Natxo Matxin
Redactor, con experiencia en información deportiva
Entrevista
Imanol Arregi
Exentrenador de Xota y Nagoya Oceans

«Mi prioridad es quedarme en la liga española, lo que me han ofrecido por ahora no me convence»

Hace apenas unos días, Imanol Arregi rescindió su contrato con el club japonés Nagoya Oceans, con el que firmó por tres temporadas. El técnico irurtzundarra explica el por qué de esa decisión y las expectativas que se le abren a futuro para continuar en los banquillos.

Imanol Arregi confía en encontrar una oferta que le resulte atractiva deportiva y geográficamente.
Imanol Arregi confía en encontrar una oferta que le resulte atractiva deportiva y geográficamente. (Iñigo URIZ | FOKU)

La etapa japonesa de Imanol Arregi ha sido efímera, después de apenas un año en tierras niponas. Sin embargo, el preparador navarro ha extraído vivencias positivas de su experiencia oriental y no ha perdido las ganas de volver a sentarse en los banquillos. Aguarda una oferta que le resulte atractiva, más en lo deportivo que en lo económico.

¿Qué ha ocurrido para que no continúe en el Nagoya?

Fundamentalmente, que no ganamos la Liga, aunque quedamos campeones de la primera Copa que se disputó y segundos en el campeonato liguero. Hubo muchos cambios y la plantilla era peor que la de otros años. Me costó adaptarme al equipo y los jugadores a mí. En la primera vuelta perdimos bastantes puntos, sobre todo con empates, y aunque luego fuimos los mejores en la segunda vuelta y en el playoff, no nos dio y nos quedamos a tres puntos. Al final, llegamos al mejor acuerdo para las dos partes y rescindimos los dos años de contrato que me quedaban.

Para esta próxima temporada, han fichado a seis jugadores y eso ya te dice un poco lo que ha pasado. Esta experiencia me hace más fuerte para el siguiente destino al que vaya.

¿De qué tipo fueron las discrepancias?

No ha habido problemas graves, pero se han ido sumando cosas. Estoy acostumbrado a trabajar de una manera y ahí era todo totalmente diferente, el idioma también entorpece mucho la comunicación y que todo fluya. Ahora, viéndolo con perspectiva, fue un cambio demasiado drástico después de haber estado 22 años en el mismo sitio funcionando de una forma concreta. De todos modos, me apetecía mucho ir, lo he vivido y me he quitado esa espinita.

¿Cómo y cuándo se fraguó la decisión de no continuar?

Pues a medida que avanzaba la temporada ya se veía que era algo que iba a ocurrir. Ya de regreso a casa comenzamos a negociar la rescisión y esta semana pasada llegamos a un acuerdo. No tengo mucho más que decir, simplemente que era lo mejor y ya está. Ahora estoy ilusionado por lo que pueda venir, pero también con ese puntito de incertidumbre de no saber qué va a pasar o a dónde voy a ir.

«A diferencia de mi familia, a mí me costó adaptarme, se trata de un cambio cultural muy radical, ni mejor ni peor»

Fue muy ilusionado por una anterior experiencia. ¿Ahora la realidad ha sido muy diferente?

En muchas cosas, sí. No es lo mismo estar dos semanas que ir a trabajar durante todo un año. Se trata de un club muy grande en lo estructural, dispone de cuatro personas trabajando diariamente y funciona muy bien, con polideportivo propio donde entrenar, un equipo grande de verdad, era algo que ya sabía. Pero otras muchas cosas las fui descubriendo en el funcionamiento del día a día.

¿Las expectativas eran desmesuradas para las mimbres con que se encontró en el equipo?

Venían de ganar siete ligas y ya tenía claro que hacían falta ciertas cosas. La primera vuelta me confirmó que era necesario un cambio de ciclo. Otros equipos, como Urayasu, que fue el campeón liguero, y Shinagawa, que acabó tercero y ganando la última Copa, se reforzaron mucho, cosa que Nagoya no hizo. En algunos sentidos, la plantilla era peor que la de otros años y se necesitaba un cambio, sobre todo en un equipo grande que está muy acostumbrado a ganar y necesita incentivos y hambre para seguir haciéndolo. También nos costó mucho la adaptación, porque cambiamos la manera de jugar y tuvimos bajas importantes en la primera vuelta.

¿Influyó también el tener que acomodarse a una nueva cultura?

Sí que es verdad que el cambio cultural es muy radical, pero mi familia se adaptó muy bien a la nueva situación. A mí sí que me costó, porque se trata de algo totalmente diferente, que no es ni mejor ni peor, es otra manera, pero una variación muy drástica. Es una cultura en la que cuesta cambiar cosas porque ellos están acostumbrados a hacer las cosas de una manera y encima les ha ido bien. Al final, no ha salido como esperábamos, pero nos vamos a quedar con lo bueno.

Imanol Arregi también ha extraído aspectos positivos de su experiencia oriental. (Iñigo URIZ / FOKU)

¿Y cuáles han sido esas vivencias positivas?

He aprendido muchas cosas, he visto otra manera de funcionar a nivel de club y ello me ha enriquecido mucho como entrenador. Es otra manera de ver el juego, un fútbol sala en el que prima mucho más la defensa y creo que todo eso me hará mejor.

¿Es esa la principal característica del fútbol sala japonés?

También que se manejan muy bien en la estrategia y con el portero jugador, se trata de un fútbol sala con mucho más contacto e intensidad, futbolistas muy fuertes y rápidos. Y los árbitros son mucho más permisivos, en toda la temporada solo chutamos dos diez metros, y ambos fueron en un partido que ya ganábamos por cinco de diferencia. Está claro que así es mucho más complicado jugar, porque lo fácil es destruir y defender más que construir y atacar. Hay muy buenos jugadores, de mucha calidad, y también buenos entrenadores.

Por lo que ha comentado, está esperando a vivir otras experiencias desde el banquillo.

Mi prioridad es quedarme en la liga española y, si no puede ser, en algún país que no esté a 15 horas de avión, más cercano y en el que el idioma sea similar, caso de Portugal o Italia, en el que el choque cultural no sea tan grande. Vamos a ver qué opciones aparecen.

¿Tiene ahora mismo alguna oferta que le atraiga?

Ahora mismo, no. Lo que me han ofrecido de momento no me convence porque está lejos y, aunque económicamente está muy bien, no es en estos momentos lo que priorizo. También he visto que han aparecido por ahí varias cosas, pero no son ciertas. Vamos a ver qué llega y elegiré entre ello. Lo realmente importante es que el club que me quiera fichar pues me deje trabajar y confíe en mí.

«Algún día volveré a Xota, no sé si será de entrenador, en la base, como director técnico, o de utillero»

¿Regresar ahora a Xota está totalmente descartado?

Completamente, no es el momento, ni para el club, ni para mí. Ahora lo suyo es entrenar en otro sitio, es lo que me apetece, y encontrar un lugar donde esté a gusto.

¿Se ve algún día viviendo una segunda etapa como técnico del Xota?

Está claro, ya dije que algún día volvería, siempre y cuando el club lo quiera. No sé si será de entrenador, en la base, como director técnico, o de utillero. Esté donde esté, siempre voy a ser del Xota, esta es mi casa y, al final, está claro que acabaré aquí.

En su momento comentó que no se encontraba capacitado para enfrentarse al Xota dirigiendo a otro equipo. ¿Esa fase ya ha pasado?

Creo que sí. Acepté la oferta de Nagoya precisamente por eso, era algo normal después de haber pasado en mi club 16 años como jugador y otros 22 siendo entrenador, quería poner tierra de por medio, jugar en otra liga y vivir una experiencia diferente. Pero ahora mismo estoy en otro punto, preparado para enfrentarme al Xota, aunque evidentemente me voy a sentir muy raro si eso ocurre.

Hablando del Xota, ¿qué espera de la escuadra navarra a falta de cinco jornadas para que acabe la liga regular?

Aunque ahora viene un calendario difícil, con partidos frente a Barcelona, Cartagena y Tudela, creo que se van a meter en el playoff por el título. Normalmente, si sacan dos de los cinco encuentros que restan les debería valer. Sería bonito volver a vivir un playoff en Anaita. Creo que tienen plantilla y lo están haciendo bien.