
UPN nunca se ha atrevido a concurrir en solitario a unas elecciones de ámbito estatal. Han tenido desavenencias con el PP muy fuertes en Nafarroa, se han peleado por los mismos votantes en 2015 y 2011, pero el pacto siempre se reactivaba para las elecciones estatales. Una campaña electoral para Congreso y Senado supone una inversión nada desdeñable e ir de la mano les garantizaba al menos dos de los cinco escaños que le corresponden al territorio. Han llegado a tener tres.
Javier García, elegido presidente del PP hace poco más de una semana, ha respondido al desplante de Javier Esparza con el arma más potente que tiene: romper esta alianza histórica. Su primera reacción al desplante la realizó el mismo lunes. En aquel momento, elaboró una réplica más tibia, más dolida. Un día después, se ha sentido con suficiente fuerza como para responder a un órdago con otro. Probablemente, esperaba el plácet de sus superiores y lo ha obtenido.
García lanza su aviso a sabiendas, además, de que la Ejecutiva de UPN ya no puede echarse atrás. Si bien, aún queda este sábado la celebración de un Consejo Político para respaldar la decisión de la dirección del partido.
Esparza, que fue preguntado el lunes reiteradas ocasiones por qué ocurriría con esta otra alianza para las estatales siempre mantenida hasta ahora, insistió en que ese era un tema diferente. La decisión de romper estaba circunscrita al ámbito navarro, concretó el presidente de Unión del Pueblo Navarro.
En Madrid, UPN no quiere guerras. De hecho, Esparza adelantó que sus votos en la investidura serán para Alberto Núñez Feijóo. Pero este anuncio no ha tenido el efecto balsámico que esperaba.
Sayas sale a escena
Las dos principales fuerzas de la derecha navarra están en guerra y se juegan mucho, si no todo. La baza de los dos diputados expulsados, Sergio Sayas y Carlos García Adanero, ya está encima de la mesa. La Agencia Europa Press ha llamado a Sayas para preguntarle si están dispuestos a acercarse al PP, una vez que UPN ha liquidado la posibilidad de acuerdo.
Según recoge esta agencia, los dos diputados se muestran abiertos a hablar con el PP para, en palabras de Sayas, «ofrecer una alternativa de centro-derecha a los navarros» en mayo.
Sobre ambos diputados pesa una expulsión disciplinaria del partido por dos años y medio. Podrían regresar a UPN, si así lo quieren, a mitad de legislatura. Sin embargo, por el momento tienen las manos libres para integrarse como independientes en otra lista. Ahora bien, competir con el propio partido haría más complicado ese regreso.
Por su parte, el PP lanza un mensaje aglutinador. García dice tener las puertas abiertas tanto para díscolos de UPN como para lo poco que queda ya de Ciudadanos.
Obligados a contraatacar
El PP se ve en la necesidad de hacer algo. Su último resultado en Nafarroa fue francamente malo. En 2015 obtuvo dos parlamentarios de 50, frente a los 15 que logró UPN. Lo peor es que se quedó muy cerca de no obtener representación. Sacó un 3,94% de los votos y, si en Nafarroa no se supera el corte del 3%, un partido no entra siquiera en el reparto de escaños. Es lo que le ocurrió en esas mismas elecciones a Ciudadanos, que se quedó en el 2,96%. Con 0,04% más de voto a los naranjas, Uxue Barkos no hubiera llegado a la Presidencia.
García ha jugado otra baza en su comparecencia de este martes: la de las alcaldías. Ha asegurado que fue la fórmula Navarra Suma la que permitió a la derecha recuperar las dos localidades más importantes de Nafarroa: Iruñea y Tutera, que se encontraban en manos de EH Bildu e I-E, respectivamente.
Así, el líder del PP ha querido «apelar a la sensatez de esos alcaldes y concejales que ven con preocupación cómo esos ayuntamientos que fueron recuperados en las lecciones pasadas pueden correr el riesgo de perderse».
Aunque la Ejecutiva de UPN escenificó unanimidad y consenso el lunes, el descontento de Alejandro Toquero, el alcalde de Tutera, por la decisión adoptada es un secreto a voces. NAIZ tiene constancia de este malestar.
El dardo de García –que tiene como número dos a la última rival de Esparza por la dirección de UPN, Amelia Salanueva– se lanza además a sabiendas de que el Consejo Político tiene la última palabra sobre la decisión de ir por separado. Se reúnen este sábado y en ese foro hay un gran número de representantes locales. Allá Toquero no estará tan solo.
Es harto improbable que el Consejo tumbe la decisión, pues abriría una crisis imposible de resolver antes de elecciones. Sin embargo, la pelea por los mismos votantes ha comenzado, y el PP está demostrando que también sabe meter cizaña.

El actor Sambou Diaby, expulsado de un bar de Bilbo acusado de mantero: «Aquí no puedes vender»

La exposición temprana a pantallas se relaciona con cambios cerebrales en la adolescencia

Preparándose para confirmar en las urnas la anomalía vasca


