Europa se asfixia entre la pertinaz sequía y el fuego
Más de la mitad de los suelos de Europa y de las costas mediterráneas se están viendo afectadas desde hace meses por una histórica falta de agua que, además, se agrava con temperaturas extremas. Este escenario ha propiciado decenas de incendios forestales.

Según datos del Observatorio Europeo de la Sequía del programa Copernicus, el 52% de los suelos del continente europeo y de la cuenca mediterránea estuvieron el pasado julio -los últimos datos disponibles corresponden al periodo comprendido entre los días 21 y 31 de ese mes- bajo condiciones de sequía, el porcentaje más alto para ese mes desde 2012, cuando comenzó este registro. La cifra supera en 21 puntos la media registrada entre 2012 y 2024 y marca un nuevo récord mensual en una racha que comenzó a principios de año.
Este indicador, basado en precipitaciones, humedad del suelo y vegetación, clasifica la sequía en niveles de vigilancia, advertencia y alerta. Europa del Este y los Balcanes figuran entre las zonas más castigadas: Hungría pasó del 9% de superficie en alerta en junio al 56% en julio; Kosovo, del 6% al 43%; y Bosnia-Herzegovina, del 1% al 23%.
En el este del Mediterráneo, Turquía arrastra desde marzo una sequía persistente que afecta a más del 60% del país y que, combinada con las altas temperaturas, alimenta el riesgo de incendios. En Europa occidental, el Estado francés vio cómo la sequía alcanzaba en julio al 68% de su suelo -24 puntos más que en junio-, mientras que en Gran Bretaña, pese a cierta mejoría, dos tercios del territorio mantienen déficit hídrico. Solo el Estado español y Portugal han resistido, de momento, con índices relativamente bajos (7% y 5%, respectivamente).
EL CALOR COMO CATALIZADOR
Este complejo panorama se ha visto agravado por una prolongada ola de calor, con temperaturas superiores a los 40 grados en gran parte del sur del continente, que ha actuado como acelerante de la crisis multiplicando los incendios forestales.
Los Estados español y francés, así como Italia, Portugal y varios países balcánicos, han decretado alertas por el calor.
Pese a haber sorteado el déficit hídrico, el Estado español, que afronta ya su tercera semana de avisos por ola de calor, es uno de los focos más activos del continente en cuanto a incendios se refiere y ha desplegado a 3.400 miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en los frentes más preocupantes.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, presidió ayer la reunión del Comité Estatal de Coordinación (CECOD) contra los incendios, donde fue informado de la situación de los 19 frentes activos que requerían la ayuda de medios estatales en el noroeste y oeste del territorio.
El Ministerio de Interior informó, por su parte, de que un total de 27 personas han sido detenidas y 83 investigadas desde el 1 de junio, fecha de inicio de la campaña estatal contra incendios forestales, hasta el 14 de agosto, por su presunta implicación en siniestros de este tipo.
La parte más trágica de estos episodios la marca el fallecimiento de tres personas, entre ellas dos jóvenes voluntarios de unos treinta años, que murieron intentando sofocar las llamas en la región de Castilla y León.
La vecina Portugal sufrió asimismo el viernes su primera muerte a causa de los incendios que asolan el país y que han quemado en apenas dos días unas 64.000 hectáreas de monte, según un recuento provisional que refleja que, en lo que va de año, el país ha perdido por los fuegos 157.501 hectáreas, 17 veces más de territorio que en el mismo periodo de 2024. Sin embargo, aún está lejos de 2022, cuando más de 306.000 hectáreas ardieron.
En Grecia se constata una mejoría en la mayoría de los frentes gracias al descenso de las temperaturas y la intensidad del viento, informaron ayer los bomberos.

Sin embargo, precisaron que se movilizan en los alrededores de Patras, la tercera ciudad más grande del país, con una población de 250.000 habitantes, ante la presencia de incendios «dispersos».
También en Euskal Herria hay activos avisos por peligro de incendio forestal. Aemet advertía ayer de que en Nafarroa -que ya se ha visto afectada por las llamas en Zarrakaztelu y en Izarbeibar- el riesgo es «extremo» o «muy alto». De hecho, el Ejecutivo de María Chivite mantenía activa la Orden Foral que restringe la actividad agrícola, tras dos días de esta semana, miércoles y jueves, donde se flexibilizaron las restricciones.
Por su parte, el Departamento de Seguridad de Lakua, extendió hasta las 20.00 de hoy la alerta naranja por altas temperaturas, que podrían alcanzar los 39 grados. También ayer estuvo en vigor el aviso amarillo por riesgo de incendio, ante la baja humedad relativa y el calor, que se espera dé un respiro a partir de mañana.
Entre tanto, la normalmente lluviosa Inglaterra ha vivido los seis primeros meses más secos en 50 años y la cuestión de la escasez de agua es ya de «importancia nacional», según aseguró el martes la Agencia de Medioambiente (EA). «La situación actual es crítica», declaró Helen Wakeham, responsable de agua en la EA.
EL SUR DE EUROPA, UN HORNO
La canícula «está provocada por una persistente bóveda de calor sobre Europa», explica a la agencia AFP Akshays Deoras, experto de la Universidad británica de Reading.
«Debido al cambio climático, ahora vivimos en un mundo significativamente más cálido, y esa realidad está aumentando tanto la frecuencia como la intensidad de las olas de calor», añade Deoras.
Los científicos advierten que el cambio climático provocado por la actividad del ser humano hace que los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones, las olas de calor y las sequías, sean más intensos y frecuentes.

Lateralidad, un tema desconocido pero crucial en el aprendizaje de las niñas y niños

Preparándose para confirmar en las urnas la anomalía vasca

Dantzalekura itzulera

«Dirigiremos Venezuela hasta que haya una transición», proclama Trump tras secuestrar a Maduro
