Arnaitz Gorriti

«Esta serie puede ser muy larga», dice Sedekerskis antes del segundo duelo ante el Real Madrid

Si los pronósticos previos a la serie entre el Real Madrid y Saski Baskonia pronósticaban una «barrida» madridista, el 90-74 del partido del martes no hacen sino aumentar ese miedo. Los gasteiztarras confían en tener un día más fino en el tiro de tres y desde la líneas de tiros libres.

Markus Howard sufrió una dura defensa el martes en Madrid.
Markus Howard sufrió una dura defensa el martes en Madrid. (@EUROLEAGUE)

Se espera que un número más nutrido de aficionados baskonistas se congreguen en el WIZink Center este jueves a las 21.00 para animar al cuadro gasteiztarra en el segundo partido de la serie de cuartos de final de los play-offs enfrenta a Saski Baskonia y Real Madrid. Hará mucha falta ese apoyo de los incondicionales baskonistas, porque la cara ofrecida por los de Dusko Ivanovic en la noche del martes, en la que cayeron por 90-74 ante un rival que no pareció haberlo dado todo, fue preocupante.

«No hemos tenido ni agresividad ni paciencia para ganar al Real Madrid», recalcó Dusko Ivanovic tras el final del partido, un duelo que no hizo sino alimentar esos pronósticos previos que daban un favoritismo tal al cuadro merengue, que no pocos vaticinaban una «barrida» por 3-0.

La idea es evitar esa eliminación por la vía rápida y por ello, el capitán baskonista Tadas Sedekerskis ha tomado la palabra este miércoles para insuflar algo de coraje a los aficionados de cara al duelo del jueves. «Este serie puede ser muy larga. El del martes solo fue el primer partido», ha subrayado el ala-pívot lituano, que aparte de la arenga ha querido ejercer también la autocrítica. «Tenemos que salir con más agresividad y más ganas desde el minuto uno», ha advertido.

Perder en la cancha del Real Madrid entra en todas las quinielas, pero la flojera que mostró el cuadro gasteiztarra, sobre todo en el arranque del tercer cuarto, fue preocupante. Ya desde el 8-2 de parcial que se produjo de buen inicio las cosas se le pusieron cuesta arriba al Baskonia, que bastante hizo con llegar al descanso cayendo por un remontable 48-37. Pero el parcial de 13-3 que encajó en la reanudación, dejando en el luminoso un 61-40 imposible de levantar, ha encendido las alarmas entre la hinchada. ¿Estará listo, física y mentalmente, el conjunto baskonista de afrontar otro duelo de semejante intensidad?

Según Tadas Sedekerskis, por supuesto que sí, y nadie como el lituano para saber lo que puede o no puede hacer la plantilla gasteiztarra. «Somos un equipo joven con mucha energía y poner el nivel de agresividad muy alto nos ayudaría a competir», ha indicado, con el subrayado posterior de que no pueden permitirse esos parciales en los primeros instantes, porque an te un rival como el madridista, la empresa de levantar esa desventaja se vuelve aún más penosa. «Es importante empezar muy enchufados, al 100%», ha recalcado.

Golpes y aciertos

El duelo del martes dejó también a la vista que Markus Howard sufre cuando las defensas que le aplican tiran de contactos. El de Nueva Jersey tuvo que padecer una defensa más que pegajosa por parte del Real Madrid, con el añadido de un golpe involuntario que le propinó Rudy Fernández. No fue, por tanto, ningún golpe intencionado, pero los gestos de dolor y de impotencia por parte del escolta baskonista fueron constantes, al punto de que una vez lanzado el Real Madrid por encima de los 20 puntos de renta, Dusko Ivanovic prefirió guardar a su jugador estrella y dar minutos a otros jugadores, como pudo ser Nikos Rogkavopoulos, que acabó siendo el jugador más entonado de entre los alaveses, o Codi Miller-McIntyre –o un sorprendente Chris Chiozza–.

Sin caer en la dependencia que a veces pudiera parecer, lo cierto es que Saski Baskonia necesita al mejor Markus Howard, entre cuyas virtudes está la de recuperarse de los golpes con rapidez. Los gasteiztarras necesitan, además, recuperar el acierto desde lejos. Así frente a la Virtus como ante Unicaja, los gasteiztarras venían de rozar el 50% de acierto desde más allá de los 6,75 metros, con un 16 de 31 el domingo en el Martín Carpena –que fue un tremebundo 11 de 17 hasta del descanso–.

Por desgracia, la carta de tiro desde larga distancia el martes fue otra cosa: un 12 de 41, lo que equivale a un 29% de efectividad. Se podrá aducir con razón que la situación del marcador obligó a los gasteiztarras a forzar no pocos tiros, por no hablar de la mentada defensa sobre Howard. No obstante, jugadores como Sedekerskis o Marinkovic desaparecieron casi por completo, la idea de flotar y conceder el tiro a Codi Miller-McIntyre y Chriz Chiozza volvió a surtir efecto para el Real Madrid y varios de esos lanzamientos lejanos que sí entraron lo hicieron ya con todo el pescado vendido.

Suerte que el porcentual en el tiro de dos puntos, 16 de 26, rayó a gran altura, porque las escasas visitas a la línea de tiros libres dejaron también un resultado más que discreto: 6 de 11, sin poder sacar ventaja al gris 8 de 12 madridista.

Un dato positivo fue que el Baskonia, pese a no poder contar con Khalifa Diop ni con Chima Moneke, ganó la pelea del rebote, concediendo pocas segundas opciones al cuadro merengue y cosechando 12 rebotes en ataque. Sumar un total de 12 pérdidas tampoco es nada por lo que desesperarse, pero de todas ellas, 9 fueron producto de robos de balón del Real Madrid, de forma que cuando los pupilos de Chus Mateo aumentaban la presión defensiva, los gasteiztarras lo notaban, y no para bien precisamente.

Ya son muchas tareas en las que Saski Baskonia debe mejorar para acometer este segundo partido de la serie de cuartos de final con garantías. Al mismo tiempo, los de Ivanovic han demostrado más de una vez que tienen sobrada capacidad de reponerse de un mal partido.

Panathinaikos va con todo

Empiezan los play-offs de la Euroliga y también las quejas. Por ejemplo, el duelo entre Real Madrid y Saski Baskonia dejó un arbitraje casero no decisivo, pero que sí hizo daño a la resistencia baskonista. Nada que ver en todo caso, con la polvareda que ha levantado Panathinaikos a raíz de su derrota por 87-91 ante el Maccabi, un club deseoso de poder ir a la Final Four de Berlín y llevarse a su inacabable hinchada al Mercedes Benz Arena.

«Desgraciadamente, una vez más, llegando al punto más crítico de la temporada en la Euroliga y habiendo hecho un gran esfuerzo como Panathinaikos para volver a los escalones más altos, asistimos a una ‘cruda operación’ sacada del recuerdo de las ‘masacres’ que hemos sufrido. durante los días –bajo el mandato– de Jordi Bertomeu», indica la misiva publicada por el club ateniense –que no tiene desperdicio– en su primer párrafo.

«No queremos creer que las cosas trágicas que están sucediendo en todo el mundo y que nos entristecen a todos (en Rusia, Ucrania, Palestina e Israel) puedan afectar al baloncesto profesional. Lamentablemente, los errores flagrantes de ayer no nos permiten pensar en otra razón» continúa.

«El ámbito deportivo nunca debe utilizarse para curar heridas y situaciones por las que pasan las personas y es un hecho que el baloncesto siempre debe mantenerse alejado de todo esto», indica el club heleno.

«Panathinaikos ha demostrado, no sólo este año sino también históricamente, cuánto ama el baloncesto y opera teniendo en mente el avance del deporte. Como también ha demostrado que cuando juegan con el sudor de sus deportistas, con las emociones de sus millones de aficionados, con el dinero que invierte y con el enorme esfuerzo que pone, se levanta, golpea la mesa y lucha hasta el final», añade, antes de añadir un corolario sin parangón.

«Panathinaikos tiene 116 años de historia, quizás más que algunos estados» y exige a la Euroliga «el debido respeto y dejar de subestimar su producto».