
La XXVI edición de la Feria de Antaño, que se celebra este sábado en el Casco Histórico de la localidad, introduce a la villa de Artziniega en la máquina del tiempo para recrear un mercado medieval donde se mostrarán las costumbres y oficios de hace siglos. Así, las mujeres del pueblo mostrarán sus tocados, los pastores esquilarán las ovejas, el herrero fabricará una espada e incluso se acuñará moneda local en la Torre del Alcaide.
Y es que lo que hace extraordinario este mercado de Artziniega es la participación ciudadana. Gracias a al trabajo de decenas de vecinos y vecinas, el visitante podrá degustar productos de artesanía y conocer costumbres y oficios antiguos. Quien se acerque al Mercado de Antaño se sorprenderá al ver a los vecinos de la villa transformados en juglares, clérigos, artesanos, inquisidores, peregrinos, doncellas, mendigos y bufones.
Este acto recuerda además el importante papel que jugó Artziniega como plaza mediadora entre el comercio de ultramar y el de tierra adentro.
A las 11:00 de la mañana se leerá el pregón y a partir de ese momento, permanecerán abiertos alrededor de un centenar de puestos: artesanía, música, teatro, animación, campamento medieval, juegos para toda la familia, exhibiciones y exposiciones de artesanos, trabajos de forja, carpinteros, puestos de comida, etc.
A mediodía, se podrán degustar «las viandas ofrecidas por los mesoneros» de la localidad y la jornada finalizará a las 21:00 de la noche con un espectáculo lleno de fuego, magia, bailes y malabarismo que se desarrollará en la emblemática Goiko Plaza.

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