Natxo Matxin
Redactor, con experiencia en información deportiva

Osasuna ya piensa en el derbi de Gasteiz tras dilapidar su imagen ante el Valencia

Osasuna ya está centrado en el derbi de Mendizorrotza del próximo sábado tras encajar su primera derrota de la temporada, fruto de la poca intensidad defensiva que mostró en la segunda parte ante el Valencia.

Jon Moncayola abrió el marcador para los rojillos, pero luego todo se torció. (Iñigo URIZ/FOKU)
Jon Moncayola abrió el marcador para los rojillos, pero luego todo se torció. (Iñigo URIZ/FOKU)

Osasuna ya piensa en Mendizorrotza, un campo talismán en los últimos años, como el mejor antídoto para la inapelable derrota que le infligió el Valencia en la segunda parte del encuentro de ayer en El Sadar.

Los rojillos han encadenado tres victorias consecutivas –todas ellas por 0-1– en el feudo babazorro en las otras tantas últimas visitas ligueras, pero si quieren repetir resultado deberán mejorar en su intensidad defensiva, principal déficit que supuso la derrota ante los ches.

Los pupilos de Jagoba Arrasate echaron por tierra la equilibrada imagen que habían ofrecido hasta ahora en la contención, encajando un único gol en las tres primeras jornadas, una solidez que se vino abajo en apenas 23 minutos en los que el Valencia le vacunó con tres dianas.

Independientemente de la calidad del cuadro visitante, especialmente un Guedes en estado de gracia, lo cierto es que el conjunto rojillo no supo defenderse con las ayudas y la presión que acostumbra. El equipo de Bordalás pudo triangular sin mayores obstáculos en la medular y llegar al área rojilla con varios mano a mano que resultaron fatídicos.

En esta ocasión, ambas bandas estuvieron más pendientes de fabricar y atacar que de protegerse también las espaldas, lo que generó no pocas vías de agua que el equipo valencianista supo aprovechar con acierto.

Sin mayor afección a la enfermería

Al menos, la buena noticia tras el duelo contra el Valencia ha sido que la enfermería rojilla no ha visto aumentado su número de pacientes, cuya nómina sigue centrada en las recuperaciones de Kike Barja y Ante Budimir, que han proseguido con sus respectivos trabajos individuales.

Por su parte, Chimy Ávila, que disputó la última media hora ante el Valencia pero sin apenas incidencia en el juego más allá de algún que otro escarceo individual, se ha ejercitado en Tajonar con una menor carga de trabajo para evitarle posibles lesiones musculares después de su prolongado periodo de recuperación.

La plantilla ha llevado a cabo la habitual sesión post partido, con los titulares realizando recuperación y el resto un entreno más exigente, a base de técnica, posesiones y fútbol. Los jugadores guardarán descanso durante la jornada del martes.

Lo deportivo no acompañó a lo institucional

La derrota frente al Valencia impidió que la jornada fuese redonda para la actual junta directiva, que vio cómo la asamblea matinal de compromisarios sacaba adelante sus iniciativas de manera aplastante.

Una situación que tiene visos va a prolongarse bastante en el tiempo, pero que no refleja la realidad del osasunismo, existiendo un sector de su masa social bastante crítico con la última gestión de los rectores del club, pero cuyo malestar no puede ser manifestado más allá de las redes sociales, habida cuenta del método con el que se constituyó la actual asamblea.

Si algún medio tildó de «ingobernable» la situación del club tras la asamblea de noviembre de 2018 –se rechazaron los presupuestos, pero en realidad fue una repobración al director general, Fran Canal, desde sectores muy diversos, lo que le dio más peso a la decisión–, ahora se podría acuñar el término «despotismo ilustrado» para lo que está sucediendo. «Todo para la afición, pero sin la afición».

Apoyo para el acuerdo de LaLiga con CVC que habrá que ver qué consecuencias económicas tiene a futuro, sobre todo si hay un descenso de categoría, y voto favorable a la reforma de estatutos para que el presidente pueda gobernar cuantos mandatos considere oportuno.

Dos decisiones de amplio calado que se acompañaron con el anuncio tan esperado del sobrecoste de El Sadar: siete millones por encima del proyecto que tantas veces se repitió era de llave en mano.

Los críticos con la gestión de la actual junta directiva no dejan de insistir en que todo este cúmulo de decisiones solo llevan al club hacia su conversión en Sociedad Anónima Deportiva (SAD). El tiempo les dará o quitará la razón.