
La situación es insostenible. «Muy jodida», han llegado a confesar. A los precios disparados del pienso –más del 40% tras comenzar la guerra de Ucrania– y de la electricidad (70%) se ha sumado la sequía. Los prados no tienen suficiente hierba. Se calcula que, solo por la falta de agua, los ganaderos han tenido que gastar 35,74 euros más en alimentar cada animal. La oveja latxa, que es una ganadería extensiva, tiene un presente (ya no futuro) muy complicado.
Los responsables de EHNE han tenido noticia de que las empresas han comenzado a visitar los caseríos buscando acuerdos con incrementos del 15% o del 18%, aprovechándose de que el sector está muy atomizado y hay muchos productores que no hablan entre sí. Los precios están por los suelos. Se está pagando más por el litro de ovejas Asaf o Lacaune, razas que se crían de forma intensiva, que por las latxas. A la leche de Asaf o Lacaune también se le llama «leche castilla».
«Nos estamos encontrando con que la histórica lucha del sector en la defensa de las razas autóctonas, junto con las denominaciones de origen Idiazabal y Roncal, pueden quedarse en agua de borrajas», ha explicado Fermín Gorraiz, presidente de EHNE.
Según los cálculos del sindicato, solo una subida de entre el 30% y el 40% puede salvar los rebaños que quedan. Y además, habría que incluir mecanismos de salvaguarda para el productor, en previsión de que el pienso y la luz sigan subiendo.
La mitad de cabezas que hace 30 años
El sector ovino en Nafarroa tenía más de 800.000 cabezas hace 30 años. Hoy aguantan casi la mitad: 476.000. Cada reducción de estos números tiene nombre y apellidos.
Patxiku Irisarri, el secretario general de EHNE, ha concretado que la última explotación en desaparecer estaba en Sakana y tenía un rebaño de 300 cabezas. Irisarri ha indicado también que sabe de otros pastores que buscan trabajo para poder cerrar su explotación.
El sindicato ve necesario cerrar los nuevos precios cuanto antes. El calendario tradicional, según han explicado, les pone siempre contra las cuerdas. La producción anual de leche arranca en noviembre, pero el precio no se cierra hasta febrero.
«Lo normal es que vayan pagando lo mismo que el año anterior hasta que se fija lo nuevo. Pero la situación de indefensión del ganadero es terrible. Lleva ya tres meses entregando su producción y, además, lo que vende es algo perecedero que tiene que entregar ya», explica Lorenzo Sarratea, presidente de la DO Roncal.
Otra demanda del sindicato EHNE pasa por la incorporación al Foro del Sector Latxo –un organismo con representación de las administración de la CAV y Nafarroa así como de los sindicatos ganaderos– de las denominaciones de origen (DO) Idiazabal y Roncal. Estas DO dan salida al 90% de las producción de leche de oveja latxa, según han indicado desde EHNE, por lo que en ellas ya toman parte la inmensa mayoría de los afectados.
Otro año de sequía sería insoportable
La situación hoy es tan complicada solo se ha hablado del futuro muy al final de la rueda de prensa. Gorraiz ha sido muy sincero: otra sequía como la de este año «y el año que viene aquí no quedamos ninguno, desapareceremos».
Los ganaderos vascos no están preparados para tanto sol y tan poca agua. Están acostumbrados a comprar forraje para sustituir al pasto, si acaso, allá por julio. Este año no ha sido así, por lo que el forraje se ha puesto por las nubes o, directamente, no se puede encontrar por ninguna parte.
«Forraje hay muy poco y muy caro. El año pasado, que ya estaba caro, estaba en 180 euros la tonelada. Hoy, la tendremos a 350 y con previsión de subir», ha indicado.
El forraje, como el pienso, se mueve en el mercado internacional. Gorraiz asegura que los países árabes están llevándose la mayor parte del que sale al mercado. Y eso no es lo peor, pues el presidente de EHNE advierte de que estos países están cerrando ya contratos para el año que viene para adquirir ese forraje a un precio que ronda los 400 euros tonelada.
«Que el año que viene no tengamos esta sequía, porque los ganaderos no van a tener donde comprar la comida para sus animales», ha advertido Gorraiz.
«No hacemos tornillos, no podemos parar seis meses y ya está. Los animales tienen que comer todos los días. Si no hay para darles de comer, los quitaremos», ha continuado Irisarri.
Y ha rematado la advertencia Sarratea: «Es prácticamente imposible que, si cierras, puedas salir adelante de nuevo con otra explotación». En este punto, el presidente de la DO Roncal ha recordado la difícil situación por la que atraviesan los jóvenes que se han atrevido con nuevos proyectos.
Todos sus planes de viabilidad «han saltado por los aires» a causa de los imprevistos, avisa el sindicato.

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