
A partir de este sábado, 1 de enero, los supermercados del Estado francés no podrán vender frutas y verduras embaladas en plástico si tienen un peso inferior a 1,5 kilos, de acuerdo al decreto de la ley contra los desperdicios que aprobó el Ejecutivo de Macron.
Termina así el embalaje con plásticos de tomates, cebollas, nabos, calabacines, pepinos, kiwis, limones y otros alimentos de dimensiones pequeñas, a menudo vendidos en packs preparados, sobre todo en las grandes superficies.
Hasta 2026 se permitirán algunas excepciones, como es el caso de la venta de frutos rojos, ya que estos se estropean con facilidad cuando son vendidos al peso.
Aun así, el decreto permite que los distribuidores puedan seguir usando envoltorios durante al menos seis meses más, hasta que agoten sus existencias. Para sustituir el plástico, los profesionales de la distribución utilizarán alternativas como el cartón, para los tomates, y redes de celulosa o bolsas de papel.
Estos han lamentado que no haya habido más concertación entre las partes, ya que aún no han encontrado un sustituto al plástico para la venta de rábanos, soja o canónigos, entre otras verduras.

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