
Es como si le hubiesen echado un mal de ojo. Decir Camp Nou supone casi siempre sinónimo de goleada cuando es Osasuna el convidado de piedra que salta a su césped. Ni siquiera ese tópico ha variado en la temporada en la que la escuadra navarra ha batido récords de rendimiento y resultados como foránea.
Tan es así el maleficio que planea sobre el conjunto rojillo cada vez que visita el feudo culé que en la última década, quitando el triunfo in extremis y memorable con un gol en el descuento y en inferioridad numérica de Roberto Torres un atípico 16 de julio de 2020, los goles que ha encajado allí nunca han bajado de cuatro, los mismos balones que tuvo que sacar de las redes este domingo.
En ese intervalo de tiempo, con la de ayer, ha sido la tercera ocasión en la que el marcador ha finalizado con un contundente 4-0. Sucedió también en la ida de los octavos coperos de la 2011-12 (doblete de Cesc y Messi) y al inicio de la campaña pasada, a finales de noviembre de 2020.
Lo peor es que dichos resultados han sido los más benévolos en esos diez años y siete encuentros disputados en el campo catalán. Un 5-1 en la 2012-13 y los contundentes 7-0 de la 2013-14 y 7-1 de la 2016-17 así lo atestiguan. Cierto es que, en estos dos últimos, el equipo ya se estaba descomponiendo camino del descenso de categoría en el primer caso y en el segundo no consiguió conformar un bloque de garantías para competir en Primera al subir en el play-off de ascenso.
Si nos permitimos la licencia de estirar un poco más el abanico temporal, podríamos sumarle a todos esos malos resultados la histórica, por negativa, goleada encajada a mediados de septiembre de 2011 (8-0), lo que confirma que úlitimamente jugar en el Camp Nou es lo más parecido a pedir cita con el odontólogo.
Actitud defensiva anómala
Aunque Arrasate no quiso cargar tintas sobre sus jugadores a la finalización del encuentro e incluso otorgó un mayor peso a los méritos del rival sobre los errores propios, lo cierto es que la actitud defensiva de los rojillos no fue ni por asomo la que viene desplegando a lo largo del presente curso.
Durante muchos lances del juego, y especialmente en la primera media hora, se les vio un tanto perdidos y bastante descoordinados a la hora de poner en práctica las ayudas, así como en el seguimiento de las marcas que cada uno tenía encomendadas.
El Barça atacó la espalda de la zaga osasunista con sucesivos desmarques de ruptura, que en ningún momento Osasuna supo contrarrestar, pese a que el equipo contuvo en bloque bajo, y que fueron el origen de las tres primeras dianas blaugranas. Dichos movimientos demostraron, además, que el cuerpo técnico culé tenía muy bien estudiado el entramado defensivo navarro.
Quien más quien menos podrá pensar que gran parte de la culpa de esa zozobra rojilla en la parte de atrás pudo deberse a la disposición táctica del equipo, para algunos seguramente demasiado valiente en el planteamiento inicial del técnico de Berriatua.
Aparte de aplicar el refrán que dice que «después de visto, todos listos», como atenuante del míster vizcaino habría que decir que antes de iniciarse el partido casi nadie vio con malos ojos saltar con cuatro defensas y que tras el descanso, con línea ya de cinco atrás, tampoco Osasuna fue especialmente consistente a la hora de evitar ocasiones locales.
A ese día tonto que todas las temporadas tiene el cuadro navaro, se le sumó el factor psicológico que siempre planea cuando se rinde visita al Camp Nou y que los jugadores no supieron plasmar sobre el verde las directrices ensayadas a lo largo de la semana en Tajonar.
Renovación de Chimy Ávila y regreso de Clerc
Lo confirmó el presidente de la entidad rojillo, Luis Sabalza, en los prolegómenos del choque contra el Barcelona. La renovación de Chimy Ávila está hecha y solo falta que el agente del jugador viaje hasta Iruñea para dar el visto bueno a la operación.
Al futbolista argentino se le echó de menos en el Camp Nou, tanto por la aportación que realiza en el trabajo defensivo como por su velocidad y disparo en ataque. Polémicas aparte, con la prórroga del contrato del jugador rosarino y si no aparecen futuras secuelas por sus graves lesiones en ambas rodillas, Osasuna se garantiza a corto plazo un atacante de seguro rendimiento.
Como la permanencia está a tiro de piedra, ya comienzan a aparecer los primeros rumores sobre jugadores que podrían conformar la plantilla de la próxima temporada. Así, ha surgido el nombre de Carlos Clerc, un viejo conocido que podría regresar a la disciplina rojilla si Manu Sánchez vuelve al Atlético, toda vez que el catalán finalizaría contrato con el Levante, donde ahora mismo no está disponiendo de muchos minutos.

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