adoptó ninguna medida en ese periodo.
En este caso, la razón esgrimida el miércoles para mantener las medidas del anterior Decreto es que el aumento de los contagios, centrado en los jóvenes, no ha provocado un incremento en la ocupación hospitalaria y de camas UCI. Y a pesar de que en estos días el número de pacientes sí que ha crecido, de momento no es equiparable al observado en la cifra de contagios.
Nafarroa sigue sin mejorar
Ha transcurrido relativamente poco tiempo desde el inicio de este fuerte repunte, y está por ver si acaba afectando de forma importante a la presión asistencial. La campaña de vacunación ayudará mucho a que no ocurra, aunque en Nafarroa sí se observa un incremento de ingresos en las últimas jornadas. Ayer había treinta pacientes de covid en los hospitales navarros, ocho más que solo una semana antes, y los atendidos en las UCI han pasado de ocho a doce en el mismo periodo, un 50% más.
Además, si en la primera mitad de la semana pasada parecía que la situación empezaba a mejorar en ese herrialde, con una caída de los positivos, los contagios han ido al alza en las cuatro últimas jornadas, hasta los 335 detectados este sábado.
De hecho, con una incidencia acumulada de 492 casos por cien mil habitantes, Nafarroa ha roto el techo de las dos últimas olas, y con una positividad del 16,2% es seguro que va a seguir creciendo en los próximos días.

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