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Geografía, clima y políticas fallidas confluyeron en las riadas de Texas

El clima, la situación geográfica y las deficiencias en las políticas son algunos de los factores que explican el trágico balance de las devastadoras inundaciones en Texas, que han causado al menos 109 muertos, incluida una treintena de menores de edad.

Equipos de rescate buscan supervivientes o restos en el río Guadalupe, en Hunt, Texas
Equipos de rescate buscan supervivientes o restos en el río Guadalupe, en Hunt, Texas (Jim VONDRUSKA | AFP)

El último balance de las devastadoras inundaciones en el centro-sur de Texas cifró en 109 los fallecidos, mientras los equipos de rescate continuaban la búsqueda de personas arrastradas por el agua en ese estado del sur de EEUU. El clima, la posición geográfica y las deficiencias en las políticas son algunos de los factores que explican el trágico dato.

En el condado de Kerr, el más afectado, ya se han recuperado 87 cuerpos. De ellos, 56 son adultos y 30 menores, mientras la edad de una víctima no ha sido determinada. 19 adultos y siete menores siguen sin identificar. Siguen desparecidas cinco niñas hospedadas en el campamento cristiano Mystic y una monitora. En el centro, que albergaba a unas 750 personas a orillas del río Guadalupe, murieron al menos 27 campistas por la subida del cauce.

En otros condados de Texas afectados se registraron 22 fallecidos más.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que los pronósticos y advertencias fueron «oportunos y precisos» frente a las críticas al presidente, Donald Trump, por los recortes presupuestarios al Servicio Meteorológico Nacional (NWS) que han socavado su fiabilidad.
Los residentes de la zona se quejaron durante el fin de semana de que no se les advirtió con suficiente antelación sobre el riesgo de inundación.

Las riadas fueron causadas por las lluvias torrenciales en la madrugada del viernes, que provocaron una crecida de ocho metros en el río en tan solo 45 minutos. El Guadalupe ha vuelto a su cauce, pero las orillas presentan un panorama desolador.

Cambio climático

Las inundaciones por lluvias torrenciales que el suelo seco no puede absorber no son infrecuentes. Pero según la comunidad científica, el cambio climático causado por la actividad humana ha aumentado la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos como riadas, sequías y olas de calor.

Además, la región texana de Hill Country se encuentra en una zona conocida como el «callejón de las inundaciones repentinas», explica Hatim Sharif, hidrólogo de la Universidad de Texas en San Antonio.

El aire cálido del golfo sube por el escarpe de Balcones –una línea de colinas abruptas y acantilados que se arquea hacia el suroeste desde Dallas–, se enfría y vierte torrentes sobre suelos finos que ceden rápidamente el paso al lecho rocoso. Luego, la escorrentía se canaliza a través de una densa red de arroyos. «El agua subirá muy, muy rápido, en cuestión de minutos o de horas», declaró Sharif a AFP.

El 4 de julio se demostró. Hacia las 3.00, hora local, un medidor cerca de campamento Mystic indicaba que el río crecía casi 30 centímetros cada cinco minutos. A las 4.30 el nivel subió más de 6 metros, según el NWS. Era agua suficiente para arrastrar personas, vehículos y edificios.
Poco después de la 1.00, se emitió una alerta del NWS, pero la mayoría de los campistas estaban durmiendo. Los teléfonos estaban prohibidos y la cobertura era irregular, mientras que la oscuridad hace que las vías de escape sean difíciles de definir.

Sharif insta a utilizar previsiones hidrológicas que conviertan las precipitaciones en niveles probables de los ríos.

Una atmósfera más cálida retiene más humedad, lo que favorece los aguaceros. Según ClimaMeter, las condiciones meteorológicas que precedieron a las inundaciones, en las que se registró más del doble del promedio mensual de precipitaciones en un solo día, no pueden explicarse únicamente por la variabilidad natural.

«El cambio climático ya nos está afectando y tenemos que adaptarnos», apunta Mireia Ginesta, climatóloga de la Universidad de Oxford. «También tenemos que reducir nuestras emisiones y asegurarnos de que se proporciona la financiación adecuada a los servicios de previsión y a la investigación en general sobre el cambio climático», agregó.

El llamamiento llega cuando el NWS ha experimentado profundos recortes de personal, aunque los expertos subrayan que sus meteorólogos se desempeñaron admirablemente en esas circunstancias.

Durante años, los comisionados de Kerr consideraron las sirenas de inundación y las alertas digitales para reemplazar la práctica informal de que el personal de un campamento de verano se comunique por radio y avise a los demás.