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La UE confronta su celebración con la de Rusia, pero con fisuras

Los socios de la UE confrontaron el Día de Europa al Día de la Victoria celebrado ayer por Rusia, pero con discrepancias sobre el futuro de la construcción europea, largas a la adhesión de Ucrania y sin presentar aún el frente común de las nuevas sanciones contra Moscú.

El embajador ruso en Polonia, Sergei Andreev, rociado con pintura roja en el homenaje al soldado soviético.
El embajador ruso en Polonia, Sergei Andreev, rociado con pintura roja en el homenaje al soldado soviético. (Wojtek RADWANSKI | AFP)

Los líderes europeos celebraron ayer el Día de Europa con la mirada puesta en la guerra de Ucrania y tratando de confrontar la celebración con los desfiles patrióticos celebrados en Rusia en la conmemoración del Día de la Victoria sobre los nazis. En Moscú «hubo una voluntad de demostración de fuerza, de intimidación, y un discurso resueltamente bélico» de Vladimir Putin, señaló el presidente francés, Emmanuel Macron, que lo contrapuso en la Conferencia sobre el Futuro de Europa, en Estrasburgo, a la «asociación de ciudadanos, de parlamentarios nacionales y europeos para pensar el futuro».

Pero la participación de los socios europeos en el conflicto, la postura hacia la guerra, la adhesión de Ucrania o las sanciones a Rusia ponen en evidencia las discrepancias internas de este club. Macron advirtió además de que la paz se deberá construir sin «humillar a Rusia», en un tono que chocó con la propuesta del representante diplomático de la UE, Josep Borrell, que planteó utilizar las reservas rusas congeladas en el extranjero para reconstruir Ucrania, lo que Moscú tachó de ilegal, subrayando que «socavaría la confianza en los Veintisiete».

Borrell dio, además, un tono más belicoso a la jornada al defender el envío de armas a Ucrania y señalar que los europeos no pueden ser «angelicales» por los «peligros» que acechan.

El futuro de la construcción europea también reflejó discrepancias. Macron planteó la creación de una «comunidad política europea» como un espacio de cooperación en distintos ámbitos en el que puedan participar Estados como Ucrania, que no formen parte de la UE. Aunque se refirió a las «legítimas aspiraciones» de Ucrania, Georgia y Moldavia de formar parte de la Unión, advirtió de que el proceso duraría «varios años o incluso décadas», frente a la urgencia con la que el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, reclamó la adhesión.

Bruselas espera recibir en junio formalmente la petición de Kiev que pondría en marcha el largo proceso negociador.

El presidente francés, cuyo país ostenta la Presidencia de turno de la UE durante este semestre, abrió así la puerta a una «comunidad política europea» que, aunque aseguró que no impediría la adhesión futura, podría eternizar el proceso de entrada como miembros de la UE.

«Permitiría que las naciones europeas democráticas que comparten nuestros valores encuentren un nuevo espacio para la cooperación política, en seguridad, energía y transporte, para invertir en infraestructuras y donde las personas pudieran circular, en particular los jóvenes», señaló Macron.

Añadió que esta comunidad también estaría abierta a países que han abandonado la UE, como Gran Bretaña.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, coincidió con Macron en que «se pueden cambiar los tratados europeos si fuera necesario».

Pero de antemano, trece países –es decir, casi la mitad de los socios– ya han mostrado su rechazo a estos cambios. «No estamos a favor de intentos imprudentes y prematuros de lanzar este procedimiento», señalaron en un texto firmado, entre otros, por Polonia, Rumania, Finlandia y Suecia. No es la única discrepancia que mostraron los socios de la UE en el Día de Europa, fecha en la que preveían tener en marcha el sexto paquete de sanciones contra Rusia.

Von der Leyen viajó a Hungría para intentar vencer el rechazo del Gobierno de Viktor Orban al embargo del petróleo ruso.

Budapest reclama garantías para su suministro, pero también Eslovaquia y la República Checa recelan de dar el paso que va a cortar su principal fuente de energía. «Hungría no dará su acuerdo a la propuesta de la Comisión para sancionar a Rusia porque plantea un problema y no ofrece ninguna solución», señaló el ministro de Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, antes de la llegada Von der Leyen.

La propuesta tendría el efecto de «una bomba atómica para la economía de Hungría y destruiría nuestro aprovisionamiento energético estable», añadió.

Budapest pide más tiempo del que Bruselas quiere conceder; al menos cinco años para poner en marcha un oleoducto desde Croacia y garantizar el compromiso de Zagreb y fondos suficientes.

En Rusia y Ucrania

Mientras, en la celebración del Día de la Victoria de Moscú, Vladimir Putin justificó la invasión de Ucrania por salvar del nazismo el Donbass y como acción preventiva ante el peligro de intenciones agresivas de la OTAN.

Varias localidades ucranianas tomadas por Rusia lo celebraron también, como Jerson, Melitopol o Mariupol, donde el líder de república de Donetsk, Denis Pushilin, aseguró que Rusia «está aquí para siempre». A la vez, los ataques se intensificaron en la región de Jarkov, y provocaron al menos tres muertos. En Odesa tres misiles Onix lanzados desde Crimea destruyeron un complejo hotelero cuando el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, estaba reunido con el primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal. El bombardeo les obligó a buscar refugio.