
Casi dos años después del comienzo de la última ofensiva de Israel contra Palestina y forzada por la presión ciudadana y las evidencias de las prácticas genocidas, la Unión Europea hace un primer movimiento. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso ayer una suspensión parcial del Acuerdo de Asociación en materia comercial con Israel, además de sancionar a los ministros israelíes más extremistas y a los colonos más violentos.
En su discurso sobre el estado de la Unión ante el Parlamento Europea, la máxima responsable del Ejecutivo comunitario se refirió a la catastrófica situación en Gaza y asumió el bloqueo que existe en la UE para reaccionar, sobre todo por la connivencia de varios de los socios con el régimen sionista. En esa situación, indicó que Bruselas propondrá «un paquete de medidas para trazar un camino a seguir».
Entre ellas, incluyó la suspensión del apoyo bilateral a Israel, pero salvó la colaboración de la UE con «la sociedad civil» israelí y con Yad Vashem (institución en memoria de las víctimas del Holocausto). También prevé la creación de un grupo de donantes por Palestina, que incluiría un instrumento específico para la reconstrucción de Gaza.
Von der Leyen admitió que lo que está sucediendo en Gaza «ha conmocionado la conciencia mundial». Añadió que «la hambruna provocada por el hombre nunca puede ser un arma de guerra» y que «esto debe parar», pero no mencionó a Israel como responsable y en ningún momento habló de «genocidio».
La ministra canadiense de Relaciones Exteriores, Anita Anand, afirmó que Canadá está evaluando su relación con Israel, sin detallar los cambios que se están considerando, si es que llega a plantearlos. Anand hizo el anuncio tras afirmar que el ataque de Israel a Doha «es inaceptable».
Hasta ahora, la Comisión Europea y los Veintisiete estados miembros han dado un cheque en blanco a Israel, primero alegando su «derecho a la defensa» y luego ignorando las atrocidades diarias.
Von der Leyen pareció fijarse solo en los últimos acontecimientos, al referirse a «un cambio más sistemático en los últimos meses que es inaceptable». En este sentido, mencionó la asfixia financiera de la Autoridad Palestina, los planes para un proyecto de colonias que partiría Cisjordania en dos, y «las acciones y declaraciones de los ministros más extremistas del Gobierno israelí, que incitan a la violencia». Y persistió en el trampantojo de la «solución de dos Estados» y en el apoyo a una Autoridad Palestina sin crédito entre su población.
La presidenta admitió la pasividad europea, al reconocer que entiende que «para muchos ciudadanos, la incapacidad de Europa para acordar un camino común a seguir es igualmente dolorosa» y que los europeos «se preguntan cuánto deben empeorar las cosas para que haya una respuesta unificada».
Precisamente la inacción, cuando no colaboración de Von der Leyen ante el genocidio, es uno de los motivos que recoge la moción de censura que preparaba el grupo de la Izquierda del Parlamento Europeo.
El primer ministro británico, Keir Starmer, se enfrentó a fuertes críticas en el Parlamento por acoger al presidente israelí, Isaac Herzog, quien defendió el ataque contra Qatar porque «es necesario eliminar a algunas personas si no están dispuestas a aceptar un acuerdo».
La suspensión del Acuerdo de Asociación que propuso Von der Leyen es parcial y depende del consenso de los Estados miembros que reconoció «muy difícil». Varios de ellos, encabezados por Alemania, han impedido sistemáticamente cualquier medida contra Israel.
«Demasiado poco, demasiado tarde, intolerablemente insuficiente según el derecho internacional. Los Estados de la UE deben imponer un embargo total de armas, suspender el comercio, procesar a los presuntos delincuentes y enviar una flota para romper el asedio», reaccionó la relatora de la ONU Francesca Albanese.
Pese a la tardanza y tibieza de la reacción europea, el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, tachó de «lamentables» las declaraciones de Von der Leyen, a la que acusó de repetir «la falsa propaganda de Hamas».
Por su parte, su homólogo español, José Manuel Albares, apoyó la propuesta, pero dijo que le gustaría que la suspensión del acuerdo con Israel fuera total, subrayando que la reacción europea se produce gracias «al liderazgo e influencia de España en la UE en la defensa de los civiles gazatíes».
En esa postura incluye la calificación de «genocidio» y «exterminio» del pueblo palestino que hizo el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al presentar, entre otras medidas, un embargo de armas que no impedirá su tráfico a Israel a través de las bases estadounidenses.
El Ejecutivo de EEUU calificó de «profundamente preocupantes» las medidas anunciadas por Madrid, que «envalentonan a los terroristas».
Israel sigue arrasando Ciudad de Gaza
Mientras los socios europeos de Israel arrastran los pies para reaccionar, el Ejército israelí actúa sin freno. Ayer bombardeó y derribó otra de las torres residenciales de la ciudad de Gaza, Taiba 2, una hora después de urgir su evacuación forzosa, el sexto edificio de este tipo que destruye en los últimos seis días. Cazas israelíes bombardearon con al menos tres proyectiles esta torre de más de diez plantas, que colapsó completamente levantando una enorme nube de humo y polvo.
Estos bloques residenciales y comerciales constituyen un núcleo importante en la actividad de la ciudad. El derrumbe de estos edificios, rodeados de cientos de tiendas de campaña donde viven personas desplazadas, han dejado sin refugio a miles de personas.
Aproximadamente a la misma hora, al menos 25 personas, entre ellas 17 miembros de una misma familia, murieron en el bombardeo contra tiendas de campaña al oeste de la ciudad.
Hasta el anochecer, Israel mató ayer al menos a 53 personas, 38 de ellas cuando buscaban alimentos.

En realidad, toda la ciudad se encuentra amenazada después de que el Ejército la calificara de «zona de combate peligrosa» en la que el actuará «con gran fuerza». Ayer reiteró la orden de desalojo forzoso de la Ciudad Vieja de la capital y del barrio de Tufah.
Pretende que un millón de personas se desplace a Al-Mawasi, donde ya no hay sitio entre el mar de tiendas hacinadas y que tampoco está a salvo de las bombas.
Israel amenaza con bombardear de nuevo Qatar
A persar de a las críticas internacionales por el ataque israelí contra la delegación negociadora de Hamas en Doha, Israel reiteró la amenaza. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, exigió a las autoridades qataríes que expulsen a los líderes de Hamas o los lleven ante la Justicia, «porque si no lo hacen, nosotros lo haremos», y comparó el ataque a Doha con las operaciones militares estadounidenses tras el 11S para tratar de justificar la vulneración del derecho internacional. Afirmó que actúo como su aliado en Afganistán y Pakistán. «Y lo hicimos en Qatar, que ofrece refugio, alberga a terroristas, financia a Hamas, proporciona a sus cabecillas terroristas lujosas villas, les da todo», recriminó, pese a que en mayo, el propio Netanyahu reconoció que desde 2018 él mismo autorizó a financiación qatarí del Gobierno palestino en Gaza.
El embajador israelí en EEUU, Yechiel Leiter, sugirió directamente otro ataque contra Qatar: «Si Israel no mató a los dirigentes de Hamas en un ataque aéreo sobre Qatar este martes, lo conseguiría la próxima vez. Ahora mismo, podemos ser objeto de algunas críticas. Ya se les pasará».
Igualmente, el ministro de Defensa, Israel Katz, advirtió de que «el largo brazo de Israel actuará en todas partes contra sus enemigos. No hay lugar en el que puedan esconderse», y reiteró que si no se aceptan sus condiciones «serán destruidos y Gaza será destruida».
El bombardeo, ejecutado contra la delegación de Hamas cuando estaba reunida para abordar la última propuesta de alto el fuego formulada por EEUU, dejó al menos seis muertos, pero no mató a los principales líderes como Jaled Meshaal. El primer ministro de Qatar, Mohamed bin Abdulrahman al-Thani, lo calificó de «terrorismo de Estado» y aseguró que su país se reserva su derecho a responder.
Hamas subrayó que este ataque no afectará a su toma de decisiones ni modificará sus demandas: el fin de la ofensiva, la retirada total de las fuerzas israelíes, el intercambio de prisioneros y la reconstrucción.
Matanza en otro ataque israelí contra Yemen
Al menos 35 personas murieron y otras 131 resultaron heridas en una nueva oleada de bombardeos efectuados por Israel contra la capital del Yemen, Sana’a, y la provincia septentrional de Al-Jawf, según un balance preliminar, mientras los equipos de defensa civil, ambulancias y rescate continuaban buscando personas desaparecidas bajo los escombros. Los ataques aéreos también dañaron varias viviendas, un puesto médico y un complejo gubernamental de la localidad de Al-Hazm, la capital de la provincia de Al-Jawf.
El portavoz militar de los huthíes, Yahya Sarea, informó de que los bombardeos se dirigieron exclusivamente contra civiles, y entre los objetivos se encontraban los periódicos “26 de Septiembre” y “Al-Yemen”, donde murieron varios periodistas y otros civiles.
Israel respondió así a los últimos lanzamientos desde Yemen, uno de los cuales alcanzó con un dron el aeropuerto de Ramon, en el sur. Asimismo, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, prometió que su país seguirá atacando Yemen, tras reivindicar los bombardeos. Estos ataques son paralelos a los que Israel está lanzando contra Líbano y Siria, objetivos a los que ha añadido Qatar, además de Palestina.
Ataque a la Flotilla
La Flotilla Sumud informó de otro ataque israelí con dron contra uno de sus barcos a medianoche del martes en el puerto tunecino de Sidi Bou Said. Como en el anterior, causó un incendio en la embarcación atacada, el Alma, de bandera británica, pero no heridos.
Torneo de ajedrez
La organización del 40 Open Basque Country de ajedrez confirmó la baja de tres de los siete jugadores de Israel inscritos en el torneo que se disputa en Sestao desde mañana. Una manifestación rechazará el sábado a las 13.00 la presencia de jugadores israelíes.

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