Sigue la guerra psicológica entre Israel y Hizbulah
Aunque Líbano respira desde el alto el fuego, muchas preguntas siguen sin respuesta y el futuro es tan incierto como siempre. Y más teniendo en cuenta que algunos de los términos del acuerdo son aún difusos, como la «plena libertad de acción militar» de Israel.

Cae la noche sobre la capital libanesa. En un café de un barrio céntrico, un grupo de unos veinte hombres acaba de acomodarse. Entre ellos, hay dos con graves lesiones en las manos y los ojos: heridas que llevan el sello del ataque con buscapersonas perpetrado por Israel a mediados de septiembre, y que marcó el inicio de una nueva fase de la guerra entre Hizbulah e Israel. Se les une un grupo mujeres vestidas con abayas negras, y a lo largo de varios minutos se suceden las muestras de afecto.
Estos miembros de Hizbulah, que hasta hace unas horas vivían recluidos, ya no se esconden, y muchos lo consideran una victoria. Su partido político-militar acaba de anunciar oficialmente en un comunicado su victoria sobre Israel, a pesar de las gravísimas pérdidas y la destrucción masiva de una gran parte de Líbano
MALA FE O CUESTIÓN DE PERCEPCIÓN
Estas afirmaciones pueden parecer sorprendentes: decapitado con la muerte de su carismático líder Hassan Nasrallah, luego por segunda vez con la de su presunto sucesor Hashem Safieddine, despojado además de una parte del estado mayor de la fuerza Radwan, Hizbulah se ha resignado finalmente a desconectar el frente libanés del de Gaza. Peor aún, el Partido de Dios ha aceptado retirar sus fuerzas al sur del río Litani, que atraviesa el sur de Líbano a unos treinta kilómetros al sur de la frontera. Una decisión que tiene el sabor definitivo de la derrota
Sin embargo, sus partidarios y dirigentes no lo ven así en absoluto. Sayyid Adam, miembro de alto rango de Hizbulah, comenta a GARA: «Nuestros logros no se miden con los criterios del enemigo, ni nuestra estrategia esta pensada a corto plazo. En la fase de resistencia, cada batalla es un eslabón de una larga cadena de defensa. Lo que se ha conseguido hoy es un testimonio más de la incapacidad del enemigo para lograr su claramente declarado objetivo: eliminar a Hizbulah y quebrar la voluntad de nuestro pueblo.»
Aunque reconoce las inmensas pérdidas, afirma que el Partido de Dios «salió de esta confrontación más fuerte y decidido» : Nuestras pérdidas entre dirigentes y combatientes no no nos debilitan, porque son una clara demostración de nuestros sacrificios por el bien de la nación. La resistencia extrae su fuerza de la sangre de sus mártires. Cada mártir es una escuela que forma a mil nuevos combatientes de la resistencia».
Para muchos partidarios de Hizbulah, una cosa está clara: la «victoria» de su partido es también moral, ya que afirma no haber atacado nunca deliberadamente a civiles israelíes. «Somos una resistencia nacida de los valores humanos. El enemigo puede perder su humanidad en sus prácticas brutales, pero nosotros seguimos nuestra moral, nuestro objetivo es liberar al país y no derramar la sangre de inocentes. Evitamos atacar a civiles porque no luchamos contra inocentes sino contra los ocupantes. Esta es la diferencia entre una resistencia honorable y un enemigo criminal», continúa Sayyid Adam.
SOSTENIBILIDAD DEL ALTO EL FUEGO
Mientras el Ejército libanés se despliega en el sur conforme al acuerdo firmado y Hizbulah se va retirando gradualmente, muchas preguntas preocupan a los libaneses. «Siento que estoy reviviendo la situación de 2006. Hizbulah se esconde detrás del Ejército libanés como entonces, una institución a la que ha hecho todo lo posible por debilitar. ¿Podemos creer en su sinceridad? Tengo mis dudas.», afirma Layal, una mujer de 42 años de Beirut.
Muchos recuerdan que Hassan Nasrallah recalcó en su último discurso que no se sometería a la resolución 1701 y que nada que no fuera el fin de la guerra en Gaza le impediría continuar la lucha contra la «entidad» israelí.
«¿Qué podemos pensar de esto? Un alto el fuego ni siquiera es un armisticio, pero permite negar la derrota. Todo el mundo piensa, sin atreverse a decirlo para no humillar aún más a estos compatriotas, que evidentemente han perdido todo lo que les hacía soberbios, que Israel ha dicho la última palabra», señala la editorialista Fifi Abou Dib en las columnas del diario libanés “L'Orient-Le Jour”.
«Después de la secuencia militar, el registro político recuperará la delantera», añade el investigador libanés Karim el-Mufti. Este acuerdo es frágil y me parece complejo de aplicar. Pero sí, es un acuerdo feliz para los libaneses, y un poco más restrictivo para los israelíes, que habrían preferido seguir debilitando a Hizbulah a largo plazo. »
Los términos del acuerdo de alto el fuego -que sigue siendo de 60 días- son difusos: Israel conserva el derecho a intervenir en Líbano contra cualquier amenaza y mantiene «plena libertad de acción militar». «Si Hizbulah viola el acuerdo e intenta armarse, atacaremos. Si intenta reconstruir su infraestructura terrorista cerca de la frontera, atacaremos. Si lanza un cohete, si excava un túnel, si transporta un camión con cohetes, atacaremos», advirtió el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, en su discurso de anuncio de la tregua el martes por la noche.
«Internamente, tendremos que ver cómo los libaneses exigirán a Hizbulah una apariencia de diálogo, discusiones francas sobre su lugar, su papel, el tríptico del ejército, el pueblo y la resistencia. Líbano está desintegrado y en descomposición. El final de la guerra no resuelve los numerosos problemas que aquejaban al país antes del 8 de octubre», continúa Karim el-Mufti.
¿QUÉ HARÁ HIZBULAH SI ISRAEL ATACA A IRÁN?
Los israelíes no han ocultado su intención de aprovechar la situación para reorganizarse y golpear a la «cabeza de la hidra», es decir, a Irán. ¿Cómo responderá Hizbulah si su apoderado es atacado? Por el momento, es difícil saberlo.
«La mecánica de este comité, con la FINUL, el Ejército libanés, el Gobierno, Hizbulah, Israel y los países implicados en el acuerdo, es compleja. Hay muchas partes implicadas y me parece bastante inestable. Es un acuerdo que no es vinculante para el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, sino principalmente para los estadounidenses, lo que lo hace aún más frágil porque un giro de 180 grados de Donald Trump podría dejarlo en nada», concluye Karim el-Mufti.
Y es obvio que este alto el fuego parece muy frágil. Sin haber pasado tan siquiera 48 horas tras la firma, Hizbulah y el Ejército libanés denunciaron varias violaciones por parte de Israel. Además de atacar a los retornados a los pueblos fronterizos donde las Tsahal aun permanecen, las fuerzas israelíes han atacado los pueblos de Rmeich, Taybé y Markaba con fuego de ametralladora y artillería, así como con misiles lanzados desde drones. Otro ataque con drones alcanzó una aldea al norte del río Litani, lo que ha sorprendido tanto a los libaneses como a muchos expertos.
El Ejército israelí argumentó que habían «identificado actividad terrorista en un emplazamiento de Hizbulah, que contiene misiles de medio alcance», y que intenta «sofocar cualquier violación del alto el fuego». Pero la lista de las operaciones israelíes es tan larga como preocupante: mientras los aviones de guerra, en violación del acuerdo, sobrevuelan el sur del país y la Bekaa, se registran ataques en otras localidades, como Aita el Chaab, Yaroun y Aitaroun.
OBSTACULIZAN LA VUELTA DE LOS DESPLAZADOS
En el sur de Libano se alzan muchas voces para denunciar la obstrucción del regreso de los desplazados por parte del Ejército israelí, que pretende aprovechar el alto el fuego para mantener un puesto avanzado en el lado libanés.
El domingo, París denunció 52 supuestas violaciones del acuerdo por parte de Israel y le acusó de saltarse al comité internacional encargado de velar por el cumplimiento.
Y pasó lo que tenía que pasar: para demostrar que no es pasivo ante estas «violaciones», Hizbulah respondió ayer con dos ataques simbólicos en una zona despoblada disputada entre Líbano, Siria e Israel. Los ataques fueron «una advertencia», en palabras de un comunicado de prensa del grupo chií.
Sin embargo, los israelíes aprovecharon la oportunidad y lanzaron una serie de ataques, en el momento de redactar este informe limitados al sur de Líbano.
Según medios israelíes, el enviado estadounidense Amos Hochsteins entregó una carta a las autoridades israelíes en la que les advertía de estas reiteradas violaciones. Así que ¿pende de un hilo el acuerdo de alto el fuego?
«Era previsible, los israelíes quieren mantener un punto de apoyo en Líbano para vigilar cómo evoluciona la situación. Esto se opone directamente a la lógica misma del alto el fuego. El Ejército libanés trabaja duro sobre el terreno para apoyar a los habitantes, pero nos esperan semanas de tensión», concluye una fuente militar.

La exposición temprana a pantallas se relaciona con cambios cerebrales en la adolescencia

Preparándose para confirmar en las urnas la anomalía vasca

Muere un joven motorista de 24 años en un accidente de tráfico en Hernani

Un incendio provoca unos 40 muertos y 100 heridos en una celebración de Nochevieja en los Alpes

