
Los mercados financieros están castigando con fuerza este martes la más que probable caída del Gobierno del primer ministro François Bayrou, en la moción de confianza que ha convocado el próximo 8 de septiembre, después de que toda la oposición ha anunciado que votará en contra.
El índice general de la Bolsa de París, que el lunes ya había sufrido una caída del 1,59 % con el anuncio de Bayrou de que se someterá a la confianza del Parlamento antes incluso de presentar formalmente los presupuestos de ajuste que había prometido desde julio, ha acelerado todavía más el descenso esta mañana.
Después de cerrar en 7.843,04 puntos, el CAC-40 ha abierto con 7.726,24 puntos y el descenso se ha agravado durante la primera hora, cuando ha pasado a ser superior al 2 %. El indicador de tendencia se ha situado por debajo del umbral simbólico de los 7.600 puntos y los valores bancarios son los que se han resentido más dentro del selectivo.
El descalabro se ha producido a las 10.00, cuando el CAC-40 perdía un 2,14 %, era del 8,03 % para Société Générale, del 7,07 % para BNP Paribas y del 6,53 % para Crédit Agricole.
A primera hora de la mañana, la prima de riesgo –el sobreprecio que paga el Estado francés para financiarse en los mercados a diez años en comparación con Alemania, que sirve de referente– repuntó a 77,2 puntos básicos, frente a los 75,2 puntos al cierre de los mercados el lunes.
Y eso que el tipo de interés al que se cotizan los títulos de deuda a diez años ha bajado muy ligeramente al 3,5 %, frente al 3,507 % de ayer, lo que se explica por una caída mayor para los bonos alemanes.
El ministro de Economía, Eric Lombard, preguntado sobre la eventualidad de que se desencadene una crisis de deuda y una intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha respondido que «es un riesgo que queremos evitar, que tenemos que evitar, pero no voy a decir que el riesgo no existe».
Lombard: «País sólido»
En una entrevista a la emisora France Inter, Lombard ha subrayado que «Francia es un país extremadamente sólido» y que está «exactamente en línea con nuestra trayectoria» para cumplir el objetivo de reducir el déficit público este año al 5,4 % del producto interior bruto (PIB), tras el 5,8 % en 2024.
«Por tanto –ha añadido–, haremos todo lo posible para que, si hay un voto desfavorable el 8 de septiembre (...) se encuentre una solución rápida. Pero eso corresponde en ese momento al presidente de la República, de forma que hay continuidad».
El ministro ha aludido así a la hipótesis cada vez más verosímil de que Bayrou tenga que dimitir el 8 de septiembre si efectivamente hay más votos en contra que a favor en la Asamblea Nacional al someterse a la moción de confianza que ha convocado.
La extrema derecha de Marine Le Pen, así como todos los grupos de izquierda, incluido el Partido Socialista (PS) sobre el que podía haber alguna duda, han dicho que votarán en contra, lo que, de concretarse, significaría que hay una mayoría absoluta para tumbar el Ejecutivo del primer ministro centrista.
El jefe del PS en la cámara de diputados, Boris Vallaud, ha justificado ese voto en contra, en una entrevista al canal BFMTV, porque a su parecer durante los últimos meses y semanas «François Bayrou no ha optado por el diálogo, sino por la liquidación».
Vallaud ha eludido la responsabilidad por el estado de las cuentas públicas, con un déficit extremadamente abultado y una deuda pública en torno al 114 % del PIB, con cerca de 3,5 billones de euros, y ha echado las culpas no tanto a Bayrou como al presidente: «La situación en la que estamos es el balance de Emmanuel Macron».
Si el Gobierno de Bayrou cae, será el jefe de Estado el que decidirá si propone a otro candidato que busque una mayoría con la que constituir un nuevo Ejecutivo o si convoca elecciones legislativas anticipadas, algo que hasta ahora ha dicho que no hará.
Moción de destitución de Macron
Desde la izquierda, el líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, ha vuelto a repetir en France Inter que su intención es «impedir que Macron nombre por tercera vez a un primer ministro que haría la misma política» y que lo que hay que hacer es «destituirlo».
No solo eso, ha anunciado que su grupo presentará en septiembre una nueva moción para solicitar a través del Parlamento la destitución del presidente, Emmanuel Macron, una iniciativa que ya buscó sin éxito en el pasado.
En esta misma línea, ha admitido que la «digna» iniciativa de Bayrou de someterse a una cuestión de confianza y que puede acarrear la caída del Gobierno no es suficiente, y que hay que «ir a la causa» del problema, es decir, al Elíseo.
Bayrou «no es responsable de la situación en la que se encuentra», ha esgrimido Mélenchon, quien se ha retrotraído a la «mala política económica» previa y a la «mala gestión» de Macron. «Si hay un responsable, es el presidente de la República», ha sentenciado.
Por ello, el excandidato presidencial de LFI ha confirmado que el 23 de septiembre plantearán una moción de destitución contra el jefe de Estado, un complejo trámite que, para salir adelante, debe primero pasar por comisión y luego recibir el visto bueno de dos tercios de los miembros de ambas cámaras.

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