
El Pleno del Ayuntamiento de Gasteiz ha aprobado la nueva ordenanza reguladora de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) que, en una primera fase, restringe el tráfico en el Casco Medieval y parte del Ensanche, con los votos favorables de EH Bildu, PSE y PNV, la abstención de Elkarrekin y la oposición del PP. No será hasta el 1 de enero de 2027 cuando se prohíba el acceso de los coches sin etiqueta ambiental y hasta 2030 cuando esa prohibición se extienda a los que tengan el distintivo B, salvo algunas excepciones.
El concejal de Movilidad y Tráfico, Iñaki Gurtubai (PNV), ha explicado que, por obligación legal, «cualquier ciudad de más de 50.000 habitantes tiene que tener una ZBE, que es un lugar donde se limita el tráfico, para mejorar la calidad del aire y evitar la contaminación acústica en esa zona».
Asimismo, ha señalado que la ZBE se basa en un área, en la que «se restringirán todos los tráficos de tránsito y podrán acceder a esa zona residentes, familiares de residentes y gente que vaya a un local hostelero o a un local comercial, entre otras».
A partir de 2027, se introducirá una etiqueta ambiental en la zona, por la que algunos vehículos tendrán limitaciones de acceso a esa zona, por su carácter contaminante. Una etiqueta ambiental que «será más exigente en 2030».
«La introducción de la ZBE mejorará la calidad del aire de la zona. Ya cumplimos con este aspecto, pero queremos que la calidad del aire de Vitoria mejore», ha argumentado Gurtubai, para poner en valor «el proceso participativo» realizado por el Ayuntamiento.
«Hemos hecho consultas a diferentes colectivos afectados, como hosteleros, gremios y asociaciones de vecinos, y hemos adquirido un sistema de cámaras de lectura de matrículas que vamos a colocar en todo el exterior de la ZBE. No queríamos imponer restricciones y, para eso, hemos hecho un esfuerzo sincero y constante en el tiempo de consenso social», ha valorado.
El concejal de Gestión Ambiental, Pascual Borja (PSE), ha evidenciado que la norma «es obligatoria para las ciudades de más de 50.000 habitantes» y que, aunque «Vitoria no tiene una urgencia en cuanto a la calidad del aire, sí tiene una necesidad de seguir mejorando la misma».
Por su parte, el concejal de EH Bildu Ekaitz Diaz de Garayo ha expuesto que la norma es «una oportunidad para dar pasos en pro de las personas que se desplazan a pie y en bicicleta, con el objetivo de ganar espacio público para las personas» y «abre un marco de oportunidad para trabajar con los vecinos del Casco Viejo, para avanzar en la peatonalización de esa zona».
Las enmienda aprobadas de EH Bildu introducen nuevas condiciones sobre la señalización a instalar en la ZBE. Así, se respetará los principios de accesibilidad universal, plasmará las indicaciones en los dos idiomas oficiales e implicará la prohibición de entrada, circulación y estacionamiento en el perímetro delimitado.
Igualmente, se introduce en la redacción del articulado la especificación de que las restricciones introducidas se dirigen a los vehículos a motor.
PP y Elkarrekin, reticentes
Tanto PP como Elkarrekin se han mostrado reticentes en la aprobación de la ordenanza, aunque con disparidad de criterios. Así, el concejal del PP Alfredo Iturricha ha manifestado que es una ordenanza «innecesaria, ya que la calidad del aire en Vitoria-Gasteiz es buena».
«Estamos por debajo de los umbrales fijados para 2030. Esta normativa intenta solucionar un problema que no existe y va a generar muchos más problemas, especialmente cuando tenga incidencia la segunda fase de la ZBE, al afectar a 18 calles claves para la actividad comercial, social, cultural y económica de nuestra ciudad», ha argumentado.
Para el concejal de Elkarrekin Óscar Fernández, la ordenanza «solo cubre el expediente, ya que es poco ambiciosa en su área de implementación».
«Se va a implementar en un área ya de restricción del tráfico, que es la zona del Casco Medieval, y, para 2027, se van a incorporar calles con tráfico parasitario, mientras dejan fuera a calles del Ensanche que soportan un tráfico intenso, como Francia, La Paz, Florida y Manuel Iradier», ha cuestionado.
Una vez obtenida la aprobación por parte del Pleno municipal, se publicará el acuerdo en el BOTHA, para abrirse un plazo de 30 días para la presentación de alegaciones.

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