
Un año más, el cine de Euskal Herria se hace notar en la ceremonia de los Goya. A falta de una propuesta concreta que atraiga todos los focos, son muchas las categorías donde los profesionales de nuestra cinematografía están presentes. De entre todas las producciones vascas que este año concurren a los Goya, la que atesora más candidaturas es ‘Marco’, el nuevo film de los Moriarti que, recordémoslo, fue uno de los tres títulos seleccionados por la Academia Española de cara a competir por el Oscar. Sin embargo, sus opciones de triunfo se han ido diluyendo con el paso de los meses y aunque Jon Garaño y Aitor Arregi están nominados a la Mejor Dirección, finalmente se les escapó la candidatura de Mejor Película: «Nos dio un poco de pena, porque es la categoría donde al final se reconoce el trabajo conjunto de todos los departamentos que intervienen en la producción del film –nos comenta Jon Garaño–. Pero hay que ser positivo y la verdad es que nos sentimos muy reconocidos por la Academia. Ya con ‘Lucio’ obtuvimos la nominación a mejor documental. Y luego, tanto ‘Loreak’ como ‘Handia’ y ‘La trinchera infinita’ fueron candidatas a mejor película. Estas dos últimas, además, tuvieron premios importantes», recuerda.
De las cinco candidaturas con las que parte ‘Marco’, la que tiene más posibilidades de materializarse es la de Mejor Actor. El de Eduard Fernández parece uno de los pocos premios que se dan por hechos en los Goyas más inciertos de los últimos años: «Sería una sorpresa que tras ganar el Forqué y el Feroz, Eduard no se hiciera también con el Goya. Para nosotros sería una decepción enorme. De hecho, en cierto modo, él es la película, ya que esta se centra en su personaje». Para el actor catalán (protagonista también de ‘El 47’, una de las películas que parten como favoritas al triunfo final), este sería su cuarto galardón tras los obtenidos por ‘Fausto 5.0’, ‘En la ciudad’ y ‘Mientras dure la guerra’ y, según nos confesaba hace poco, sería el que más ilusión le haría, no solo por la dimensión del personaje sino por lo acompañado que se ha sentido trabajando con los Moriarti.
‘Marco’, con cinco candidaturas
Es verdad que ‘Marco’ hubiera merecido alguna candidatura más (Garaño echa de menos un reconocimiento para la música de Aranzazu Calleja o para la labor de montaje acometida por Maialen Sarasua Oliden), pero también es cierto que este año los Goya están muy competidos, hasta el punto de que entre los nominados se echan en falta nombres que hace unos meses sonaban como favoritos, como el de Mireia Oriol, la protagonista de ‘Soy Nevenka’, la producción de Koldo Zuazua dirigida por Icíar Bollaín que pudimos ver en Zinemaldia.

La película, finalmente, se ha tenido que conformar con cuatro candidaturas, entre ellas la de mejor actor para Urko Olazabal, la única alternativa real al previsible triunfo de Eduard Fernández: «Me dio una tristeza infinita que Mireia no estuviera nominada también, pero es que este año, en la categoría de mejor actriz, había mucha competencia. Hemos pasado de unos años donde casi no había papeles de enjundia para nuestras actrices a un momento como el actual donde proliferan los grandes personajes femeninos. Y eso es una magnífica noticia», comenta el actor bilbotarra. En caso de ganar el Goya sería su segundo premio tras el obtenido hace un par de años como mejor actor de reparto por ‘Maixabel’, a las órdenes también de Bollaín. «Esta segunda nominación me la tomo como un afianzamiento de mi trayectoria. Es una manera de decirle a la industria ‘este señor no solo es bueno para hacer papeles de carácter, también puede ser un primer actor’. En lo personal, estoy bastante más tranquilo que hace dos años, cuando me nominaron por ‘Maixabel’ no sabía lo que era una alfombra roja ni era muy consciente de las servidumbres que conllevan este tipo de ceremonias. Todo es un aprendizaje».
Patricia López Arnaiz
Tal y como ocurre con Urko Olazabal, muchos de los profesionales del cine vasco que concurren este año a los Goya son reincidentes. Ahí está el caso de Patricia López Arnaiz que tras el galardón logrado hace cuatro años con ‘Ane’ y la nominación del año pasado por ‘20.000 especies de abejas’ vuelve a ser candidata como mejor actriz por ‘Los destellos’, película de Pilar Palomero basada en un relato de Eider Rodriguez que, pese a sus cuatro nominaciones, hubiera merecido mucha mejor suerte, al igual que ‘Salve María’, de Mar Coll, otra película que adapta a una escritora vasca, en este caso a Katixa Agirre. Ambos largometrajes, no obstante, son candidatos al Goya de mejor guion adaptado.

Otra reincidente en este tipo de ceremonias es la bilbotarra Arantxa Echevarría. Tras el Goya a la mejor dirección novel que obtuvo con ‘Carmen y Lola’, ha conseguido impulsar una carrera donde se combina lo personal y lo comercial. Buena prueba de esa dualidad es un film (controvertido y dudoso en muchos aspectos) como ‘La infiltrada’ que parte como una de las favoritas de la noche. Tampoco le pilla de nuevas esto de los Goya al compositor getxoztarra Fernando Velázquez, músico de referencia de J.A. Bayona, para quien compuso la banda sonora de ‘Un monstruo viene a verme’, que le hizo acreedor de la estatuilla. Este año, suma su quinta nominación gracias al score de ‘La infiltrada’. También Eneko Sagardoy –Goya al mejor actor revelación por ‘Handia’– volverá a pisar la ceremonia, en este caso como director. ‘Betiko Gaua’, su debut detrás de las cámaras, es candidato al premio al mejor cortometraje de ficción, una categoría en la que competirá con ‘Mamántula’ de Ion de Sosa. Las categorías de cortometraje son uno de los ámbitos donde el cine vasco tiende a hacerse más presente. Este año, Isabel Herguera compite por el Goya al mejor corto de animación por ‘La mujer ilustrada’ mientras que el productor Iván Miñambres (que ya ha ganado cuatro Goyas) aspira a su quinta estatuilla con el corto documental ‘Semillas de Kivu’.

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