
El secretario general del PCCh y presidente de China, Xi Jinping, lamentó que aún «persistan las sombras de la mentalidad de la Guerra Fría, el hegemonismo y el proteccionismo» en el mundo.
Lo hizo en el discurso de apertura de la reunión ampliada de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) en la ciudad china de Tianjung, donde abogó por «derribar muros y no construirlos» y por la «integración», en contraposición a lo que definió como «desacoples», en referencia a EEUU.
Ante responsables de organismos internacionales como el secretario general de la ONU, António Guterres, y líderes invitados de países asociados, como Turquía, Egipto, Myanmar y Azerbaiyán, Xi subrayó la importancia de «oponerse al unilateralismo» y de «defender firmemente el estatus y la autoridad de las Naciones Unidas», y pidió a los países participantes «fortalecer la estabilidad en un mundo turbulento».
«La OCS debe defender la equidad y la justicia internacionales, oponerse claramente al hegemonismo y a la política de poder, y convertirse en un pilar de la multipolaridad y de la democratización de las relaciones internacionales», apostó el líder chino. «China desea defender la justicia, seguir la senda correcta y proteger los frutos de la victoria en la Segunda Guerra Mundial», declaró Xi, al mencionar la conmemoración en Pekín del 80º aniversario del fin de la guerra, para la cual se prepara un desfile a gran escala mañana al que asistirán líderes como el ruso, Vladimir Putin, o el norcoreano, Kim Jong-un.
Guerra comercial de Trump
Xi presidió horas antes la reunión de dirigentes de los países miembros del grupo de Shanghai, ante la que defendió «una globalización inclusiva» y «el sistema multilateral de comercio» con la Organización Mundial del Comercio (OMC) como «eje central», tras la guerra comercial desatada por los EEUU de Trump. La OCS tiene entre sus miembros a China, Rusia, India, Pakistán, Irán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, que en conjunto agrupan el 40% de la población mundial.
Putin agradeció los«esfuerzos» de China, India y «otros socios» del bloque para «poner fin» a la guerra en Ucrania, y aseguró que «los intentos de Occidente de incorporar Ucrania a la OTAN son una de las causas de la crisis».
El primer ministro indio, Narendra Modi, reclamó una postura de «tolerancia cero» frente «al terrorismo transfronterizo, el separatismo y el extremismo», en referencia al conflicto con Pakistán en torno al enclave de Cachemira. La reunión de ministros de Defensa de la OCS en Qingdao, en junio, concluyó sin declaración común por las desavenencias entre India y Pakistán sobre «terrorismo» en relación al atentado en Cachemira del pasado abril, que dejó 26 turistas muertos.
«Injerencia en asuntos internos»
Tras condenar «enérgicamente» el atentado, la OCS emitió un comunicado en el que rechaza las «injerencias en asuntos internos», eufemismo con el que buena parte de estos países eluden las críticas legítimas a su falta de respeto a los derechos humanos y políticos de sus poblaciones aludiendo al evidente intervencionismo interesado y con dobles y triples raseros de Occidente.
La declaración no hace referencia alguna a la guerra en Ucrania, pero Modi, en referencia a los aranceles que le ha impuesto Donald Trump por su comercio con Rusia, recordó que India y Rusia han ido «hombro con hombro» en circunstancias difíciles.
El presidente indonesio falla a la cita en plenas protestas populares
El presidente de Indonesia, Prabowo Subianto, canceló su visita oficial a China para el desfile de mañana debido a la ola de protestas contra los aumentos salariales de los diputados en el país asiático, que se han saldado con la muerte de al menos seis manifestantes, decenas de heridos y miles de detenidos.
Las protestas se iniciaron cuando se conoció que, debido a un aumento en el presupuesto de la Cámara de Representantes, ahora sus 580 miembros pasarían a percibir un salario equivalente a 14.000 dólares o unos 12.000 euros. En un país en el que millones de personas ganan el 3% de ese monto por un mes de trabajo.
Las protestas se intensificaron tras el atropello mortal por un vehículo policial de un joven conductor de la aplicación GoJek -el «Uber indonesio»- el pasado jueves.
Los ataques a parlamentos regionales continuaron ayer en las provincias de Nusa Tenggara Occidental, Java Central y Java Occidental. También a al menos dos casas de políticos.

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