Mikel Insausti
Crítico cinematográfico

Viajando por Colombia sin billete

LOS REYES DEL MUNDO
Colombia. 2022. 110’ Dtora.: Laura Mora. Guion: Laura Mora y María Camila Arias. Int.: Carlos Castañeda, Davidson Flórez, Brahian Acevedo, Cristian Campaña, Cristian Duque. Fot.: David Gallego.

La colombiana Laura Mora con la Concha de Oro en el SSIFF.
La colombiana Laura Mora con la Concha de Oro en el SSIFF. (NAIZ)

​Cuando la colombiana Laura Mora Ortega gana la Concha de Oro en Donostia con ‘Los reyes del mundo’ (2022), no es una desconocida, porque ya había participado en el SSIFF con su anterior y primer largometraje de ficción ‘Matar a Jesús’ (2017), que se llevó el premio Kutxabank de la sección New Directors. Si llama la atención es porque sigue siendo una temprana consagración internacional, y que de paso pone en el mapa al cine colombiano hecho por mujeres. Dos consecuencias que van de la mano, respondiendo a un trabajo que evoluciona en lo social.

Laura había centrado su ópera-prima en la violencia cotidiana de la ciudad de Medellín, y en su nueva película saca a los chicos marginales de las calles y los embarca en un viaje iniciático que transformará sus vidas. El título ya refleja esa mentalidad expansiva de menores que se abren a otra realidad, la que hay fuera de los límites urbanos en los que permanecían encerrados sin esperanza alguna de futuro. De repente se sienten liberados, se sienten con fuerza para ir hacia cualquier parte, y con la actitud de búsqueda de un lugar mejor ya les vale.

Estos cinco menores desarraigados conforman una suerte de familia encontrada, que conoce la promesa de la tierra prometida cuando el mayor de ellos hereda unas tierras de su abuela, que habían sido confiscadas por el ejército y adjudicadas ilegalmente a una explotación minera. A resultas de los acuerdos de paz le son devueltas, y el chico se dispone a tomar posesión de las mismas junto a sus colegas del alma.

Para llegar hasta la localidad de Nechí, el punto más alejado de Antioquía, habrán de recorrer unos 400 kilómetros de distancia, y no precisamente en línea recta. En más de una ocasión se desviarán de su objetivo, pues recorren la mayor parte del camino a pié o haciendo autoestop. Cualquier medio de transporte ocasional les vale, ya sea un tren de mercancías o camiones de carga. Es un viaje utópico guiado por el símbolo de un caballo blanco.