
La ausencia de datos hace muy complicado anticipar la afección hospitalaria y las muertes que va a acarrear la actual ola de contagios que se ha cebado en todos los territorios, con Nafarroa a la cabeza. El perfil tan joven de los afectados, la protección (en la mayoría de ocasiones esterilizante) que confieren las vacunas y la presencia de una cepa nueva del virus van a influir en el resultado, pero se desconoce en qué medida.
El Ispln ha estudiado cuántos ingresos hospitalarios y de UCI generan cien casos positivos. Esta cifra ha ido cambiando a lo largo del año. El punto de partida sería que por cada cien personas contagiadas la primera semana de enero hubo 7,3 hospitalizados y 1,3 ingresos en UCI.
A lo largo del mes de enero y febrero, de la mano del inicio de la campaña de vacunación, los casos graves fueron bajando (llegando a 5,9 ingresos en planta y 0,5 en UCI por cada cien).
No obstante, en esas semanas no solo estaban alterando el resultado las vacunas. Había un segundo actor que avanzaba incluso más deprisa que la campaña de inmunización. Se trataba de la cepa británica, más transmisible y con mayor probabilidad de causar enfermedad grave entre los infectados.
Conforme esa cepa se hizo hegemónica, a inicios de marzo, las cosas cambiaron. Mientras que la vacunación protegía a una parte muy pequeña de la población, la cepa británica estaba ya por encima del 90% de los casos. Por este motivo, el numero de formas graves de la enfermedad fue subiendo. Este efecto se notó hasta finales de marzo, cuando iban al hospital nueve de cada cien infectados.
La curva comenzó a descender a partir de entonces, de nuevo, por efecto de la vacunación. Cada vez había más gente muy bien protegida –porque la eficacia de las vacunas está siendo muy alta– y además se estaba vacunando a los rangos de edad donde los casos graves se daban con mayor frecuencia.
Desde ese pico en la proporción de casos y hospitalizaciones de la semana 13 (29 de marzo-4 de abril), el indicador no ha parado de bajar, y la frecuencia en el informe epidemiológico difundido ayer de es de un hospitalizado por cada cien casos (frente a los nueve en marzo).
La relación de casos que han precisado de camas UCI es donde mayor mejoría ha habido (porque la vacunación de mayores de 80 resultó determinante y nunca se volvió a los números de inicios de año). En enero, por cada mil casos había 13 ingresos en UCI. La semana pasada solo había 0,3. Si se añade a este indicador el número de muertes por covid, la proporción de decesos e ingresos en intensivos resulta hoy 20 veces menor .
Esta es la tendencia, que se verá alterada ahora por el perfil joven de los contagiados y la irrupción de la variante delta.
Ahora bien, los hospitales vuelven a llenarse, porque aunque la proporción sea más baja los casos se han multiplicado. Así, en una semana se ha pasado de 101 pacientes a 156 en Hego Euskal Herria, aunque en la UCI el aumento es menor, de 34 a 36.

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