
SURNE BILBAO BASKET 71 - NYMBURK 81
El 21 de diciembre de 1891 James Naismith puso unos cestos de melocotón a diez pies de altura, 3,05 metros, en el patio de recreo de la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) de Springfield y redactó con sus famosas 13 reglas, el rudimento de lo que hoy llamamos baloncesto. En un primer instante, hasta 18 jugadores tomaban parte en la pista, por lo que si el bendito profesor se ha pasado de alguna forma por Miribilla a ver el duelo de este miércoles entre Surne Bilbao Basket y Nymburk, difícilmente habrá reconocido en qué se ha convertido su invención para que sus alumnos tuvieran algo a lo que jugar en equipo bajo techo, lejos del recién estrenado y crudo invierno.
Pero si ese profesor que, amén de estudiar Teología, Medicina y Educación Física, practicó fútbol, béisbol, boxeo, rugby, gimnasia y atletismo, aún mantiene su ojo clínico, se habrá dado cuenta de que el partido de este miércoles ha distado, y por mucho, de un partido tenso y con los dos equipos jugando a tope. El viejo profesor se habrá dicho que muy bonitas todas esas modernidades y variaciones sobre lo que él soñó, pero que si los jugadores no le ponen un poco más de intensidad, el espectáculo no va a enganchar a nadie; a él, mismamente, difícilmente lo van a convencer para otro bolo semejante.
Obvio que James Naismith no ha sabido que tanto Surne Bilbao Basket como Nymburk han llegado a este partido con los deberes hechos. Los hombres de negro ya sabían de antemano que su primera plaza estaba garantizada; el Nymburk, que no iba a pasar de la última plaza del grupo D. Tampoco sabía de la «maldición» de Bilbao Basket con la escuadra de Praga que en sus dos anteriores visitas a Bilbo, en sendas ediciones de la Eurocup, se ha impuesto sobre los hombres de negro.
Con estos antecedentes, imposible que en este tercer cruce en tierras bilbainas el cuadro checo se fuera de vacío, y más ante unos hombres de negro en su versión más perezosa. Salvo Michale Kyser, la garra de Agustín Ubal y los detalles de Ignacio Rosa y alguna jugada suelta, el resto ha sido lo más parecido a un partido de y por compromiso. Jugadores como Withey, Adam Smith o Hakanson no han sido ni sombra de lo que acostumbran a ser, y eso lo ha aprovechado a la perfección del conjunto de Praga, que sin hacer el partido del siglo ha ganado con todas las de la ley.
Dos nombres
Klassen, con 16 puntos, 14 de ellos en la primera mitad, y 9 asistencias, ha sido el maestro de ceremonias del Nymburk, que a partir del 17-18 con el que ha terminado el primer cuarto ha dominado con claridad el partido. Ante un Bilbao Basket que ha olvidado su tradicional fortaleza para cerrar el rebote defensivo, el conjunto centroeuropeo ha podido llevar a cabo el partido que le ha dado la gana, al ritmo que le ha dado la gana.
Chispazos de Reyes, una aseada primera mitad de Francis Alonso –en la segunda se ha empeñado en encontrar el acierto en el triple, pero el malagueño está negado últimamente desde la larga distancia– y el descaro de Ubal y Rosa han sido lo poco destacable de un Bilbao Basket que se ha ido a vestuarios con un 40-50 adverso.
El otro nombre propio checo ha sido Simmons. El exjugador de Alacant, en la LEB Oro, ha anotado 27 puntos, 13 de ellos en ellos en el último cuarto, en te la desesperada intentona vizcaina de remontar. Ya para entonces Ponsarnau ha desterrado del campo a un Withey con no muchas ganas de fajarse ante el corpachón de Ivanauskas y un Watson elemental en sus gestos y en su brutalidad. Por fortuna, Michale Kyser sí que le ha echado la garra requerida al partido, pero se ha visto demasiado solo con unos compañeros que sí, que han intentado seguirle la estela, pero que en ningún momento han estado a la altura.
Entre tanto, las pocas veces en las que Bilbao basket se ha puesto a menos de 10 puntos han terminado como asonadas sin fuste ante el dúo Klassen-Simmons, que han guiado el partido al 71-81 final.
Mientras, Bilbao Basket tendrá que hacer un esfuerzo tremendo para convencer al espectro de James Naismith que vale la pena darse una vuelta por Miribilla. Por ejemplo, el próximo martes ante el Real Madrid, o a partir de los últimos días de enero, en el Top 16 de la FIBA BCL, ya que tendrá a rivales bien conocidos en esta segunda fase. Para empezar, al vigente campeón, nada menos que el Lenovo Tenerife de Txus Vidorreta y Marcelinho Huertas. Después, a dos de estos cuatro rivales, según y cuáles se impongan en el play-in: el UCAM Murcia de Sito Alonso o el Pinar Karsiyaka por un lado, y el Daroussafaka p el Benfica por el otro.
Pero esa será otra historia en la que se verá, a buen seguro, la mejor versión, la más comprometida, de Surne Bilbao Basket. Buena falta le hará, desde luego, pero a buen seguro que reconciliará a los hombres de negro a un James Naismith que no ha podido festejar la gestación de su mejor idea con un partido digno de lo que él concibió.
FICHA DEL PARTIDO
SURNE BILBAO BASKET: Nokola Radicevic (7), Francis Alonso (9), Xavi Rabaseda (2), Denzel Andersson (3) y Michale Kyser (12) –quinteto inicial–, Ludde Hakanson (4), Adam Smith (6), Jeff Withey (3), Alex Reyes (9), Ignacio Rosa (9), Agustín Ubal (7) y Emir Sulejmanovic.
NYMBURK: Klassen (16), Benda (5), Kovar (7), Novak (4) y Simmons (27) –quinteto inicial–, Watson (6), Rylich (5), Tuma (2), Ivanauskas (6), Palyza (3) Kriz y Lockett.
Árbitros: Lanzarini, Mitrovski y Györgyi. Sin eliminados.
Parciales: 17-18, 23-32, 15-14, 16-17.
Incidencias: Última jornada de liguilla del grupo D de la FIBA BCL, disputada en el Bilbao Arena.

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