
Vender libros sobre el sufrimiento de los palestinos en Gaza o la violencia sistemática de los colonos en Cisjordania se ha convertido en una profesión de riesgo en el Jerusalén Este ocupado y anexionado por Israel. En lo que va de año, la Policía ha irrumpido en tres de las principales librerías palestinas, la última la que alberga el bar Gateway en la Ciudad Vieja.
«Quieren borrar nuestra historia y que nadie tenga acceso a saber los que nos ha pasado y nos sigue pasando a los palestinos», ha explicado a Efe uno de los empleados de este bar, que ha pedido anonimato por miedo a que Israel tome medidas en represalia.
Los hechos ocurrieron durante la tarde del miércoles, cuando tres agentes de la Policía israelí irrumpieron en el bar buscando a su dueño, Tony Sabela. Una reportera de Efe presenció como los agentes ojeaban y fotografiaban algunos libros un día antes.
Minutos después, Sabela acudió al local y, tras ser preguntado sobre la procedencia y el contenido de los libros, fue arrestado y trasladado a una comisaría de Jerusalén donde fue interrogado durante tres horas, tras lo que fue puesto en libertad por la noche.
«Los agentes confiscaron cinco libros, de los que tres eran sobre Gaza. Los palestinos tenemos que ir con mucho cuidado. Si nos expresamos en la calle o en redes sociales vienen a por nosotros, e Israel sabe el potencial que tienen estos libros», señala el empleado.
Sabela tiene prohibido ir a su librería-bar durante 15 días. La Policía israelí dijo en un comunicado que el dueño del local fue interrogado por «sospecha de conducta que podría alterar el orden público» y que la investigación continúa, sin dar más detalles sobre los cargos.
Aumenta la venta de libros
Tras la ofensiva israelí, la venta de libros se ha disparado a modo de solidaridad. Entre ellos algunos de autores consagrados como los de la palestina-estadounidense Susan Abulhawa, o los cómics de Joe Sacco sobre el dolor y la opresión que sufre día a día el pueblo palestino, y sobre todo ahora la Franja de Gaza.
«Yo soy trabajador de aquí y he querido comprar tres libros, pero es que aparte hemos vendido en las últimas horas cerca de 25 libros más. Mucha gente lo ha hecho para mostrarnos su apoyo», ha explicado el empleado.
Pese a que este trabajador, y otros preguntados por Efe, creen que las autoridades israelíes volverán a irrumpir en el local, el bar ha continuado abierto tras el arresto del dueño.
«A mí me encanta venir aquí, pero hoy especialmente he querido venir para mostrar un poco de solidaridad. Es lo mínimo que podemos hacer en un momento como este», cuenta una palestina, de 30 años, desde una de las mesas, quien también prefiere mantener su anonimato.
Las librerías palestinas, objetivo de Israel
Esta es la tercera librería palestina que Israel ha asaltado desde febrero, cuando policías israelíes irrumpieron en las dos librerías regentadas por los hermanos Mahmud Muna y Ahmad Muna también en Jerusalén Este ocupado.
En aquella ocasión, los agentes confiscaron cerca de 300 libros, en concreto aquellos en cuya portada aparecía la bandera palestina, el mapa de Palestina o la palabra ‘Palestina’, así como menciones sobre la Franja de Gaza.
Tanto Mahmud como Ahmad fueron arrestados y pasaron dos días bajo custodia policial y cinco en arresto domiciliario, tras lo que tuvieron que pagar una fianza.

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