Martxelo Diaz
San Fernando de Henares

Los testimonios de torturas marcan la segunda sesión del juicio del sumario 13/13

En la segunda sesión del juicio del sumario 13/13 en la Audiencia Nacional se han podido escuchar testimonios de torturas que relataban que la Guardia Civil buscaba inculpaciones. Los acusados han negado vinculación con ETA, que solo se basa en diligencias del instituto armado.

Los procesados, en el interior de la Audiencia Nacional española. (Fernando VILLAR/EFE)
Los procesados, en el interior de la Audiencia Nacional española. (Fernando VILLAR/EFE)

Arantza Zulueta ha negado cualquier vinculación con ETA, tal y como sostiene la Fiscalía en el sumario 13/13. La declaración de la abogada vizcaina, que solo ha respondido a las defensas, ha dado inicio a la segunda jornada del juicio que está teniendo en lugar en la Audiencia Nacional española.

La letrada ha rechazado categóricamente que su identidad responda a los alias de ‘Martxel’, ‘Marxel’ o ‘Bizer’, que la Guardia Civil le atribuye como responsable de mantener contactos con la dirección de ETA. «Nadie me conoce por esos alias y no conozco a nadie que los utilice. No sé por qué se han podido referir a mí», ha declarado.

De este modo, la acusación únicamente se sostiene en la documentación aportada por el instituto armado, que Zulueta ha calificado de «tendenciosa» para tratar de incriminarle.

Junto a ello, existe la declaración de Naia Zuriarrain durante la incomunicación. Ha denunciado haber sido objeto de torturas y posteriormente desmintió lo manifestado durante la incomunicación. Ha relatado que vio a Zuriarrain en los calabazos de la Audiencia Nacional tras la incomunicación y que durmió con ella en la misma celda tras su ingreso a prisión y ha confirmado que «fue obligada a decir eso con torturas».

«Nunca he tenido comunicación con ETA. No he captado a nadie para ETA. No he participado en el cobro del impuesto revolucionario. Jamás he pasado objetivo de información a ETA para que realizase atentados», ha añadido Zulueta. En este sentido, ha rechazado que hubiera entregado información a la organización armada para que atentase contra la Audiencia Nacional. «Me acusan de ello desde 2010, con gran presencia en los medios de comunicación. No es cierto, no hay documentación que lo acredite», ha añadido.

«Nunca he visto un arma ni he tocado un arma. Las únicas que he visto son las fotografías de las armas incautadas en los procedimientos. Que encuentren una sola huella en el zulo que dicen que han interceptado», ha proclamado la abogada vizcaina, que ha insistido en que no hay ninguna documentación que pueda desmentirle.

Zulueta ha explicado que asumió la condena por «integración en ETA en condición de dirigente» para evitar el ingreso en prisión de otros compañeros en un sumario anterior. Ha destacado que asumió esa condena como «un paso hacia la democracia, la paz y la convivencia».

Ha recordado, además, que la sentencia dejaba claro que Koordinazio Taldea funciona desde 2003 hasta 2014 de manera ininterrumpida, por lo que, en ese caso, resultaría evidente la vulneración del principio non bis in idem.

Testimonio de torturas de Zuriarrain

La segunda declaración de la jornada ha sido la de Naia Zuriarrain, que se ha convertido en un testimonio de las torturas que sufrió durante su detención, que había denunciado previamente.

Ha relatado que trabajaba en la asistencia técnica informático en el despacho de abogados de la calle Elkano de Bilbo. Ha contado que fue trasladada a Madrid en un coche sin distintivos y que en el trayecto le amenazaron con que el trato iba a cambiar al llegar a la ciudad castellana y que «lo iba a pasar mal».

Zuriarrian relató al forense de guardia lo sucedido en el trayecto y este lo trasladó a su informe. «Me decían que tendría consecuencias si le contaba algo al forense y las hubo», ha señalado.

Según ha relatado, le desnudaron, le colocaron gomaespuma con precinto en el brazo, le echaron agua fría por la cabeza y le pusieron bolsas de plástico para impedirle respirar. «Sentía que me ahogaba», ha declarado.

Ha explicado que le hicieron aprenderse de memoria lo que tenía que declarar y que le obligaron a ensayar cómo debía hacerlo. «Me preguntaban por lo demás y me daban las respuestas», ha relatado.

«Lo que dije no es cierto», ha subrayado, destacando que puso en conocimiento del instructor todo lo sucedido. Fue encarcelada y contó a Zulueta lo ocurrido. Posteriormente, denunció las torturas sufridas. La denuncia fue archivada.

Enparantza: «El registro fue un caos»

Jon Enparantza ha negado también cualquier vinculación con ETA y ha explicado que su labor se ha desarrollado como abogado. En este sentido, ha destacado que las inculpaciones que ha habido se han debido a declaraciones obtenidas bajo tortura.

Ha negado también haber quedado con David Pla en Donostia para recibir instrucciones de ETA, ya que este estaba en prisión en el momento en el que la Guardia Civil les atribuye ese encuentro. Ha explicado que coincidió con Pla cuando salió de prisión en el barrio de Antigua porque sus hijos eran compañeros de clase en la ikastola.

Ha relatado que, al igual que sucedió en Bilbo, el registro del despacho de abogados de Hernani fue «un caos total». Ha explicado que entraron con perro y que el secretario judicial no llegó hasta veinte minutos después de que empezase el registro.

Ha explicado, al igual que Zulueta, que en el sumario anterior asumió la condición de dirigente de ETA en una causa previa «como mejor solución para 47 personas» y ha negado que haya dado órdenes al colectivo de presos, ni ha gestionado el impuesto revolucionario ni ha fijado objetivos.

Asimismo, ha puesto en valor el debate político para avanzar en la resolución del conflicto que se produjo en el momento al que hace referencia al sumario, hace once años. Ha subrayado que la situación actual, en la que todavía hay carencias, se debe en buena medida al trabajo político realizado en esa época.

Iker Sarriegi, por su parte, ha coincidido en subrayar la irregularidad del registro de Hernani y ha destacado que no habla francés y que toda su labor como abogado se ha desarrollado en el Estado español. Por tanto, ha negado que tuviera relación con Txistor Haranburu, como le imputa el procedimiento.

Julen Zelarain estaba en prisión

Julen Zelarain ha relatado que estaba encarcelado en la prisión de Huelva por la causa de Gestoras en el momento en el que se desarrolló la operación del sumario 13/13. No se registró su celda en la prisión andaluza, ni se le interrogó al respecto. De hecho, el auto de procesamiento se le notificó años después, cuando todavía se encontraba en la citada cárcel.

Zelarain ha mostrado su estupor por el hecho de que esté inmerso en este procedimiento, ya que estaba encarcelado en régimen de aislamiento en el momento de los hechos por un delito que es el mismo que le imputa actualmente. Permaneció en esta situación durante seis años. En este periodo ha calculado que su celda fue registrada hasta en dos mil ocasiones, ya que era una práctica diaria. En ninguna de estas ocasiones se le incautó documento alguno relacionado con ETA.

Saioa Agirre: «Me dijeron que no iba a ser madre»

Un guardia civil le preguntó a Saioa Agirre mientras estaba incomunicada en las dependencias de Tres Cantos si quería ser madre. «Me dijeron que no lo iba a ser mientras tenía una bolsa en la cabeza», ha relatado en su declaración ante el tribunal.

Ha relatado que le sometieron a vejaciones de carácter sexual mientras le hacían preguntas. «La declaración policial la escribió la Guardia Civil. La escribieron ellos. No me acuerdo qué ponía. Es mentira», ha señalado. Asimismo, ha señalado que puso en conocimiento del juez instructor, Fernando Grande-Marlaska, estos hechos. También recibió amenazas para ratificar su declaración policial ante el juez.

Nerea Redondo ha negado que el dinero que entregó a Juan Mari Jauregi, unos 40.000 euros, corresponda al «impuesto revolucionario» sino que correspondía a los ahorros obtenidos por distintos trabajos. Ha explicado que entregó este dinero porque se marchaba de su apartamento y se trataba de una persona de confianza.