
Si creían que ya habían visto todo en películas de catástrofes y conspiraciones, ‘Afterburn (Zona cero)’ llega para demostrarles que aún queda margen para el exceso. Entre explosiones imposibles, héroes que parecen inmortales y giros argumentales que desafían cualquier lógica, la película pretende convertir el desastre en puro entretenimiento.
Prepárense, porque la sinopsis se las trae: después de que una erupción solar de proporciones sin precedentes calcine el hemisferio oriental de la Tierra, la civilización global queda fracturada. Europa es ahora una zona muerta, sumida en la oscuridad radiactiva, plagada de ruinas, saqueadores y secretos olvidados. En medio del caos, Dalton Kane, un cazatesoros a sueldo con fama de temerario y ningún interés en causas nobles, acepta una misión imposible: cruzar el océano y adentrarse en la zona cero para recuperar la reliquia artística más valiosa del viejo mundo, la Mona Lisa.
Dirige la película J.J. Perry, un director que no destaca precisamente por hacer películas con una profundidad emocional muy grande, ni por explorar nada más allá de la acción un tanto gratuita. Con una trayectoria centrada en la espectacularidad y las coreografías imposibles, Perry se ha hecho un nombre principalmente como especialista en escenas de riesgo. Su cine es adrenalina pura: explosiones, persecuciones y golpes, dejando apenas un hueco para cualquier intento de narrativa compleja. Y de los guiones, mejor ni hablamos, que para qué complicarse la vida cuando todo puede ir volando por los aires.
Dave Bautista, Olga Kurylenko, Kristofer Hivju y Samuel L. Jackson encabezan el reparto de esta cinta postapocalíptica de ciencia ficción.

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