
La trayectoría del actor Daniel Guzmán en la dirección es un ejemplo de trabajo y dedicación, desde que ganó el Goya al Mejor Cortometraje con ‘Sueños’ (2003), y hasta que pudo realizar su ópera prima ‘A cambio de nada’ (2015), que le valió el Goya al Mejor Director Novel, además del triunfo en Málaga. Un festival al que ha vuelto más madurado con ‘Canallas’ (2022), comedia que ya no tiene a adolescentes de barrio como protagonistas, sino a hombres ya crecidos dentro de ese mismo entorno que se han convertido con el paso del tiempo en perdedores.
Su segundo largometraje actualiza la tradición de la picaresca del Siglo de Oro, con guiños a los guiones costumbristas de Azcona, al primer Santiago Segura de ‘Torrente’ (1998) y a su vinculación con la figura del pobre timador incorporada en los años 60 por Tony Leblanc.
Guzmán arriesga y se la juega confiando en un actor no profesional, el tal Joaquín González que se interpreta a sí mismo, y cuyo entorno familiar está compuesto por un reparto también amateur, en el que destaca la malograda anciana Esther Álvarez. La subtrama de su romance otoñal se inspira en el clásico de Summers ‘Del rosa al amarillo’ (1963).

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