Pablo RUIZ DE ARETXABALETA

Biden, bajo presión electoral, plantea un acuerdo en nombre de Israel

Joe Biden tiene más que perder que Benjamin Netanyahu por la operación israelí contra Gaza y, bajo presión electoral, se alzó en portavoz de Israel para plantear una propuesta de alto el fuego. El Gobierno israelí añadió que la guerra no terminará mientras no logre «todos sus objetivos».

Una niña con pertenencias que ha salvado a su regreso al destruido campo de Yabalia.
Una niña con pertenencias que ha salvado a su regreso al destruido campo de Yabalia. (Omar AL-QATAA | AFP)

El presidente de EEUU, Joe Biden, hizo de portavoz de Israel al plantear ayer un propuesta de cese el fuego en tres fases. En la primera, habría un alto el fuego completo, se retirarían las tropas israelíes de todas las «áreas pobladas» de la Franja y serían liberados varios rehenes, entre ellos mujeres, ancianos y heridos, a cambio de la excarcelación de centenares de prisioneros palestinos.

Durante esas seis semanas Israel y Hamas deberían negociar los detalles de la segunda fase, que implicaría «el final permanente de las hostilidades», la liberación del resto de rehenes, incluidos soldados, y la retirada del Ejército israelí de la Franja.

«El alto el fuego continuará vigente siempre que las conversaciones se mantengan», indicó Biden. La tercera y última fase comprendería un «gran plan de reconstrucción»  y la devolución de los cuerpos de los cautivos muertos.

Según el mandatario, la propuesta ya había sido enviada a Hamas, que unas horas antes había advertido de que un alto el fuego pasa porque «la ocupación detenga su guerra y la agresión en Gaza».

Pero el Gobierno israelí no tardó en añadir a la declaración de Biden que «la guerra no terminará hasta que no se consigan todos sus objetivos».

La urgencia es mayor en Washington que en Tel Aviv. Benjamin Netanyahu apuesta su futuro político a la continuidad de la guerra, mientras  la agresión a Gaza puede hacer imposible el segundo mandato de Biden.

«Si Biden decide continuar con este apoyo firme a Israel durante otros siete meses, no solo matará a decenas de miles de palestinos más, sino que también le hará perder las elecciones», opina Josh Ruebner, profesor del programa de Justicia y Paz de la Universidad de Georgetown, en declaraciones a Al-Jazeera.

El asesor de Seguridad Nacional de Israel, Tzachi Hanegbi, augura que el Ejército continuará devastando Gaza al menos hasta fin de año, por lo que Biden podría salir antes de la Casa Blanca que Netanyahu del Ejecutivo israelí.

La liberación de los cautivos tampoco es la prioridad del Gobierno israelí. El propio Hanegbi aseguró a los familiares de los israelíes cautivos en Gaza que Israel no pondrá fin a la guerra a cambio de un acuerdo para liberar a todos los rehenes, en una acalorada reunión durante la cual Hanegbi reprendió e insultó a los familiares de varios cautivos, según “The Times of Israel”.

El foro de familias de los cautivos acusó al Ejecutivo de haber decidido «sacrificar a los rehenes» para seguir adelante con la ofensiva militar.

Hasta ahora, a pesar de algunas «advertencias» que Netanyahu ha ignorado, EEUU ha mantenido e incluso reforzado su apoyo militar a Israel.

El pasado abril, Washington aprobó una ayuda de 26.400 millones de dólares, mientras el Ejército israelí intensificaba sus matanzas. La supuesta «línea roja» que colocó en el asalto terrestre a Rafah no supuso ningún cambio en las masacres y las tropas se encuentran ya combatiendo en el centro de la ciudad, ha expulsado a un millón de personas y ha tomado toda la franja fronteriza con Egipto, aumentando el terror entre los que quedan.

Rechazo interno

Biden se juega la reelección en unos pocos estados clave, donde está perdiendo apoyos, sobre todo entre jóvenes, población negra y de origen árabe y asiático.

Tras más de 46.000 muertos, casi todos los hospitales destruidos o fuera de servicio, el 80% de la población desplazada, las denuncias ante tribunales internacionales y pese a las imágenes de niños quemados de las últimas matanzas, el Gobierno de EEUU sigue afirmando que no ve un genocidio en Gaza y que Israel no ha cruzado ninguna «línea roja».

Pero los demócratas pueden pagar en las urnas este apoyo a Israel. Se está comenzando a revitalizar el movimiento #NeverBiden que impulsó el ala progresista del partido en 2016. Este rechazo por su política de apoyo a Israel, aunque también por su política económica, llega incluso entre donantes de la campaña.

A diferencia de la sociedad israelí, que apoya ampliamente la limpieza étnica de los palestinos, en la sociedad estadounidense está bajando el respaldo al apoyo incondicional a Israel. Según una encuesta Gallup, ha caído del 50% en noviembre al 36% a finales de marzo, lo que empuja a Biden a hacer algo para frenarlo.

Mientras tanto, el Ejército sionista siguió bombardeando Rafah, y ha convertido la vida en algunas zonas del sur de Gaza en «apocalíptica», según la ONU, con la hambruna agravándose en el enclave.



Yemen
Los huthíes asumieron el lanzamiento de una andanada de misiles balísticos y de crucero contra el portaaviones estadounidense USS Dwight D. Eisenhower, en el mar Rojo, en respuesta a los bombardeos de EEUU y Gran Bretaña que el jueves mataron a 16 personas en Yemen.