
El consejero Fernando Domínguez insiste en su plan de «intervenir» el servicio de Traumatología de Osasunbidea, que acumula la cuarta parte de las personas que se encuentran hoy en lista de espera en Nafarroa: 15.630.
Entiende que solo una decisión firme puede atajar los retrasos en esta especialidad, que siguen incrementándose. Hay 3.200 personas más que en el año pasado.
Sin embargo, el consejero navarro de Salud no fue muy específico a la hora de especificar en qué consistirá esta «intervención», más allá de indicar que supondrá «poner todos los recursos de apoyo a la gestión de manera prioritaria a trabajar con este servicio», además de hacer un análisis exhaustivo del funcionamiento, llegando a controlar también la agenda de los traumatólogos.
Domínguez justifica esta decisión en que el resto de áreas con las listas de espera más largas (Rehabilitación, Raquis, Oftalmología y Otorrino) están logrando reducir la espera, a diferencia de Traumatología.
Los profesionales afectados han mostrado malestar por la dureza del término «intervenir», pues entiende que cuestiona su profesionalidad.
El consejero dice entender su enfado, pero no baja el tono: «También hay que entender que la cifra de la lista de espera de Traumatología es lo suficientemente elevada como para tener que estar preocupados por los pacientes. Es una preocupación compartida con los profesionales y entre todos tenemos que buscar la solución».
Respaldo crítico de LAB
El sindicato LAB ve con buenos ojos que el Departamento «audite» el funcionamiento de ciertas áreas de Osasunbidea, pero advierte que esto no debe hacerse para «intentar buscar excusas y cabezas de turco».
«Generalmente, cuando ocurren estas situaciones los y las paganas son quienes menos culpa tienen y que realizan su trabajo de forma profesional, dando calidad a la sanidad pública», ha añadido este sindicato.
Asimismo, LAB sostiene que «el Departamento de Salud es conocedor de cómo y por qué se ha llegado a esta situación, tiene datos encima de la mesa y sabe perfectamente los intereses que existen y quién o quiénes están interesados en que Osasunbidea funcione de forma más que mejorable».
«Tenemos claro que el tema ha levantado ampollas –prosigue el sindicato– y ya están alzando la voz aquellos que ven peligrar estas dudosas formas de funcionar y que afectan tanto a jefaturas de servicio, como a profesionales y en último término y fundamental, a los y las usuarias del sistema».
Aun así, LAB subraya que «querer cargar ahora contra un servicio en concreto, Traumatología, cuando esta situación lleva años produciéndose, es llegar un poco tarde. Querer pedir cuenta a una jefatura que lleva apenas seis meses en el puesto, cuando el problema viene de lejos es no atreverse a poner nombre al problema».

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