
Agentes que trabajan con personas excluidas y migrantes, junto con un representante de la asociación vecinal del Casco Viejo bilbaino, han expuesto este viernes en la capital vizcaina la realidad a la que se enfrentan ante la problemática residencial que las propias instituciones públicas admiten. Los tres ponentes han demandado un cambio cultural y normativo para responder a las carencias que a diario sufre parte de la sociedad vasca.
‘Otras miradas sobre el problema de la vivienda’ ha sido el título del panel en que han participado Iraide Fernández, del Observatorio Vasco de Inmigración-Ikuspegi; Joseba Gaya, de Cáritas; y Eritz Mendizabal, de la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbo, que ha cerrado una intensa jornada sobre ‘La problemática de la vivienda en el País Vasco: presente y futuro’ que se ha desarrollado en Bizkaia Aretoa. Ha sido una iniciativa promovida por Ekologistak Martxan, la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbo y el grupo de investigación Civersity de la UPV/EHU.
A grandes rasgos, Fernández ha desgranado la realidad que afrontan las personas de origen extranjero en la búsqueda de una vivienda. La investigadora de Ikuspegi ha precisado que se trata de un colectivo «heterogéneo», en el que el 72% –principalmente por razones económicas– se inclina por el alquiler, aunque no lo tienen fácil en un mercado inmobiliario hostil hacia la cada vez mayor población migrante. Lo ha definido como «escaso, malo y caro».
Tomando como base los estudios que existen, la socióloga ha desvelado que las personas de origen chino son las que más optan por la propiedad, siguiendo los usos predominantes en la CAV, en sintonía con una situación laboral más asentada y mayores recursos económicos. En el extremo contrario, están los extranjeros de origen africano, tanto magrebíes como senegaleses, por citar dos procedencias.
Las condiciones de acceso a un alquiler formal son complicadas, lo que trae como consecuencia que crezca el subarriendo en viviendas en las que sus moradores malviven hacinados. Es lo habitual en el caso de pisos donde residen africanos, con carencias en las instalaciones que se les ofrecen y en barrios con entornos conflictivos que les estigmatizan aún más.
La profesora de la UPV/EHU ha incidido en la realidad que existe en torno al derecho al padrón, donde se hace negocio con esa vía que da acceso a prestaciones por el pago de 50 a 100 euros.
Un aspecto que preocupa es la discriminación que existe a la hora de acceder a un alquiler formal, tal y como constatan los propios estudios oficiales y otros de organizaciones como Zehar o SOS Racismo. Los propietarios no quieren arrendar a extranjeros y muchas de las personas optan por valerse del «amigo vasco» para lograr el contrato que si no se les negaría.
Pero los y las migrantes –la realidad de las mujeres aún es más complicada– no son los únicos arrojados a la exclusión residencial. Lo ha dejado claro Joseba Gaya, de Cáritas Bizkaia, que ha explicado cómo diferentes reformas legislativas han ido apartando a muchas personas pobres, que percibían la RGI y convivían en una misma vivienda. Con los cambios introducidos por el Ejecutivo de Lakua en 2012, cuando era consejera Gemma Zabaleta, no pueden ser más de dos, ha indicado.
Gaya ha expuesto los problemas a los que se enfrentan hombres de entre 50 y 60 años, que malviven gracias a las prestaciones, que tienen dificultades para comunicarse porque desconocen el idioma y muchos con adicciones y enfermedades mentales.
Muchas de esas personas residían en pequeñas pensiones que, en el caso de Bilbo, como luego ha confirmado el vecino del Casco Viejo Eritz Mendizabal, se han transformado en alojamientos turísticos. Eran los lugares a los que acudían trabajadores que llegaban en búsqueda de empleo desde otros lugares en las décadas de los 50 y 60 del siglo pasado.
En el caso del sinhogarismo femenino, Gaya ha alertado de que muchas mujeres consiguen escapar de estar en la calle a costa de sufrir situaciones de agresión sexual continuada
En el caso del sinhogarismo femenino, Gaya ha alertado de que muchas mujeres consiguen escapar de estar en la calle a costa de sufrir situaciones de agresión sexual continuada.
El representante de la organización ligada a la Iglesia católica ha admitido que es difícil combatir esa realidad, recordando que ellos pusieron en marcha hace más de 15 años un proyecto para acabar con la exclusión residencial que no ha logrado consolidarse.
Conectar los sistemas asistenciales
Joseba Gaya ha solicitado a los diversos sistemas asistenciales que se conecten para responder y se trabaje en políticas a largo plazo, como el Pacto Social de Vivienda. Además, ha reclamado un sistema normativo coordinado que atienda a personas que han emprendido proceso de integración social y que, después de estar bajo el amparo de colectivos del Tercer Sector, no pueden completar el proceso de inclusión.
Otra realidad bien distinta es la que tienen ante sí las 7.296 personas empadronadas en el Casco Viejo bilbaino, con 3.334 camas turísticas. Eritz Mendizabal, de la asociación vecinal Bihotzean, ha defendido que la regulación de esos alojamientos «ha llegado tarde», a la vista de los datos. Su apuesta es que la oferta disminuya, aunque ha confesado que no es muy optimista partiendo de que el sector no piensa más que en crecer.
Ha aclarado que no se trata de una «gentrificación clásica», más bien un desplazamiento de la población tradicional. «Se ha vaciado de contenido histórico y se ha rellenado con turismo», ha denunciado
Ha aclarado que no se trata de una «gentrificación clásica», más bien un desplazamiento de la población tradicional. «Se ha vaciado de contenido histórico y se ha rellenado con turismo», ha denunciado, dinámica que se vienen repitiendo en muchas ciudades europeas.
Ha reiterado su tesis de que las limitaciones a los pisos turísticos han llegado tarde, aportando el dato de que, en 2024, antes del cambio normativo en el Ayuntamiento de Bilbo, creció un 35,4% la petición de licencias.
Mendizabal ha manifestado que el proceso de expulsión de las y los vecinos del centro histórico empezó hace más de siete años con el fomento de un modelo de ciudad orientado al turismo desde las administraciones. Ha criticado que la «campaña de marketing» para que gestores de alojamientos turísticos y grupos empresariales de hostelería hagan negocio se ha pagado con dinero público.
Ha explicado que en Alde Zaharra hay registradas 182 viviendas y 68 habitaciones turísticas, además de 29 hoteles, en edificios que antes eran residenciales.
Ese negocio ha hecho que la oferta de alquileres sea mínima. Ha aportado el dato de que con una ocupación de 118 días, un piso turístico es más rentable que un alquiler convencional. Esa realidad del mercado, ha insistido, hace imposible que muchas personas puedan afrontar una subida del alquiler de 1.000 a 1.400 euros de media.
Orientado al turismo
En la actualidad, ha dicho, hay en las inmobiliarias 51 pisos para ser arrendados con un precio mínimo de 950 euros, aunque la media ronda los 1.500 euros. Ese mercado emergente ha llevado a que, por ejemplo, en otro barrio histórico como Uribarri, haya dos agencias inmobiliarias orientadas en exclusiva a pisos turísticos.
Todo ello, cierra la puerta a que lleguen nuevos vecinos al Casco Viejo; al contrario, personas que han residido en él lo abandonan por la presión. En el periodo 2016-2023, ha desvelado, el precio de la vivienda ha subido un 21%. Ha hablado de «proceso de expulsión».
Además de la importancia de la escasez de alquileres y los precios, muchas personas están abandonando el Casco Viejo por el deterioro de la calidad de vida, al convertirse en un parque temático, donde han desaparecido los comercios tradicionales, y grupos de turistas pululan por calles que han dejado de ser espacio de relación para el vecindario.
Etxebizitzaren arazoari erantzuteko kultura eta arau aldaketa eskatu dute Bilbon
Baztertutako pertsonekin eta migratzaileekin lan egiten duten zenbait eragilek, Bilboko Alde Zaharreko auzo elkarteko ordezkari batekin batera, erakunde publikoek ere onartzen duten bizitegi arazoaren aurrean duten errealitatea azaldu dute ostiral honetan Bilbon. Hiru hizlariek kultura eta arau aldaketa bat eskatu dute, euskal gizarteak egunero pairatzen dituen gabeziei erantzuteko. ‘Etxebizitzaren arazoari buruzko beste begirada batzuk’ izan da Ikuspegi Immigrazioaren Euskal Behatokiko Iraide Fernandezek, Caritaseko Joseba Gayak eta Bilboko Auzo Elkarteen Federazioko Eritz Mendizabalek parte hartu duten panelaren izenburua.

La exposición temprana a pantallas se relaciona con cambios cerebrales en la adolescencia

Preparándose para confirmar en las urnas la anomalía vasca

Muere un joven motorista de 24 años en un accidente de tráfico en Hernani

Un incendio provoca unos 40 muertos y 100 heridos en una celebración de Nochevieja en los Alpes

