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Tapia intenta pasar la factura de la luz a la oposición a fracking y eólicas

La consejera de Lakua Arantxa Tapia ha calificado el precio récord de la luz en el Estado español como resultado de «una tormenta perfecta». Y aquí ha querido pasar la factura a la oposición al fracking o los proyectos eólicos en Euskal Herria.

Tapia y Urkullu, en una recepción al presidente de Iberdrola, Sánchez Galán. (Irekia)
Tapia y Urkullu, en una recepción al presidente de Iberdrola, Sánchez Galán. (Irekia)

La consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente del Gobierno Urkullu, Arantxa Tapia, ha escrito una tribuna abierta titulada 'Energía, menos ruido y más rigor' en el que analiza el altísimo precio de la luz en el Estado español y no pierde ocasión de cargar contra la oposición a proyectos de extracción de gas y obtención de energía eólica.

Comienza explicando Tapia que «no cabe duda de que hace falta un debate profundo y sincero en torno a la tarifa de la electricidad y al funcionamiento del mercado de la energía, pero no parece que los parches ni que las ideas de una noche de verano aporten una solución estructural».

Tras apuntar que «las altas temperaturas del Estado han provocado un incremento en el consumo energético, generando un rifirrafe político acerca del coste de la energía», ha indicado que se vive una situación que afecta al ámbito mundial en la que «convergen distintas circunstancias que provocan una tormenta perfecta: una elevada demanda eléctrica en climatización por las altas temperaturas, una bajada en la producción eólica, un alto precio del gas natural y una tendencia alcista del precio del CO2».

La consejera ha señalado que en el territorio que gestiona su gobierno, a excepción de algún momento puntual en Araba, «el calor no ha apretado en exceso» y, sin embargo, todos los aspectos afectan también al precio de su electricidad. Para Arantxa Tapia, esto deja «reflexiones y conclusiones de calado» ya que en la Comunidad Autónoma Vasca «apenas» se genera energía eólica, «impedida por una supuesta contestación social», se ha renunciado a un gas natural disponible en su subsuelo, y el coste del CO2 «lógicamente es cada vez más elevado, siendo el precio que corresponde pagar por una transición energética alineada con la lucha contra las amenazas del cambio climático».

«Las transiciones energética y climática vienen. O las hacemos o nos las hacen. Toca centrar el debate, porque en Euskadi producimos poca energía y consumimos mucha, y la diferencia la compramos al precio que otros nos marcan. Afecta a la factura de la luz de nuestros hogares, especialmente de los más vulnerables, y a la de nuestras empresas y su competitividad», ha advertido.

En ese sentido, ha defendido que las empresas vascas «necesitan un acceso al mercado eléctrico en condiciones competitivas» porque una buena parte de la economía y muchos empleos de calidad dependen de ello.

Intensificar renovables

Por ello, ha emplazado, en primer lugar, a «intensificar renovables de todo tipo, incluidos los parques eólicos y fotovoltaicos».

«Euskadi cuenta con una bajísima producción de energía renovable, y este resultado carece de sentido en un país en el que hemos sido capaces de generar un sector industrial energético mundialmente puntero y competitivo», ha añadido.

En segundo lugar, ha emplazado a «ser consecuentes con la decisión adoptada respecto al gas, que es el complemento requerido por las renovables hasta no disponer de soluciones de almacenamiento de energía más sostenibles».

«Euskadi ha descartado recurrir a la gestión de su propio gas, aunque sigamos acomodados en el sistema de confort del gas natural y sepamos que el precio del gas importado tiene un mayor coste económico y ambiental», ha argumentado.

En una tercera reflexión, plantea que, «compartiendo el principio de que 'quien contamina, paga' y viendo el coste de la emisión del CO2», se haga «un mayor esfuerzo en el principio del 'ahorro energético'».

«En el debate de estos días, en plenas jornadas tórridas en muchos puntos del Estado, nadie ha incorporado este enfoque y cabría asumir el reto y plantearnos una reducción de consumo de energía», ha subrayado.

Arantxa Tapia ha hecho hincapié en que «la mejor energía es la que no se consume». «La eficiencia energética ha sido y seguirá siendo uno de los elementos esenciales para afrontar el reto de la neutralidad climática y la descarbonización. Este es uno de los objetivos fundacionales del Ente Vasco de la Energía-EVE, y en los que Euskadi y la industria vasca son referencia», ha aseverado.

El EVE

En este sentido, ha puesto en valor el papel del EVE que, «no teniendo capacidad de intervenir en la regulación del coste de la energía, sin embargo ha sabido contribuir a que el sistema vasco reduzca su dependencia de los derivados del petróleo y del carbón».

Ha reiterado que «la implantación de un sistema de transporte y de distribución del gas natural, así como el impulso de las distintas tecnologías renovables en pequeña y gran escala por toda la geografía vasca y, sobre todo, la apuesta por la eficiencia energética, ha ayudado a reducir un 27% la emisión de los GEIs, gases de efecto invernadero, y consecuentemente los costes energéticos».

Tapia ha puesto de relieve que lo ha hecho «con actuaciones y programas de gran dimensión dirigidos a la industria, en colaboración público-privada con la administración local, y penetrando en el conjunto de los hogares, con ayudas de 'renoves' en calderas, ventanas, electrodomésticos o vehículos».