
Ferdinand Marcos Jr., hijo del dictador filipino Ferdinand Marcos, ha jurado este jueves el cargo como presidente del archipiélago en una ceremonia que se ha celebrado en el Museo Nacional de la capital, Manila.
En sus primeras palabras como presidente –cargo al que ha accedido tras obtener el 59% de los votos–, y pese a que ha asegurado que no quería hablar del pasado, Bongbong Marcos no ha dejado de lanzar algo más que guiños elogiosos sobre el régimen dictatorial de su padre.
«Conocí un hombre que decía qué se había conseguido poco desde la independencia (de Filipinas) y él lo cambió», ha señalado en referencia a los 20 años de cruel dictadura de su clan, para añadir que «su hijo hará lo mismo, sin excusas».
«Llegaremos muy lejos juntos, no separados y con miedo entre nosotros. Los cambios que veremos beneficiarán a todos (...) No estoy aquí para hablar de pasado, sino del futuro. Miremos hacia adelante. Nunca perdí la esperanza en la reconciliación», ha rematado Marcos en un discurso principalmente en inglés y unas pocas frases en tagalo, el idioma de las clases populares.
Vuelve la dinastía
Marcos hijo culmina así la vuelta de la dinastía al poder 36 años después de que una revolución popular acabara con el régimen de su padre y forzara a la familia a huir del país en helicóptero, eso sí, con miles de millones de dólares del erario público.
Bongbong Marcos, de 64 años de edad, ganó las elecciones tras hacerse con un 59% de los votos tras una campaña de desinformación masiva en las redes sociales en la que no cesó de blanquear la dictadura y de sortear su corrupción rampante y las violaciones de los derechos humanos.
Contó para ello con el apoyo del presidente saliente, el autoritario Rodrigo Duterte, quien firmó una entente con los Marcos y logró colocar como vicepresidenta a su hija, Sara Duterte.
El nuevo presidente ha asumido personalmente la cartera de Agricultura para liderar personalmente su anunciada reforma agraria. Todo ello en un país con escasa producción alimentaria, asolado por la pandemia y con una inflación galopante.
Los expertos auguran que Marcos Jr. aflojará la presión en la cruel guerra contra las drogas liderada por su predecesor, en realidad una caza a los adictos que se ha saldado con miles de muertos.
Menos condescendiente con China
En paralelo, el nuevo presidente ha anunciado que reequilibrará las relaciones exteriores de Filipinas después de que Duterte se distanciara un tanto de EEUU y se acercara a China.
Por de pronto, ha anunciado que hará suya la decisión de los tribunales internacionales a favor de Manila en el diferendo con Pekín en torno a varias islas en el Mar de China Meridional.
«Amigos de todos, enemigos de nadie», ha señalado el hijo del dictador, que contó en su día con el apoyo de EEUU.
A la ceremonia ha acudido, entre otros dignatarios, la mujer y cuatro hijos del actual mandatario y su madre, Imelda Marcos, matriarca del clan y quien gobernó a la sombra de Ferdinand padre el archipiélago entre 1965-1986, incluida la década de violenta ley marcial declarada por el dictador, fallecido en el exilio en 1989.

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