
Kansas City Chiefs y Philadelphia Eagles serán los protagonistas de la LIX Super Bowl, que se disputará en Nueva Orleans en la noche del próximo domingo 9 de febrero. Se repite así la final de hace dos años, cuando los de Misuri se impusieron por un ajustado 38-35 en un partido disputado en Arizona.
Será la séptima Super Bowl para Kansas City, que aspira a su quinto trofeo Lombardi y a una marca de tres títulos consecutivos, algo que no ha conseguido nadie en casi sesenta años. Para Philadelphia es su quinta final, con un solo título, el de 2018. Su quarterback titular, Carson Wentz, se lesionó a falta de tres jornadas para finalizar la liga regular, pero contra todo pronóstico se impusieron a todos sus rivales con el suplente Nick Foles a los mandos. Paradojas de la vida, Wentz es ahora el suplente de Mahomes en los Chiefs.
Ambas finales de Conferencia se han disputado esta pasada noche. Abrió el fuego la Nacional (NFC), donde los Eagles terminaron avasallando al equipo revelación de estos play offs, Washington Commanders (23-55). Después de dos victorias a domicilio, los capitalinos no pudieron completar la hazaña con un tercer triunfo.
A pesar de lo que dice el marcador, vendieron cara su piel, ya que entraron en el último cuarto once puntos por debajo (23-34), y fue ya a la desesperada cuando los Eagles les pasaron por encima con un parcial de 0-21. La defensa de Philadelphia forzó cuatro pérdidas de balón que Hurts y Barkley supieron amortizar, con tres touch downs por cabeza.
Cuatro de cuatro para los Bills
En la final de la Conferencia Americana (AFC), Buffalo Bills volvió a tropezar en la misma piedra, con su cuarta derrota en play offs ante Kansas City en los cinco últimos años. Sin deslumbrar, los Chiefs dominan lo que va de década con mano de hierro, una máquina engrasada desde la banda por Andy Reid (entrenador principal) y Steve Spagnuolo (coordinador defensivo).
Patrick Mahomes ejecuta la partitura sobre el verde, con una desbodante capacidad de improvisación, y a su alrededor crece una banda en la que muchos aportan números. Por ejemplo, Kelce se quedó ayer en dos recepciones y 19 yardas, pero emergió Worthy para sumar 85 y una anotación.
Buffalo dio la cara y llegó con un punto de ventaja al último cuarto. Un gol de campo adelantó a los Chiefs a falta de 3.35 para el final (29-32) y los Bills no tuvieron capacidad de reacción siquiera para forzar la prórroga. Enésimo disgusto para un equipo y un quarterback –Josh Allen– al que se le van gastando sus oportunidades, no ya de ponerse un anillo, sino de jugar una final. Ya van seis intentos baldíos.
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