Martxelo Diaz
Aktualitateko erredaktorea / Redactor de actualidad

Continuismo o nuevo modelo, ante una necesidad de cuidados cada vez más acuciante

Andoni Ortuzar (PNV), Arnaldo Otegi (EH Bildu), Eneko Andueza (PSE) y Pilar Garrido (Podemos) han debatido este lunes en los cursos de verano de la UPV/EHU sobre los retos que suponen el envejecimiento de la sociedad y los cuidados. El papel de los poderes públicos ha sido la principal discrepancia.

Arnaldo Otegi, Pilar Garrido, Eneko Andueza y Andoni Ortuzar, en el exterior del Palacio de Miramar de Donostia. (Jon URBE/FOKU)
Arnaldo Otegi, Pilar Garrido, Eneko Andueza y Andoni Ortuzar, en el exterior del Palacio de Miramar de Donostia. (Jon URBE/FOKU)

Andoni Ortuzar, presidente del EBB del PNV; Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu; Eneko Andueza, secretario general del PSE de Gipuzkoa; y Pilar Garrido, secretaria general de Podemos Euskadi, han compartido hoy los Cursos de Verano de la UPV-EHU una mesa redonda «excepcional», según la ha definido la moderadora, la periodista Lourdes Pérez. No solo por lo inusual de ver a los primeros espadas de la política vasca en torno a una mesa, sino por el tema que iban a tratar, el pacto intergeneracional, la necesidad de hacer frente a una sociedad cada vez más envejecida y los retos que supondrá esta circunstancia de cara el futuro.

A grandes rasgos, Ortuzar ha defendido la validez del actual sistema de atención a mayores de la CAV, destacando que «está por encima de la media europea», aunque ha reconocido que «es mejorable». Frente a él, especialmente Otegi y Garrido, han puesto el acento en la necesidad de un nuevo modelo que garantice a todas las personas unas condiciones de vida adecuadas en los últimos años de sus vidas.

Brecha generacional

El dirigente jeltzale no considera que exista una ruptura o brecha generacional y ha destacado que los mayores «son un puntal en el sostenimiento familiar». De este modo, ha relatado que ve habitualmente a los abuelos recoger a los chavales a la salida de clase. Ha señalado que se aprecia un menor compromiso en las generaciones más jóvenes, pero ha subrayado que «vemos a los mayores como campeones».

Ortuzar ha defendido que el sistema actual de atención a mayores «funciona aunque es perfeccionable» y está «por encima de la media europea»

Otegi, en cambio, ha destacado que la brecha generacional existe «y se va agrandando», poniendo el acento en la situación que vive la juventud, con unas estadísticas que demuestran que la emancipación es tardía y que las tasas de paro son elevadas. «Les han dicho que tenían que estudiar y sacrificarse para tener un futuro. Y todo eso se ha caído», ha señalado. «La brecha es terrible», ha añadido el coordinador general de EH Bildu, subrayando que puede ser una de las razones por las que la juventud tenga una cada vez mayor desapego hacia la política convencional. Junto a ello, ha denunciado que las políticas públicas no tienen en cuenta a los jóvenes de este país.

Otegi: «Los cuidados se han mercantilizado y son un negocio». Ha subrayado la responsabilidad de las instituciones públicas

A juicio de Andueza, la brecha es más unipersonal que generacional, en el marco de una sociedad cada más egoísta. «Se piensa primero en el sí mismo, luego en el sí mismo, después en el sí mismo y luego ya en los demás», ha señalado. Ha defendido la necesidad de cuidar a los que cuidan y el valor de la convivencia entre distintas generaciones «porque es enriquecedor y despierta compromisos». Ha destacado la necesidad de que existan unas condiciones laborales adecuadas para los cuidadores y que el objetivo debe ser que «en el último tramo de la vida exista el máximo de autonomía y de independencia».

Andueza: «No es cierto que no se haya hecho nada desde hace años». Ha abogado por un modelo que «permita adaptarnos a la evolución de la situación»

Garrido considera que en este ámbito «se ha roto el pacto social». En generaciones precedentes se pensaba que los hijos vivirían mejor que los padres gracias al ascensor social de los estudios. Hoy ya se ha abandonado ese concepto y la juventud tiene «vidas precarias, incertidumbre y angustia». En la cuestión de los cuidados existe una crisis, con un sistema que se basa en el trabajo no remunerado de las mujeres. Frente a ello, ha reivindicado un sistema público de cuidados que garantiza la igualdad y la dignidad.

Garrido: «La juventud tiene vidas precarias, incertidumbre y angustia». Ha reivindicado cambios estructurales y no puntuales en el modelo de cuidados

Papel de las administraciones

Otegi también ha subrayado la responsabilidad de las administraciones públicas para garantizar unos cuidados de calidad, alertando de que existe una tendencia a subrayar el compromiso individual o de las familias en los cuidadados de los mayores, obviando la responsabilidad de los poderes públicos. En este marco, ha destacado que es responsabilidad de las administraciones públicas garantizar los derechos básicos, «y este es uno de ellos», y que el sistema público debe velar para que los trabajadores tengan unos sueldos dignos. Ha alertado de que en la sociedad actual se fomenta el individualismo, pero ha recordado que gran parte de la juventud ha participado en redes comunitarias de atención a los mayores durante lo más duro de la pandemia.

Ortuzar no ha compartido el planteamiento de que las administraciones públicas deban llegar al 100% de los cuidados a los mayores, sino que ha defendido un modelo en el que las instituciones «complementan» lo que realizan las familias. En este sentido, ha subrayado que el modelo de la CAV es «una acción de todo el país» que ha permitido que «estemos disfrutando de una alargada esperanza de vida».

Sí que ha reconocido el presidente del PNV que «hay cosas mejorables» y ha señalado que la pandemia ha supuesto «un test de estrés para todo el sistema», por lo que «no nos podemos dormir en los laureles». Ha defendido que las residencias debían ser el último recurso, priorizando que los mayores estén en sus casas y en su entorno, impulsando una red de cuidadores que no esté basado exclusivamente en las mujeres y medidas de flexibilización en los puestos de trabajo que permitan poder dedicarse a los cuidados. El dirigente jeltzale ha subrayado que en las instituciones «hay gente pensando en este futuro» y ha destacado que la cuestión de los mayores cobrará cada vez más importancia. En este sentido, ha recordado que las proyecciones señalan que para 2040 las personas mayores de 55 años van a ser la mayoría de la sociedad, «van a ser el mainstream».

Para Garrido, en cambio, «llegamos tarde y mal», ya que «todo esto se sabe desde hace muchos años». A su juicio, «la mirada no es la correcta, ya que se ve la edad como un problema» y ha destacado que son necesarios cambios estructurales frente a la crisis de los cuidados y no medidas puntuales. Ha denunciando que el enfoque actual prioriza las necesidades del mercado, que reclama hombres libres de cuidados en un sistema capitalista que devora vidas de personas y del planeta.

Andueza ha destacado que «no es cierto que no se haya hecho nada desde hace años» y ha recordado la ley de servicios sociales se aprobó en 2008. «Ahora puede parecer insuficiente, pero entonces respondía a unas necesidades», ha indicado, al tiempo que ha abogado por un modelo «que permita adaptarnos a la evolución de la situación», ante la imposibilidad de prever con certeza cuál será el escenario real en 2030.

Otegi ha alertado de que estamos en un escenario en el que los cuidados también se han mercantilizado y son considerados un negocio, «lo que no es éticamente correcto». Ha insistido en la necesidad de que las instituciones públicas garanticen derechos básicos más allá de dejar la responsabilidad de los cuidados en las familias y, especialmente, en las mujeres. «Es un debate de fondo», ha señalado.

Residencias

La situación de las residencias ha sido otra de las cuestiones que se han debatido, tras recordar que se han registrado un millar de muertos por la pandemia en las de la CAV. Garrido ha abogado por que se aborde un cambio de modelo con la financiación de los fondos europeos ante lo que ha calificado como «grieta en el estado de bienestar» y ha alertado de que el sector «se ha mercantilizado». Ortuzar le ha respondido que este objetivo ya estaba recogido en el documento que Lakua presentó de cara a Europa. Garrido ha insistido en que el sistema actual no funciona y que hay fondos de inversión que gestionan residencias del mismo modo lo harían con un hotel o con una hamburguesería.

Para Otegi, la pandemia ha demostrado muchas fragilidades y también ha dejado en evidencia de que las instituciones vascas no pueden tomar las decisiones que desearían. A juicio del dirigente de EH Bildu, una de estas fragilidades que han quedado en evidencia es la situación de las residencias. Junto a ello, ha recordado que no se trata de una denuncia nueva y que cuando su formación dirigió la Diputación de Gipuzkoa se implementaron subidas salariales a trabajadoras que han protagonizado una huelga para denunciar sus condiciones laborales. Se trata de un sector, ha recordado, en el que no se han mejorado los ratios de cuidadoras, que tienen apenas siete minutos para atender a cada persona, una situación que ha comparado con la que se vive en la atención primaria. Ha añadido que las residencias, al igual que las cárceles, se ocultan detrás de muros mientras los gimnasios tienen cada vez cristaleras más amplias porque la sociedad defiende como un valor el ser joven.

Ortuzar, en cambio, ha subrayado que el «sistema funciona aunque es perfeccionable» y ha añadido que la concertación de las instituciones con las residencias permite que nadie se quede fuera del sistema y que haya una estandarización de los servicios que se ofrecen en cada una de ellas.