Arnaitz Gorriti
Kirol-erredaktorea, saskibaloian espezializatua / redactor deportivo, especialista de Baloncesto

La Eurocup ha sido el bálsamo con el que IDK Euskotren se ha lamido sus heridas domésticas

Las de Azu Muguruza han superado con creces sus objetivos, liderando la fase de grupos y llegando a octavos de final. Una vez fuera de Europa, deben reconducir la Liga Femenina Endesa, donde pelean por huir del descenso. Las próximas jornadas dirán qué clase de recta final les espera.

Rosó Buch espera que el buen hacer europeo de IDK Euskotren se traslade también a la liga.
Rosó Buch espera que el buen hacer europeo de IDK Euskotren se traslade también a la liga. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

IDK Euskotren dijo adiós este miércoles a su segunda experiencia en la Women Eurocup. Pese a mostrarse competitivo frente al Dinamo Sassari, el cuadro donostiarra cayó con claridad frente al conjunto sardo, por un marcador global de 121-143, después de ceder por 60-50 en el encuentro de ida y por 71-83 en el Josean Gasca. Las de Azu Muguruza han conseguido llegar hasta octavos de final, tope que por el momento el baloncesto femenino de élite de Euskal Herria no ha conseguido romper, ya que antes de Ibaeta Basket clubes como el extinto Hondarribia-Irun y Lointek Gernika Bizkaia han cedido en esta ronda eliminatoria.

En ese sentido, la labor continental de IDK Euskotren ha colmado con creces sus expectativas. Aparte de poder tomar parte en la liguilla de primera fase sin tener que pasar una eliminatoria previa, el cuadro guipuzcoano ha superado sin dificultades su principal objetivo continental, que no era sino superar precisamente esa primera liguilla y acceder a las eliminatorias. Es más, ha permanecido invicto y no contento con ello, ha superado al conjunto francés de Charnay Basket en la primera ronda eliminatoria, solventando con un apretado triunfo en el Gasca después de haber empatado a 68 el duelo de ida.

En total, las donostiarras han disputado diez encuentros con el resultado de siete victorias, un empate –caso excepcional al tratarse de eliminatorias con partido de ida y de vuelta– y dos derrotas, con 70 puntos a favor y algo menos de 63 en contra, con un par de victorias particularmente abultadas en la primera fase –48-73 en la cancha del Proteas Voulas heleno y 85-43 en el Gasca, frente al mismo rival–.

Comparada esta andadura continental con la vivida por las donostiarras hace dos temporadas, el salto hacia delante en cuanto a resultados es evidente, ya que en aquel entonces las de Azu Muguruza quedaron eliminadas en la liguilla con solo un triunfo y cinco derrotas en su haber.

Pero no hay que ocultar ni la tremenda dificultad con la que se topó el conjunto guipuzcoano en aquel estreno europeo, con el Asvel Lyon –ganador de la Eurocup a la postre–, Montpellier –eliminado en octavos de final por Galatasaray, subcampeón del torneo– y el Zabiny Brno checo en un grupo imposible, ni las facilidades que ha hallado dos años más tarde, con el Proteas Voulas, Sepsi y Estrella Roja –eliminado en dieciseisavos de final– en un grupo que apenas ha obligado a las de Azu Muguruza a exprimirse. Charnay Basket ya fue otra cosa y Dinamo Sassari, con unas Carangelo, Taylor y Gonzales indescifrables ha puesto punto y final a la andadura continental donostiarra, todo un bálsamo en lo que está resultado una temporada 2024/25 complicada en grado sumo.

«De una vez por todas»

«A ver si podemos entrar en una dinámica positiva de una vez por todas», culminaba Rosó Buch sus declaraciones luego de haber quedado fuera de la Women Eurocup. Y es que la de Mataró, llegada ex profeso desde Gernika a Donostia llevada por el reclamo europeo, sabe que a su nuevo equipo le queda una segunda mitad de temporada bien difícil. Sin la «distracción» europea, que en buena medida ha suavizado los males ligueros, toca centrarse en una Liga Femenina Endesa despiadada y en la que la pelea por huir de los puestos de descenso se adivina encarnizada.

Cierto es que Europa ha dejado su peaje en forma de lesiones, peaje que luego ha tocado pagar en la competición doméstica. Iris Junio se hizo polvo el tobillo en el estreno continental ante Estrella Roja y su concurso en los planes de Azu Muguruza ha sido un puro entrar y salir, sin que la talentosa alero grancanaria haya podido adquirir el ritmo competitivo apropiado.

Con todo, lo peor para el cuadro donostiarra fue la lesión de tobillo de Delicia Washington en el duelo frente al Sepsi, una lesión que la acabaría lastrando en un rendimiento muy irregular. La escolta norteamericana fue la principal anotadora y reboteadora de entre las donostiarras en esta Eurocup 2024/25, con 13,3 puntos y 7,5 rebotes por partido; fue esencial a su vez para superar a Charnay Basket en el duelo del Josean Gasca en el partido de vuelta de dieciseisavos de final. Y sin embargo, a Azu Muguruza no le dolieron prendas para cortarla después de caer por 74-50 ante Araski –partido en el que la bronca más grande no se la echó la entrenadora, sino la capitana Lara González camino de los vestuarios–, en vísperas de enfrentarse a Dinamo Sassari. ¿Será que el club donostiarra daba por amortizada la andadura europea? Sabido es que Delicia Washington peca de absorber mucha posesión de balón y que «mancha» su innegable talento anotador con una dudosa toma de decisiones, pero muy claro ha de tenerlo un equipo para prescindir «por las bravas» de su mejor anotadora y reboteadora.

Si la Women Eurocup ha ido mejor de lo esperado para IDK Euskotren, los peajes que ha ido dejando en el camino han torpedeado su propio caminar en la Liga Femenina Endesa, donde su balance es de 5-11, colocado en duodécimo lugar, justo por detrás de Kutxabank Araski, quien comparte balance con las guipuzcoanas, y con una marabunta de equipos que pelean por salir del pozo clasificatorio: Osés Construcción Ardoi en última plaza con 3-13 y Ensino, Celta y La Seu con un balance de 4-12.

Muy claro lo han debido tener desde las oficinas de Ibaeta Basket para no reforzar el puesto de escolta sino el de pívot –cierto es que antes de cortar a Delicia Washington se fichaba a Laura Cornelius–, con Adut Bulgak, pese a que los números de Lola Pendande y Lou Halvarsson no son malos para nada, amén de que para un equipo que no alcanza las 60 posesiones por partido perder casi 16 balones de media y firmar un 28% de efectividad en triples tal vez denote mayor debilidad en el perímetro que en la pintura, siendo precisamente Laura Cornelius la tiradora más consistente, aunque también una de las que más balones pierde por encuentro.

Si en Europa IDK Euskotren ha anotado 70 puntos por partido y encajado 63, esos números se invierten en la Liga Femenina Endesa, en vísperas de visitar una cancha tan peligrosa como la de Estudiantes –eliminado también de la Women Eurocup, al ceder en su cruce después de jugar ¡tres prórrogas! ante el Villeneuve d'Ascq francés–, equipo que se halla en la sexta plaza liguera con un balance de 9-7, peleándose por mantenerse en el Top 8 de la competición doméstica.

Ibaeta Basket ganaba a Basket Zaragoza en su última jornada liguera y eso le permite respirar, aunque viendo lo errático de su andadura hasta la fecha, con una exagerada vulnerabilidad en casa –cinco de sus derrotas han acaecido en el Josean Gasca– y un calendario inmediato jugando ante Estudiantes y Baxi Ferrol fuera de casa y frente a Gran Canaria y Joventut de Badalona en Donostia, el futuro clasificatorio de las guipuzcoanas es dudoso, a menos que las de Azu Muguruza encadenen una serie de triunfos que las haga ubicarse en una zona más acorde a lo que se espera de ellas, y no en la mera lucha por la permanencia.

En la primera vuelta, las donostiarras solo encadenaron dos victorias una vez, superando a Ardoi y La Seu, dos rivales directas en estos momentos en dos semanas consecutivas, para luego caer en un bache de cuatro derrotas seguidas. Con la segunda vueltas de la Fase Regular ya en marcha, el margen de error empieza a estrecharse y ya no hay bálsamo europeo para lamerse las heridas domésticas.