
Surne Bilbao Basket cierra este miércoles la fase de grupos de la Copa Europa FIBA con un trámite en Escocia, ante el Caledonia Gladiators en el East Kilbride de Glasgow (20.30), ya sin influencia clasificatoria para los hombres de negro.
El cuadro bilbaino encara el choque invicto en la competición tras cinco partidos, ya seguro campeón del Grupo B, con el billete a los octavos de final asegurado y centrado más en la Liga ACB, donde cinco derrotas consecutivas le han llevado de la parte alta a la baja de la tabla clasificatoria.
Especialmente doloroso para los de Jaume Ponsarnau fue el último partido perdido en Badalona, en el que dilapidó en el último minuto siete puntos de ventaja, 69-76, y acabó cayendo al entrar un tiro a la desesperada sobre la bocina desde campo propio del dominicano Andrés Feliz, un tiro desde casi 21 metros de distancia, completando un imposible parcial de 12-2, en el que los hombres de negro, aparte de la jugada final, erraron varios tiros libres y tuvieron un liberado tiro de Kullamae desde cinco metros que tampoco entró.
Un mazazo muy duro que obliga al conjunto vizcaino a mirar estas próximas jornadas solo a la competición doméstica, en la que el descenso se le ha acercado a dos victorias y a tres posiciones en la clasificación, empezando por el duelo que los hombres de negro deben disputar ante Unicaja –el primer verdugo del Real Madrid esta temporada–, de un duelo que arrancará el sábado en Miribilla a las 20.45.
Esa situación y la intrascendencia del choque para sus intereses quizás haya sido lo que ha llevado al técnico a dar descanso a dos de sus jugadores de la rotación principal, Alex Reyes y Denzel Andersson, y convocar a los canteranos Unai Barandalla y Asier Fernández.
Del «orgullo» al «karma»
Por su parte, Jaume Ponsarnau, en su rueda de prensa previa al duelo europeo, se ha mostrado «orgulloso» de la primera fase que ha completado su equipo.
«Nos hemos merecido que este partido sea de trámite», ha indicado el preparador de Tárrega.
«Tenemos que estar orgullosos de lo que ha pasado en la liguilla, en el grupo teníamos un equipo que era muy bueno, que es el Anwill –Wloclawek–. Que sí es cierto que perdió en Escocia contra el Caledonia pero fuimos capaces de ganarles los dos partidos, y era el favorito del grupo», ha valorado.
Ponsarnau ha avisado no obstante que, «aunque este partido sea de trámite, el equipo lo necesita para seguir creciendo». A su juicio, visto lo visto sobre todo en la competición doméstica, su equipo «tiene que ganar solidez, acabar mejor los partidos y en los detalles ser mejores para sacar mejores ventajas».
«El objetivo del partido es ayudarnos a ser mejor equipo y para eso tenemos que jugar a nuestro 100%. El objetivo es que, a nivel de ritmo, de intensidad y de tono nos ayude para el partido del sábado», ha recalcado el técnico catalán.
Ya sobre el triple del dominicano Andrés Feliz, Ponsarnau lo ha calificado como «un hecho anecdótico» que espera que un día sea al revés, centrándose en otros fallos y cosas a mejorar que sucedieron en las acciones previas al famoso triple del base del Joventut.
«Más que el triple que nos metieron y desde dónde lo metieron, hay que identificar que hay cosas que mejorar y cosas que hicimos bien», ha resumido, deseando que algún día «el karma igual nos lo devuelve».
Un duelo importante... para el rival
Mientras tanto, si para Bilbao Basket el partido no tiene mayor relevancia, para el Caledonia Gladiators, la sorpresa del Grupo B, es definitivo de cara a estar en octavos de final. Para lograrlo necesita ganar y de perder es casi seguro que el que siga en competición sea el Anwill Wloclawek polaco, vigente campeón del torneo.
En la primera vuelta los escoceses visitaron Miribilla discutiéndole el primer puesto al cuadro vizcaino. Pero, tras competir de tú a tú los primeros 15 minutos, acabaron recibiendo un correctivo tremendo (106-58) que clarificó el grupo y la superioridad bilbaina sobre el resto de rivales.
En aquel choque destacaron especialmente Christian Kullamae, que anotó 25 puntos, y Melwin Pantzar, sumando 11 tantos, 8 rebotes, 7 asistencias. El mejor de los locales fue el ala-pívot checo Lukas Palyza, con 15 puntos.

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