
La vista oral por las violaciones a Giséle Pelicot en Aviñón ha continuado este juicio deparando momentos tremendos como la emisión de varios de los vídeos. En ellos, según han explicado los periodistas presentes en la sala (no hay emisión al exterior ni imágenes), se ve a la mujer totalmente dormida, incluso roncando en algunas ocasiones.
Ello desacredita los intentos de algunos abogados y abogadas de las defensas de insinuar que la mujer en ocasiones no estaba dormida y poner en dudas las violaciones.
Frente a esas evidencias, varios acusados que se declaran inocentes (la mayoría han reconocido el delito) han desplegado una batería de intentos de autoexculpación desvergonzada y por momentos delirante.
Así, uno de estos hombres ha dicho haber cometido la violación, pero ha considerado que fue «involuntaria» porque su intención inicial no era esa, aunque se la encontró en estado inconsciente.
Es el caso de Lionel R. en una explicación confusa ante el Tribunal de lo Criminal de Vaucluse, cuyo presidente, Roger Arata, lo ha puesto en varias ocasiones frente a sus propias contradicciones.
Según su versión, Dominique Pelicot le había contado que él y su mujer eran una pareja libertina que querían tener relaciones sexuales en trío y que una vez en el domicilio de éstos, hizo todo lo que le decía el marido, sin reflexionar, y sin pararse a pensar si realmente la mujer daba su consentimiento. El marido le había advertido de que se encontraría a su mujer dormida.
Este y otros hombres han argumentado en esta sesión que hicieron lo que les decía Dominique Pelicot. Al parecer, les indicaba que quería que hicieran e insistía en que no había que despertarla.
Otro de los acusados de violación, Jacques C., ha negado la acusación pese a las imágenes emitidas y ha dicho que tiene «un profundo respeto por las mujeres».
La grabación ha servido de base en este caso para debatir si hubo penetración vaginal, algo que Jacques C. había admitido en el momento de ser detenido, pero que luego ha negado, una forma de evitar el reconocimiento del delito de violación agravada que le podría acarrear una pena de hasta 20 años de cárcel.
Dominique Pelicot contactaba con ellos en una plataforma de encuentros, coco.fr y los invitaba a su casa para que tuvieran relaciones sexuales con su mujer, a la que previamente había atiborrado de ansiolíticos para anularle la voluntad, y los grababa en unos vídeos que son ahora la principal prueba de la acusación.

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