Kazetaria / Periodista

25 años del primer ‘Gran Hermano’ que cambió la televisión para siempre

Se estrenó en Países Bajos y fue el resultado de varios programas anteriores mucho más extremos. El primer ganador, Bart, tuvo serios problemas mentales después de la victoria.

Bart Spring in 't Veld, ganador de la primera edición, entrevistado en la secuela española por Mercedes Milá unos años después.
Bart Spring in 't Veld, ganador de la primera edición, entrevistado en la secuela española por Mercedes Milá unos años después. (Captura TV)

Bart Spring in 't Veld podría parecer el nombre de un personaje ficticio o de una aplicación para el ordenador. En realidad es una persona que ha hecho historia de la televisión a nivel mundial: un entonces joven neerlandés que en 1999, es decir hace ahora 25 años, ganó la primera edición de un programa que luego ha tenido numerosas réplicas... e intentos de réplica.

Un formato que hoy día nos parece normal encontrar en las programaciones pero que por aquel entonces supuso una verdadera revolución, casi un salto al vacío: ‘El Gran Hermano’.

Fruto de varias influencias

Todos sabemos cómo funciona este juego, este reality show. Pero este concepto también lo empezamos a conocer gracias al ‘Big Brother’. Todo en inglés, aunque todo nacido en un lugar no anglófono; el sitio europeo quizás más apropiado para el comercio y los negocios: Países Bajos.

Gran Hermano: un número determinado de personas encerradas en una casa, sin posibilidad de salir o de contactar con el exterior, obligadas a la convivencia forzada durante unas cuantas semanas o meses, con pruebas para eliminar uno a uno a los participantes, hasta que quede un solo, el ganador. Mientras tanto, cada segundo, cada instante, está grabado por las cámaras de televisión.

De esto habían empezado a hablar un jueves cualquiera, el 4 de setiembre de 1997, en la productora John De Mol Produkties, una especie de rama de un grupo más grande llamado Endemol. Los participantes en esta reunión, en este brainstorming, fueron el mismo John De Mol y sus colaboradores Patrick Scholtze, Bart Romer y Paul Romer.

«¿Qué os parece si encerramos a seis personas en un piso de lujo durante un año? Con un premio para el ganador de un millón de florines». Esta fue la primera propuesta. Un millón de florines al cambio de hoy serían 454.000 euros, ni tan mal.

El primer esbozo salió de experiencias previas en el desierto de Arizona y una isla y también en una casa pero donde no se grababa todo el tiempo

 

Aquella fue el primer esbozo, filtrado a partir de varias influencias anteriores de otros programas extremos. ‘Biosphere’, un grupito de personas en el desierto de Arizona en 1991, había sido un pionero, igual que ‘Survivor’, ambientado en una isla desierta. Aunque la verdadera inspiración para los de Endemol llegó con ‘The Real World’, de la cadena MTV, donde gente desconocida tenía que convivir en el mismo piso con una variante, la más interesante, de entrevistas privadas a los participantes, una especie de momento de desahogo.

¿Cómo podía evolucionar el programa para no ser una mera réplica de este? Grabando cada minuto de esta vida encerrada de los concursantes. La obsesión por recrear la realidad al extremo, sin perderse un segundo. Fue aquella la verdadera novedad, el verdadero punto de inflexión, junto con el nombre del programa, que tenía que ser muy llamativo. Lo encontraron, después de haber pensado en ‘La jaula de oro’, con ‘The Big Brother’, ‘El Gran Hermano’. Fue una idea de uno de los autores, Haye van der Heyden.

Orwell

No hacía falta presentarlo. ‘El Gran Hermano’ es el coprotagonista de una de las  novelas más decisivas e importantes del siglo XX: ‘1984’ del escritor inglés George Orwell.

Para quienes no lo sepan, el ‘Big Brother’ es una figura cuya imagen no se conoce y que de todas formas está omnipresente, vigila las vidas sociales de todos los ciudadanos y manda a nivel político. Es algo «grande» (Big) y a la vez familiar (Brother), pero se trata sobre todo de una realidad amenazante y agobiante, que nadie puede cambiar o modificar. Es el efecto de un mundo dominado por dictaduras que consideran «la ignorancia como fuerza», «la libertad como esclavitud» y «la guerra como paz».

El ‘Gran Hermano’ lo es tanto la habitación a la que van a desahogarse los concursantes como sobre todo el público, que lo escudriña todo y en cada momento

 

Un futuro distópico convertido en el nombre de un programa de televisión, donde el ‘Gran Hermano’ tiene una doble faceta: es al mismo tiempo el público, que empieza a consumir cada minuto de la emisión escudriñándolo todo, y, dentro de la casa, la habitación a la que los concursantes van a desahogarse cada día o para recibir alguna información.

Quien gana no es realmente el o la mejor, sino aquel o aquella que supera cada semana una prueba de supervivencia y es votado por aquel mismo público que hace de ‘Gran Hermano’, que todo ve, todo vigila y todo manda. 

Logotipo de ‘Big Brother’, un formato que ha llegado a prácticamente todo el planeta.

Nueve fueron los concursantes iniciales en el programa neerlandés, elegidos entre 3.000 candidatos, más otros tres que entrarían a lo largo de las semanas conformando un total de cinco hombres y siete mujeres.

La selección se hizo según las características personales de cada uno, para lograr una mezcla interesante a nivel humano. El más viejo tenía 44 años, la más joven 20. Masajistas y cocineros, policías y estilistas, una fauna que tuvo que compartir un piso sin ningún tipo de lujo construido para la ocasión en la ciudad de Almere, cerca de Amsterdam.  

«Un monstruo sin cerebro»

Fueron en total 106 días, grabados todo el rato por 83 cámaras, un ‘Truman Show’ alimentado cada semana con una prueba y una eliminación, desde el 16 de setiembre al 30 de diciembre de 1999.  

La gente no estaba acostumbrada a ver a personas limpiándose los dientes, quitándose los mocos, cocinando... y aburriéndose, sobre todo aburriéndose

 

Las intrahistorias llamaban la atención de un público que no estaba acostumbrado a ver en pantalla a gente limpiándose los dientes, quitándose los mocos de la nariz, cocinando... ocupando el tiempo de una manera «real», en todo el sentido de la palabra. Y también aburriéndose, algo normal en esa circunstancia en que no hay gran cosa que hacer: precisamente el aburrimiento fue la causa de la primera salida del programa, la de Tara Van den Bergh, 20 años, autoeliminada... y futura modelo para ‘Playboy’.

Aquel era otro el efecto del ‘Gran Hermano’: transformar a un perfecto desconocido en una cara famosa, con mucha gente pidiendo autógrafos en una era aún pre-selfies y una agenda llena de participaciones en otros programas, metaprogramas en realidad, que se alimentaban del ‘Big Brother’ para impulsar tertulias y debates que llenaran la parrilla.

Bart Spring in 't Veld vivió en carne propia este cambio radical de vida, después de haber ganado el primer ‘Gran Hermano’ y 250.000 florines. Para este chaval de 22 años, exmilitar en el paro por aquel entonces, que durante el programa había tenido una relación sexual con otra compañera de piso (Sabine), fue durísimo volver a la normalidad. En varias entrevistas admitió que tuvo unos cuantos colapsos emocionales que lo obligaron a cuidados específicos.

«El ‘Gran Hermano’ me robó la vida y no me gusta pensar que contribuí a aquel monstruo sin cerebro», ha sido una de sus declaraciones más conocidas. Ahora vive en Namibia, después de haber intentado una carrera como periodista en la radio.

Planos de la vivienda utilizada en una de las ediciones de Estados Unidos.

Mientras tanto este programa suma y sigue por todo el mundo, aunque haya cambiado mucho su formato (las versiones con gente «realmente famosa» es un ejemplo). Pero en algún momento y lugar tenía que empezar y fue a finales de 1999 en Países Bajos.