
Un antiguo paracaidista del Ejército británico será juzgado en septiembre por matar a dos ciudadanos irlandeses en la jornada conocida como Bloody Sunday, según informa la BBC.
El militar, al que se conoce como «Soldado F», está acusado de haber matado a James Wray y William McKinney y niega los cargos. Se trata de dos de los trece muertos como consecuencia de los disparos del Ejército británico contra una manifestación a favor de los derechos civiles en Derry en 1972.
Al «Soldado F» también le acusan de otros cinco «intentos de asesinato».
Este martes se ha celebrado una audiencia en el Tribunal de la Corona de Belfast, tras la que los abogados de la acusación y la defensa han señalado que la vista podría celebrarse en septiembre.
El juez ha confirmado que el juicio comenzará en septiembre, aunque la fecha exacta deberá ser determinada en una futura audiencia. Previamente, dentro de cuatro semanas, se celebrará otra audiencia para revisar cuestiones del caso.
Disparos contra civiles desarmados
Los hechos conocidos como Bloody Sunday o Masacre de Bogside se registraron el 30 de enero de 1972, cuando soldados británicos dispararon contra 26 civiles desarmados durante una manifestación en Bogside, el barrio de Derry que agrupa a la comunidad irlandesa.
Como consecuencia de los disparos murieron catorce personas. Trece de ellas fallecieron en el acto, mientras que la decimocuarta murió cuatro meses después por las heridas sufridas.
Investigaciones han demostrado que muchas de las víctimas recibieron disparos mientras huían de los soldados y otras cuando intentaban ayudar a los heridas. También se registraron numerosos heridos por metralla, balas de goma o porras y dos fueron atropellados por vehículos del Ejército británico.
Los soldados que protagonizaron la masacre pertenecían al Primrr Batallón del Regimiento de Paracaidistas, una unidad que ya protagonizó la masacre de Ballymurphy meses antes. En este barrio de Belfast mataron a once personas.
De la negación al juicio
El Gobierno británico realizó dos investigaciones sobre el Bloody Sunday. El llamado Tribunal Widgery eximió de culpa a los soldados. Pese a considerar que algunos de los disparos estaban «rayando la imprudencia», defendió que se produjeron como respuesta a los tiros de hombres armados y el lanzamiento de bombas que nadie más vio.
En 1998 se creó la Investigación Saville, que elaboró un informe tras doce años de investigación. En el mismo se concluyó que las muertes de Derry fueron «injustificadas e injustificables». En este sentido, se destacó que todas las víctimas mortales estaban desarmadas, que ninguna de ellas suponía una amenaza para los soldados, que no se lanzaron bombas y que las versiones de los soldados eran falsas para justificar sus disparos.
Tras la publicación del informe, el primer ministro británico, David Cameron, pidió disculpas formalmente.
El periplo por los tribunales ha sido más decepcionante para los allegados de las víctimas. Un soldado fue acusado de «asesinato», pero el caso se abandonó al considerarse que las pruebas no eran admisibles. El juicio que se ha anunciado para septiembre es, por tanto, un hito en la vía judicial.

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