
Unicef ha lanzado un llamamiento de financiación de emergencia por valor de 10.300 millones de dólares (9.757 millones de euros) para llegar a más de 173 millones de personas, incluidos 110 millones de niños y niñas, afectadas por crisis humanitarias, los efectos duraderos de la pandemia de COVID-19 en todo el mundo y la creciente amenaza de eventos climáticos severos impactados por el clima en 2023.
«Hoy hay más niños y niñas que necesitan ayuda humanitaria que en ningún otro momento desde la Segunda Guerra Mundial. El mayor empeoramiento se ha producido en los últimos años: desde 2015 hasta ahora se ha triplicado el número de niños y sus familias que necesitan ayuda humanitaria», ha dicho el director ejecutivo de Unicef en el Estado español, Chema Vera. «Estas necesidades están aumentando por una combinación fatal de conflictos, crisis migratorias, brotes de enfermedades y tasas cada vez más elevadas de desnutrición. Situaciones a las que se suma el cambio climático, que afecta a la frecuencia, la intensidad y la duración de estas situaciones de emergencia», ha explicado durante la presentación esta mañana del Informe de Acción Humanitaria para la Infancia 2023.
Este año comenzó con una estimación que situaba a 274 millones de personas en necesidad de ayuda humanitaria y protección. A lo largo del año, estas necesidades han crecido considerablemente, en gran parte debido a conflictos, incluida la guerra en Ucrania; a la creciente inseguridad alimentaria; a las amenazas de hambruna provocadas por factores relacionados con el clima y otros factores; y a las devastadoras inundaciones en Pakistán. Además, el resurgimiento de brotes de enfermedades como el cólera y el sarampión en todo el mundo, conlleva un peligro adicional para los niños en situaciones de emergencia.
Los efectos persistentes de la pandemia de covid-19 y la perturbación e inestabilidad económica mundial, incluyendo la inflación y el aumento del coste de los alimentos y el combustible, han tenido un impacto devastador en la vida y el bienestar de millones de los niños y niñas más vulnerables del mundo.
Según han explicado, el cambio climático también está empeorando el grado y la intensidad de las emergencias. Los últimos 10 años fueron los más calurosos registrados y la cantidad de desastres relacionados con el clima se ha triplicado en los últimos 30 años. Hoy en día, más de 400 millones de niños y niñas viven en áreas de vulnerabilidad hídrica alta o extremadamente alta.
Al mismo tiempo, el número de niños y niñas que cruzan las fronteras, ya sea no acompañados, con sus familias o separados de ellas, ha alcanzado cifras nunca vistas. En total, cerca de 37 millones de niños y niñas en todo el mundo están desplazados debido a las crisis en cascada, un flujo de niños desplazados que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial.
Para qué se usará el dinero
Como parte de su Acción Humanitaria para la Infancia, que establece el llamamiento de la agencia para 2023, UNICEF tiene previsto dar tratamiento por desnutrición aguda grave a 8,2 millones de personas; vacunar contra el sarampión a 28 millones; facilitar el acceso a agua potable a 63,7 millones; ofrecer acceso a salud mental a 23,5 millones; realizar acciones de prevención de violencia machista que llegarán a 16,2 millones; y dar educación a 25,7 millones.
Los cinco principales llamamientos por requisitos de financiación son para Afganistán, Ucrania y Respuesta a los Refugiados, Crisis de refugiados sirios, República Democrática del Congo y Etiopía.
Poner a las organizaciones nacionales y locales en el centro de las operaciones humanitarias es una estrategia clave en la respuesta humanitaria. Los resultados clave logrados en 2022 fueron posibles gracias a las alianzas de Unicef, incluyendo los equipos humanitarios en los países, las agencias de la ONU, la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales, los equipos de respuesta y proveedores de recursos nacionales y locales.
Con las necesidades humanitarias en un nivel sin precedentes, la ONG hace un llamamiento a los aliados para que aumenten el apoyo a la respuesta humanitaria que salva vidas, maximizando la flexibilidad de esta financiación, prioricen las acciones de adaptación y preparación frente al cambio climático, adopten de forma urgente preventiva planes de preparación y respuesta, y garanticen una ayuda humanitaria equitativa y basada en principios.

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