
Jacob Elordi, actor celebérrimo tras su paso por ‘Euphoria’, está tratando de dirigir su carrera hacia pastos autorales. Ya trabajó con Paul Schrader en ‘Oh Canada’ y se ha aliado con Justin Kurzel, domador de juventudes complejas muy aplaudido por ‘Nitram’ o ‘The Order’.
Bajo la batuta del australiano, protagoniza ‘The Narrow Road Ahead’, miniserie disponible a partir de mayo que adapta la novela homónima de Richard Flanagan, ganadora del Booker. A breves cuentas, una historia dramática acerca de los efectos psicológicos de la Segunda Guerra Mundial sobre un médico.
En Berlín se han visto los dos primeros episodios, pero el tono del total puede deducirse solo de las declaraciones de su protagonista. Elordi ha dicho que su faro es ese «sentimiento que cualquiera siente cuando ve una película. Lo llamo ‘cine’, pero es tan profundo que resulta imposible darle un nombre».
Jessica Chastain y Michel Franco visten de cuero
Han arrollado en titulares durante la rueda de prensa de presentación de ‘Dreams’, su segunda colaboración juntos y la que se ha leído como una metáfora de la dominación de Estados Unidos sobre México. Chastain ha apelado a luchar para «generar el entorno, la cultura y la sociedad a las que aspiramos», reiterando su posición abiertamente anti-Trump.
El tono de la oscarizada por ‘Los ojos de Tammy Faye’ era entre esperanzador –afirmaba que «con suerte, dondequiera que estés en el mundo es la tierra de los sueños»– y contestatario. Ha recordado que son su productora, Freckle Films, puede tener voz sobre sus proyectos y que eso le ha permitido ser «más rebelde»: «Voy a hacer lo que quiera, y tal vez haga enfadar a la gente. Quizás sea para mejor si les hago enfadar. Mis personajes lo hacen de todos modos». Michel Franco, provocador notorio (‘Nuevo orden’, ‘Sundown’), se ha definido como «una persona muy positiva, aunque la gente después de ver mis películas pueda creer lo contrario». El humor nos salvará.
‘Mickey 17’ levanta el vuelo
Que la rueda de prensa de la nueva película de Bong Joon-ho (‘Parásitos’), una space opera en clave de sátira muy negra, dedicara un tercio de su tiempo a bromear sobre salsas –han leído bien, salsas– fue analgésico en un panorama copado por los recordatorios constantes de guerra, advenimiento de la derecha y demás. Lo cual no exime la adaptación de la novela ‘Mickey7’, de Edward Ashton, de ser un claro comentario sobre el presente.
Entre la buddy movie y un humor escatológico que ya no vemos tan a menudo, el film narra las desventuras accidental y progresivamente heroicas de ‘un prescindible’, un perdedor (Robert Pattinson, emulando la hiperexpresividad cartoon de Peter Stormare y Steve Buscemi en ‘Fargo’) que accede a ser clonado una y otra vez para hacer de conejo de indias de los científicos de una colonia governada por un emprendedor inhumano. La interpretación de Pattinson resulta absolutamente memorable, pero el villano al que interpreta Mark Ruffalo, claro ahijado de Donald Trump y Elon Musk (por mucho que Bong insista en la atemporalidad de su relato), supera todas las expectativas. Toni Collette, Steven Yeun y Naomi Ackie completan el reparto en una película muy coral y, gracias a una plena confianza en el barullo como fuente cómica, brillante por momentos.
Por lo demás, y como ya sucedía en ‘Okja’, el avance del relato se ve lacrado por un argumento algo pateado (es una ‘Nausicaä del Valle del Viento’ protagonizada por Dupond y Dupond) y el desajuste entre sketches que se saben cómicos pero sólo lo parecen de lejos; quizás sea cultural. En cualquier caso, gustará a quienes disfrutaron del desaguisado humano de la primera temporada de ‘El juego del calamar’. ‘Mickey 17’ llega a carteleras en marzo.

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