Marcel Pena

Kakitzat recuerda el fin del servicio militar luchando contra «el virus del militarismo»

Activistas de la coordinadora antimilitarista Kakitzat se han concentrado este jueves en el cuartel militar de Bilbo para conmemorar el aniversario del último sorteo de la «mili». Ataviados con buzos de desinfección, han denunciado «la actual pandemia de militarismo y el virus de gasto militar».

Acción de Kakitzat frente al cuartel militar de Bilbo. (Marisol RAMÍREZ/FOKU)
Acción de Kakitzat frente al cuartel militar de Bilbo. (Marisol RAMÍREZ/FOKU)

La Coordinadora antimilitarista Kakitzat ha conmemorado este jueves en Bilbo el 20º aniversario de la abolición del sorteo de «quintos» al servicio militar obligatorio en el Estado español, a la vez que ha denunciado que el gasto militar está directamente relacionado con la pobreza estructural.

Activistas de Kakitzat ataviados con buzos de desinfección han desplegado una pancarta frente al cuartel militar de la calle Juan de Garay, en la que se podía leer «20 años sin mili... Pero el virus aún está entre nosotros», en referencia a «la actual pandemia de militarismo y el virus de gasto militar».

El 8 de noviembre del año 2000, el Ejército español «sorteó» por última vez la incorporación de 80.000 jóvenes al servicio militar obligatorio. Tal como ha recordado Kakitzat, la «mili» estuvo vigente durante dos siglos, hasta que, «gracias a la estrategia y constancia» del movimiento antimilitarista, el 31 de diciembre del año 2001 salieron de los cuarteles militares los últimos reemplazos.

Precisamente, la coordinadora ha recordado que fue hace 32 años, en 1989, cuando se presentaron los primeros insumisos, dando lugar al movimiento que puso fin al servicio militar obligatorio. En total, 25.000 jóvenes se declararon insumisos en el Estado español, 12.000 de ellos en Hego Euskal Herria. Además, 1.670 insumisos terminaron en la cárcel.

La miembro de Kakitzat Sheila Fernández ha recordado la lucha que conllevó la abolición de la «mili». Una batalla que implicó que el Ejército pusiera en marcha «toda su maquinaria represiva», como juicios, detenciones, encarcelamientos, multas o inhabilitaciones, y que incluso algunos insumisos, como Unai Salanueva o Kike Mur, «pagaron con su vida que hoy en día no tengamos el servicio militar obligatorio», ha explicado Fernández.

Además, ha reclamado el fin del gasto militar por considerar que se encuentra «directamente relacionado con la proporción del nivel de pobreza, desahucios y carencias en los servicios sociales que se manifiestan en nuestros barrios y pueblos». «Independientemente de que la ‘mili’ se aboliera, recordamos que el movimiento antimilitarista tiene un papel fundamental para que sigamos caminando hacia una sociedad más justa», ha finalizado.