
A pesar de los avances legislativos, siendo el Estado español el quinto con las leyes mas igualitarias para el colectivo LGBTBi de la OCDE, queda pendiente la consolidación social de esos pasos adelante. Al menos así se cristaliza, una vez más, en un trabajo demoscópico encargado por la Federación Estatal LGTB a técnicos de la Universidad de Salamanca.
Ese reporte concluye que más de la mitad del alumnado ha sufrido algún tipo de acoso, trato vejatorio o ciberacoso, mientras que tan solo uno de cada cuatro alumnos del colectivo se dejan visibilizar en el ámbito escolar, bajando a 21% en el universitario (mientras que el 60% lo hace frente a sus amistades).
En rueda de prensa, María Rodríguez, responsable de Investigación en la Federación, ha presentado este jueves en la sede central en Madrid el estudio ‘Radiografía de la educación en la diversidad LGTBI+’, un exhaustivo análisis sobre la integración de la diversidad de género, corporal y familiar en los centros educativos, así como sobre la implementación de políticas públicas inclusivas en todas las comunidades autónomas.
«Las instituciones no están cumpliendo con su responsabilidad en la educación de diversidad», ha afirmado Rodríguez, haciendo hincapié en «la parte preventiva, que es tan necesaria como en la sanidad cuando se previene que una persona contraiga una enfermedad. En esto es lo mismo».
El 21% de los incidentes de odio y discriminación sucede ya en centros educativos, superando a los lugares de ocio, y el personal docente no funciona como defensa efectiva según los testimonios
La activista ha recalcado que «el dato más importante a tener en cuenta» es que el 21,2% de los incidentes de odio y discriminación ocurre en centros educativos, superando por primera vez a los lugares de ocio (14,4%) y por debajo de la calle (31%). Un 9,5% de los incidentes LGTBIfóbicos sucedieron en ámbito familiar, 9,1% en transporte público y 8,5% en el trabajo.
De los episodios de odio, encabezan la lista los insultos (14,5%), el trato desigual (13,5%) y el aislamiento (12,5%), aunque decrecen los porcentajes en el segmento más joven encuestado, que solo registra una subida leve en ciberacoso.
El estudio también analiza los «niveles de confianza» en los centros educativos para las personas de colectivo, para entender si han tenido un espacio para poder acudir en caso de necesidad. En el segmento más joven encuestado (18a 25 años), tan solo el 20,4% ha confiado en los profesores y 35,9% lo ha hecho en otros alumnos, mientras que un 26% responde que «en nadie». Del segmento de 25 a 34 años, un 24,3% confió en los profesores, lo que exhibe un retroceso.
Ante los episodios, quienes más reaccionan son las familias (33,7%), seguidas de lejos por el resto del alumnado (20%) y el profesorado (17%). Rodríguez apunta a este dato como alarmante porque los docentes son las autoridades en las escuelas. «No atribuimos la responsabilidad absoluta a los profesionales sino al propio modelo y su funcionamiento», añade.
Con respecto a la legislación, ha dicho que las diferentes comunidades autónomas tienen leyes que convergen y protocolos de atención educativa, y en donde se existe el mayor vacío legal para la educación en diversidad es en Asturies, Castilla y León, Ceuta y Melilla. «No hay una línea de formación permanente ni obligatoria en términos generales en todo el Estado y hay un estancamiento desde 2020 en los avances, después de un fuerte avance en el período 2015-2020», señala Rodríguez.
«Las conclusiones que podemos obtener de este informe son que los espacios educativos siguen siendo espacios no seguros y mucho menos amables para el colectivo, y tras la promulgación de la ley 4/2023 (la llamada Ley Trans), vemos que una ley no garantiza por sí misma su implementación», ha dicho Jesús Muñoz, tesorero de la Federación, en representación de Paula Iglesias, la presidenta que no pudo estar presente.
«Nefasta influencia de las redes sociales»
Además, se ha aprovechado la oportunidad para presentar la segunda edición de la campaña ’Mute al mito’, que busca desmentir los bulos contra el colectivo y está enfocado en la población más joven. Cristina Karen, coordinadora del grupo de Educación de la FELGTB, ha recalcado la importancia de «confrontar los mitos con la realidad» para hacer contrapeso al «discurso de odio que alimenta las agresiones».
En ese sentido, ha citado como ejemplo el reciente ataque a golpes a tres personas trans en La Rioja, que provocó que una de las víctimas deba necesitar cirugía facial reparadora.
En ‘Mute al mito’ van a colaborar influencers referentes culturales de los más jóvenes, como Rocío Villar, Estupenda Márquez, Virtual Diva y Helio Roque.
«Los chicos conviven perfectamente hasta que a partir de los 11 años empezamos a ver episodios de odio, de acoso, que llegan a su máxima expresión a los 14 ó 15»
«Tengo 28 años de carrera docente y soy funcionaria de la Comunidad de Madrid. Desde 1991 que empecé he visto un cambio enorme y avances, hoy los jóvenes tienen mucha más información disponible. Y puedo decir sin exagerar que la importancia de tener profesores referenciales, de que puedan acercarse a profesores trans o no binaries, gays y lesbianas, puede salvar vidas. No es una metáfora», ha enfatizado.
Karen ha expresado su alarma por «la nefasta influencia de las redes sociales» y el crecimiento del discurso de odio. «Los chicos conviven perfectamente, marroquíes, búlgaros, rumanos, chicos no binaries, hasta que a partir de los 11 años empezamos a ver que crecen los episodios de odio, de acoso, que llegan a su máximo cuando tienen 14 ó 15 años. Y creo que tiene que ver con su acceso a las plataformas digitales», ha respondido ante una pregunta de NAIZ.

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