
Desbordadas por la ola de ómicron, tanto Osakidetza como Osasunbidea cambiaron hace una semana los protocolos para hacer seguimiento únicamente a las personas contagiadas que presenten afecciones o sean consideradas como especialmente vulnerables. Ahora en el caso de Osakidetza se plantea otro paso en la misma línea, en el que no solo se deje de atender sino también de hacer pruebas a contactos asintomáticos.
Así lo cuenta este lunes ‘El Diario Vasco’, que recoge una nueva vuelta de tuerca por parte del Departamento de Salud que dirige Gotzone Sagardui, plasmada por escrito en el plan de medidas urgentes para una situación de transmisión comunitaria extrema, como es la actual.
Dejar de realizar pruebas a contactos asintomáticos eliminaría miles y miles de actuaciones que se habían llevado a cabo día a día desde el inicio de la pandemia, bien por iniciativa propia de las personas que habían tenido contacto con un positivo o bien previa llamada de los equipos de rastreo. Unos equipos que han quedado prácticamente inservibles por su insuficiencia ante la avalancha de la variante ómicron.
Si el plan se activa, como parece probable, se dará además otro paso en la «desescalada» (o «retirada») de Osakidetza, tanto en lo que respecta a la atención como a la fase previa de detección.
Desde hace un par de semanas el colapso ya ha provocado que se generalicen los autotest, bien por iniciativa propia y adquiridos en farmacias asumiendo el coste correspondiente o bien realizados en centros públicos abiertos para ello.
Es el caso del «testódromo» de la calle Andia de Donostia, recogido igualmente por ‘El Diario Vasco’, que constata el estupor de muchos usuarios al ser llamados para acudir a realizarse ahí una prueba que en realidad se practican ellos mismos asesorados por una enfermera. Es el propio sospechoso o sospechosa de haberse infectado quien se introduce el palo por la nariz y obtiene la muestra, para que luego se analice en el laboratorio público.
El complejo acceso a test
Este sistema es considerado como más ágil por Osakidetza. De cara al usuario, lo que supone es poder acceder al test, algo que durante la primera fase navideña ha sido muy complejo por haberse agotado en farmacias de Hego Euskal Herria, y además tener que asumir el coste. Un autotest de antígenos viene costando entre cuatro y diez euros en farmacias, dependiendo de si es de uso común o tiene carácter profesional.
Ante el agotamiento de existencias, muchas personas han decidido pasar la muga para acudir a Lapurdi a adquirir los test, movidos sobre todo por la necesidad de garantizarse que no están contagiados antes de celebraciones navideñas. Han encontrado allí fórmulas como cajas de cinco test de antígenos por 25 euros.
En el caso ya previsto oficialmente de que se suprima la realización de test a asintomáticos en Osakidetza, habrá que ver si estas personas acuden a la farmacia (o el supermercado si se implementa esta opción) a comprar autotest o renuncian directamente a hacerse pruebas, con lo que ello podría suponer.

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