Albert Naya

Bolivia: la derecha maquillada y favorita sobre las ruinas del Mas

El candidato democristiano Rodrigo Paz se impuso sorprendentemente en la primera vuelta electoral. Con un discurso moderado y alejado formalmente de las recetas neoliberales, fue visto como mal menor por sectores del electorado del MAS, incluso en El Alto. Luis Arce se exculpa y carga contra «Evo»

El democristiano Rodrigo Paz Pereira saluda a sus seguidores tras  quedar primero en primera vuelta.
El democristiano Rodrigo Paz Pereira saluda a sus seguidores tras quedar primero en primera vuelta. (EUROPA PRESS)

Minutos antes de que a las 9 de la noche del domingo 17 de agosto -una hora más tarde de lo previsto-, el Tribunal Supremo Electoral boliviano publicara su primer recuento provisional, los camareros del elegante Hotel Europa de La Paz -sede de fin de campaña del derechista Samuel Doria- se apresuraban a preparar un festín.

Pero llegó un batacazo que pocos imaginaban para quien lideraba todos los sondeos: quedaba fuera de la segunda vuelta. Por detrás de su acérrimo rival, el también derechista Tuto Quiroga. Pero era un tercer hombre quien encabezaba los resultados: Rodrigo Paz, casi un desconocido, se impuso con el 32% de los votos.

Caras de poema para los seguidores de Doria y periodistas que abandonaban el elegante recinto en busca de un hombre que iba a aparecer en una céntrica calle de La Paz, a 600 metros del hotel. El ruido de cánticos al son de «sí se pudo», las banderas tricolores y la pirotecnia se podían oler desde ese centro de convenciones, donde la fiesta se convirtió en funeral.

«UN MODERADO»

Más de un millón y medio de electores se decantaron por un hombre ignorado en las encuestas.

Hispano-boliviano, nació en Santiago de Compostela hace 57 años y sus seguidores percibieron en él un aire renovador. Aunque su vida ha girado en torno a las bancadas: su padre -Jaime Paz- fue presidente del país (1989-1993) y él fue diputado, concejal, alcalde y senador del sureño departamento de Tarija.

Se presenta equidistante entre las tesis del Movimiento al Socialismo (MAS) y el neoliberalismo de su próximo rival, Tuto Quiroga. «Quiero quitarle la economía al Estado y devolvérsela al pueblo», señala, en una crítica frontal a lo que siempre ha denunciado como el estatismo del MAS. Su idea es cerrar aquellas empresas estatales convertidas en deficitarias y redirigir, dice, los recursos a las regiones.

También muestra cierto rechazo al proyecto mileista que su contrincante Quiroga idolatra abiertamente -«capitalismo para todos», suele afirmar-. Pero «es una derecha barnizada de un discurso populista que se acerca y se hace parecer más a la gente», sostiene la politóloga Susana Bejarano.

HASTA EN EL ALTO, ARCE CARGA CONTRA «EVO»

Lejos quedan los años de bonanza, en parte por una coyuntura donde coincidieron unos precios del gas atípicamente altos y una Bolivia con grandes yacimientos. Pero cuando los pozos dejaron de dar frutos, la crisis económica llegó. Y con ella, la política.

El electorado dio una bofetada al Movimiento al Socialismo (MAS) tras veinte años en el poder. De hecho, uno de los mayores bastiones del partido, El Alto, sobre la capital, se decantó masivamente por Rodrigo Paz y dejó al oficialismo con un pobre 3% de los votos. Una pérdida de más del 90% de los votantes pese a lo cual el todavía presidente boliviano Luis Arce, que atiende unos minutos a GARA, hace cero autocrítica y apunta a su ayer hermano y hoy enemigo: «Evo Morales se ha aliado con la derecha, lo que ha dividido a la izquierda».

Y ante una población que ve amenazada la canasta familiar por la inflación y una falta de combustible que deja colas kilométricas, vuelve a cargar contra «Evo». «Es comprensible [que no hayan votado al MAS], pero también hay que entender el origen: uno de nuestros principales productos de exportación es el gas y se gastó porque no se hicieron las exploraciones correspondientes. Nosotros lo corregimos, pero cuando estábamos por cosechar, vino el estrangulamiento de Evo Morales con el bloqueo de carreteras», dice. Así, «el descontento creado ha propiciado que la gente deje de votar al MAS».

La población, arruinada por la inflación y desencantada, votó por un Paz que censura al MAS y que tampoco quiere mostrarse como un líder derechista.

Pero, para muchos, es su candidato a vicepresidente el artífice del éxito electoral en primera vuelta. Se trata de Edman Lara, un ex policía que se hizo famoso por denunciar la corrupción en la institución. «Es un policía anti Policía, por eso lo queremos», decía un simpatizante. Otra jugada maestra del posible próximo presidente y que le acerca a la Casa Grande del Pueblo.