Trump culpa de la tragedia de Washington a las políticas de diversidad
Se confirmaron los peores temores de que todos los pasajeros del avión y del helicóptero siniestrados murieron en el accidente de Washington, y las investigaciones se dirigen a esclarecer las causas. Donald Trump no pierde oportunidad para insistir en su discurso de odio.

El accidente ocurrió poco antes de las nueve de la noche del martes en Washington (madrugada del miércoles en Euskal Herria). Un Bombardier CRJ700 de American Airlines procedente de la ciudad de Wichita, en Kansas, estaba a punto de alcanzar la pista de aterrizaje del aeropuerto Ronald Reagan, cuando un helicóptero militar colisionó con él en el aire. Tras la explosión, ambos aparatos cayeron a las gélidas aguas del río Potomac.
En las imágenes grabadas por la webcam del centro artístico Kennedy Center, que se halla al lado del río Potomac, se ve claramente cómo el avión comercial volaba sobre el río desde el sur listo para tomar tierra en la pista 33, mientras el helicóptero, que venía desde el norte -desde la propia ciudad de Washington- recorreía toda la imagen de izquierda a derecha para terminar chocando con el Bombardier. En las grabaciones de la torre de control también se escucha cómo se advierte al helicóptero de la situación. Se pregunta a su piloto si ya ha visto al avión, y le ordenan a pasar detrás de éste. Unos segundos después, se produce la colisión.
De inmediato se desplazaron equipos de rescate de los bomberos de Washington y los estados de Maryland y Virginia -los dos estados y el Distrito de Columbia confluyen en ese punto del río-. Varios partes del avión se hundieron en el Potomac, mientras el Black Hawk quedaba boca arriba en el río. Desde la alargada isla Potomac de la capital y el parque East Potomac, que se encuentra al final de ésta, un lugar especialmente concurrido para los picnics durante el fin de semana, y en especial durante la floración de los cerezos en primavera, se veían las luces de bomberos y equipos de rescate. Aunque en los últimos días no ha hecho tanto frío como durante la toma de posesión de Donald Trump, el río aún baja con placas de hielo. Mientras en el exterior la temperatura es de 5-10 grados, el río apenas sobrepasa los 2-3 grados centígrados.
Según los testigos de lo ocurrido, en el momento del accidente se escuchó una explosión y se pudo ver un gran destello. En uno de los vídeos difundidos en las redes sociales grabados desde una cámara dashcam de un coche, se ve ese momento y se puede escuchar a los ocupantes del vehículo gritar horrorizados.
Los equipos de rescate trabajaron toda la noche y ya por la mañana confirmaron que no había probabilidad de que hubiera supervivientes. Poco a poco se van conociendo las identidades de las víctimas. Además de estadounidenses, también había ciudadanos rusos, que acababan de participar en una competición de patinaje.
ATAQUE A LA DIVERSIDAD
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compareció por la mañana junto a los recientemente nombrados secretarios de Defensa y de Transporte. Tras mostrarse al principio extrañamente humano («somos una nación que está de duelo, esto ha sacudido a mucha gente», hasta decir que «somos una familia»), sus primeras declaraciones mostraron la lógica prudencia que requería el momento («no sabemos qué condujo a este accidente»). Seguidamente, sin embargo, volvió el Trump de siempre con su discurso de odio.
Con más de la mitad de las víctimas aún en el río Potomac (se habían recuperado 27 cuerpos hasta entonces), el mandatario estadounidense culpó a las políticas de sus dos antecesores demócratas de lo ocurrido. En concreto, Trum acusó al expresidente Barack Obama de contratar a personal «mediocre» para una labor de controlador aéreo que requiere de una «inteligencia superior».
El inquilino de la Casa Blanca se refería a las conocidas siglas DEI, una política de inclusión de sectores desfavorecidos que se puso en marcha con las campañas de derechos civiles de la década de los 60. Trump, siguiendo la línea de los supremacistas que denunciaban discriminación antiblanca, se vanagloria de haber terminado con estas políticas. Y en este contexto acusa a Obama y Biden de imponer políticas de diversidad en la FAA (administración federal de la aviación).
Es decir, que las políticas para incluir a mujeres, población afroamericana, latina o personas con discapacidad son las responsables de la tragedia aérea ocurrida horas antes. Un reportero le preguntó a ver cómo había llegado a la conclusión de que en aquel mismo instante de que la diversidad tenía algo que ver con el accidente. «Porque tengo sentido común», respondió Trump, «y lamentablemente mucha gente no lo tiene», añadió.
El National Airport (código DCA, después renombrado Aeropuerto Ronald Reagan) fue el principal aeródromo de la capital estadounidense hasta que se construyó el aeropuerto Dulles, que está más alejado y recibe los vuelos internacionales. Mientras tanto, el aeropuerto nacional quedó para vuelos nacionales y unos pocos enlaces con Canadá, Bermuda y Bahamas. Encajonado entre el río y las ciudades vecinas de Washington de Arlington y Alexandria, no tiene capacidad de expansión.
Desde Alexandria, incluso desde la orilla del Potomac en barrios de la capital como Georgetown, es frecuente ver a tres y hasta cuatro aviones en línea en el aire, listos para aterrizar. A todo ello se le une el incesante movimiento de helicópteros en los alrededores de Washington, incluso desde la Casa Blanca.
Es el aeropuerto más congestionado del país, y no es difícil encontrarse con congresistas y otras autoridades en sus instalaciones, ya que es el favorito de muchas personalidades, por la cercanía de la capital. Con algunas excepciones, sus operaciones se limitan -por una ley del Congreso- a distancias de menos de 1.250 millas.
En la zona, justo a la salida de la capital Washington, hay varias bases militares, como la aérea Andrews (desde donde suele partir el presidente y otros altos mandatarios), y el propio Pentágono se halla a una parada de metro del aeropuerto Ronald Reagan.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, señaló que la colisión ocurrió mientras el helicóptero realizaba un entrenamiento de rutina para pilotos. «Trágicamente, anoche se produjo algún error. Hubo alguna especie de problema de altitud que hemos empezado a investigar tanto el departamento de Defensa como el propio Ejército», dijo. El Black Hawk estaba destinado en Fort Belvoir, unos kilómetros río abajo, cerca de Mount Vernon, la histórica residencia del primer presidente George Washington.
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