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El Ejército polaco, en alerta máxima ante las maniobras militares de Rusia y Bielorrusia

Polonia puso a su Ejército en alerta máxima y cerró parte de su frontera ante el comienzo hoy de las maniobras militares Zapad-2025, que Rusia y Bielorrusia llevarán a cabo durante una semana, y tras la entrada de una veintena de drones en su espacio aéreo. 

Una mujer pasa ante la Embajada de Polonia en Moscú.
Una mujer pasa ante la Embajada de Polonia en Moscú. (Alexander NEMENOV | AFP)

Polonia se encuentra en alerta máxima por las maniobras militares bielorruso-rusas Zapad-2025, que comienzan hoy, después de la entrada de 19 drones rusos en su espacio aéreo en la madrugada del miércoles, uno de los cuales penetró 300 kilómetros en su territorio. El primer ministro polaco, Donald Tusk, calificó las maniobras militares como «agresivas».

Varsovia decretó el cierre total de su frontera terrestre con Bielorrusa a partir de hoy, y ha impuesto restricciones al tráfico aéreo en la mitad este del país. Además, ha replicado a Moscú con sus propias maniobras que movilizarán 30.000 efectivos.

«Cerramos las fronteras con Bielorrusia debido a la amenaza que surge de las maniobras Zapad, y los servicios de seguridad y el Ejército estarán en máxima alerta», señaló el ministro de Interior, Marcin Kierwinski, quien subrayó que Varsovia quiere mandar una «señal clara de la disposición polaca a tomar acciones radicales en caso de un deterioro de la situación de seguridad en la frontera».

Tusk dijo temer «días difíciles» y apuntó que en los días previos a la invasión de Ucrania en 2022, los rusos reunieron gran cantidad de tropas con la excusa de unas maniobras. Oficialmente, se ha declarado la participación de unos 13.000 efectivos en las Zapad-2025, pero analistas occidentales estiman que, sumando los distintos escenarios, habrá al menos 30.000 soldados rusos y bielorrusos.

En cualquier caso, muchos menos que en 2021, cuando se informó de 200.000 efectivos, aunque ahora también participarán soldados de otros países como India e Irán.

Estos ejercicios se centrarán en campos de entrenamiento de Bielorrusia, principalmente en polígonos militares en Borisov, cerca de Minsk, y a unos 450 kilómetros de la frontera polaca, con actividades complementarias en Rusia y una presencia reforzada en Kaliningrado.

Su objetivo es reforzar la seguridad militar de la Unión Estatal Rusia-Bielorrusia frente a la amenaza de la OTAN, simulando repeler ataques aéreos y sabotajes, así como operaciones combinadas.

Una de las mayores preocupaciones para la OTAN es la inclusión del uso de armas nucleares, confirmada por Minsk en agosto, cuando informó de que se experimentará con misiles balísticos como el Oreshnik. Además, Tusk aseguró que se simulará la invasión del llamado «corredor de Suwalki», la estrecha franja de territorio fronterizo con Rusia que une a los países bálticos con Polonia y que para la OTAN tiene un valor estratégico inmenso.

EL KREMLIN: «NO VAN CONTRA NADIE»

Bielorrusia ha invitado a observadores de 56 países para monitorear las maniobras y tranquilizar a sus Gobiernos.

Por su parte, el Kremlin negó que los ejercicios militares vayan dirigidos contra terceros países e insistió en que estaban planificados con anterioridad. «No están dirigidos contra nadie. Se trata de la continuación de la cooperación militar y la mejora de la interacción entre dos aliados estratégicos», indicó el portavoz, Dmitri Peskov.

Sobre las denuncias de Polonia por la entrada de drones en su espacio aéreo, Peskov consideró que «no hay nada nuevo. Esta retórica es característica, últimamente, de todas las capitales europeas».



Kiev reclama más apoyo y sanciones contra Rusia

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, reclamó a sus socios la aprobación cuanto antes de un nuevo y «contundente» paquete de sanciones contra Rusia, como «la mejor respuesta» a la incursión de cerca de una veintena de drones en Polonia. Citó castigos a la banca rusa y a su «flota fantasma». A la vez, los ministros de Exteriores de Ucrania, Polonia y Lituania pidieron más coordinación en materia de defensa aérea entre Kiev y los aliados de la OTAN para hacer frente a lo que calificaron de «provocación sin incidentes».