La DANA y el apagón se cuelan en una cumbre del PPE que consolida el «giro Meloni»
La mayor familia política europea consagra al alemán Weber y a la catalana Monserrat como líderes del espacio. La tragedia de València y la crisis por el apagón dejan su impronta en un congreso de dos días que exhibe una hoja de ruta muy similar a la que marca la premier italiana.

Que sí, que no, que sí. Se impuso el pragmatismo de la burocracia del PP Europeo y finalmente su congreso tuvo cita en la ciudad de València. La Ejecutiva de Feijóo había pedido a su filial madre en Bruselas que la organización fuera trasladada a Madrid por la crisis política en la capital valenciana debido a la tragedia de la DANA pero las autoridades del PPE pidieron que no hubiera cambios.
Así fue como desde este martes por la mañana (tan solo unas horas después del mayor apagón masivo en la historia de la península ibérica) y hasta la tarde de este miércoles, se ha desarrollado el congreso en la Fira de València en el que se han elegido al presidente, vice, secretario general y tesorero.
No ha habido sorpresas: el socialcristiano bávaro Manfred Weber ha sido reelegido como número uno (era el único candidato, sin rivales) con 502 votos positivos, el 90% del total de los sufragios emitidos por los delegados. La novedad ha sido el encumbramiento de la catalana Dolors Monserrat, elegida secretaria general de la coalición de partidos. Su peso ha ido in crescendo dentro del PPE, ya que desde el año pasado es nada menos que la portavoz principal del grupo parlamentario, el más numeroso de la Eurocámara.
Escoger a Monserrat como secretaria general es un guiño a Feijóo, que a diferencia de otros líderes de la centroderecha europea como Ursula von der Layen o Emmanuel Macron, sí avalan los pactos de gobierno y compartir ejecutivos con la ultraderecha populista. Incluso con aquella cercana a Putin, como es el caso de Vox (perteneciente al grupo europarlamentario Patriots, liderado por el húngaro Viktor Orban).
La política catalana comenzó siendo una concejala con furioso discurso antisoberanista en la comarca del Alt Penadès. Luego fue elegida diputada por Barcelona y ungida portavoz del Grupo Popular en el Congreso en los tiempos de Pablo Casado, hasta que este, encorsetado por Vox y Ciudadanos, decidió un giro discursivo y la reemplazó por Cayetana Álvarez de Toledo, enviando a Monserrat a ser cabeza de lista para las elecciones europeas de 2019.
Monserrat es cercana a González Pons, el principal asesor en política internacional de Alberto Núñez Feijóo, y cuenta con el aval personal del líder. De hecho, es sabido que intentó que ella sea la candidata a presidir la Generalitat catalana el año pasado, aunque el pulso interno (y con apoyo de buena parte de las bases, ha de decirse), lo ganó Alejandro Fernández.
El pulso Weber
Quienes conocen al dirigente bávaro reelegido otra vez presidente del PPE saben que es como un pulpo en Bruselas, extendiendo sus tentáculos hace años en todos los nodos de poder posible. Es conocida también su disputa de poder con Von der Layen, aunque la exministra de Angela Merkel le ganó el pulso y fue reelegida presidenta de la Comisión Europea.
Weber es la cara visible de los dirigentes conservadores de la UE que querían levantar ciertos vetos éticos a coaligarse con la derecha radical populista a cambio de quedarse con más jefaturas de gobierno y no pactar grandes coaliciones con los socialdemócratas. Cabe recordar que la extrema derecha le ha facilitado el camino: el año pasado se dividió en tres, con los euroescépticos atlantistas liderados por Meloni por un lado, los filorrusos eurófobos de Orban por otro, y los neofascistas alemanes en un tercer grupo más minoritario (donde hay dos de los legisladores electos en la lista de Alvise Pérez).
Feijóo no estuvo presente en la mañana del martes pero sí ofició de anfitrión luego del mediodía. La excusa fue que tuvo una reunión con el comisionado de Transición Ecológica para hablar de la situación española por el apagón masivo. El expresidente de la Xunta mantuvo encuentros privados con la vicepresidenta del PPE, la finlandesa Hena Virkkunen; con el próximo canciller de Alemania, Friedrich Merz; con el comisario de Interior y Migración, el austríaco Magnus Brunner; y con el primer ministro finés, Petteri Orpo (que lidera un Ejecutivo de alianza con partidos de ultraderecha).
Con tono de candidato presidencial, Feijóo ha introducido la situación de la DANA en su discurso de cierre pronunciado esta tarde, en el que ha prometido invertir 12.000 millones de euros en la comarca valenciana de l’Horta Sud, epicentro de la tragedia. Además, ha aprovechado la oportunidad para acusar al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, de estar «negando» inversiones al Pais Valencià, aunque no ha precisado detalles por la grave acusación. Luego ha sido aupado por José María Aznar, quien en su ponencia ha dicho que el gobierno de Sánchez «agoniza» y que «España espera y reclama» el regreso de la derecha al poder.
Minutos antes, Feijóo entraba a la Fira valenciana junto al cuestionado president de la Generalitat, Carlos Mazón, quien con una sonrisa de nervios ha acompañado por el pasillo al líder del PP. Nada es casualidad: el cap del Consell de Govern se ha marchado antes de la clausura y de la tradicional foto de familia por un viaje que tenía previsto a Estados Unidos.
El día anterior, Weber había prometido en el próximo bienio un «nuevo programa político general de centroderecha» aunque su intención presunta de combatir el populismo parece ser adoptando la retórica del mismo: «Los populistas en Europa son fuertes porque demasiados demócratas son débiles. Una ola autoritaria se está extendiendo por todo el mundo y también está penetrando en Europa, hay mucho en juego. Y mientras, los socialdemócratas están renunciando a representar a la clase trabajadora, los Verdes y los liberales se refugian en los barrios elegantes, entre electores instruidos y privilegiados. Hay que abandonar la apariencia tecnócrata y reinventarse para una nueva era».
Feijóo y Weber han hecho una exhibición de su alianza al acordar que una de las mociones que los delegados han votado (presentada por la filial española) sea una petición de exigencia de respeto al Estado de Derecho en la UE y que menciona al Gobierno de Sánchez y al de Malta (socialdemócratas) y no a Hungría o Eslovaquia. También incorporan allí críticas a los «intentos de instrumentalizar o interferir con la justicia» que según ellos profesa Moncloa.
Ha acabado así un nuevo congreso del PPE teñido por la incordiante realidad española: no solo los problemas derivados del apagón masivo sino por la tragedia de la DANA, con protestas de los valencianos contra el PP. De hecho, hubo centenares de manifestantes esta martes a pesar de que la Generalitat prohibiera en la víspera la sexta marcha prevista contra Mazón.
Y queda también otra duda en el aire tras València: ¿podrá el nuevo canciller alemán Merz ser un dique de contención a la deriva de Weber como lo fueron antes Merkel y Von der Layen? En medio de una crisis económica y de expectativas y con el debate de la defensa en pleno bucle, el nuevo Gobierno de Alemania tendrá mucho que aclarar.

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