
El juez Patrick Lynch, del Tribunal de la Corona de Belfast, dictaminó ayer que la evidencia de carácter histórico que la Fiscalía considera clave en el caso contra el exparacaidista británico denominado Soldado F es admisible. El militar se convierte así en el primer soldado en ser juzgado por matar a civiles durante el Bloody Sunday (Domingo Sangriento), el 30 de enero de 1972.
El Soldado F ha sido acusado de dos delitos de asesinato, en los casos de James Wray y William McKinney, y de cinco delitos de intento de asesinato, los referidos a Joseph Friel, Michael Quinn, Joe Mahon, Patrick O'Donnell y una quinta persona desconocida.
El 30 de enero de 1972 trece civiles murieron cuando miembros del Regimiento de Paracaidistas de élite del Ejército británico abrieron fuego contra los manifestantes que participaban en una marcha en defensa de los derechos civiles en el Bogside de Derry. Una decimocuarta persona murió posteriormente. El caso contra el Soldado F se centra específicamente en lo ocurrido en el patio de la zona denominada Glenfada Park North, donde Wray y McKinney fueron abatidos por los militares.
La semana pasada, el juez Lynch escuchó los argumentos sobre la admisibilidad de las declaraciones de otros dos soldados, G y H, realizadas a la Real Policía Militar la misma noche de los tiroteos y al tribunal presidido por John Widgery que investigó en 1972 lo ocurrido ese 30 de enero. En ambas declaraciones, los soldados afirmaron que vieron al Soldado F disparar contra los civiles que intentaban refugiarse o huir de las tropas británicas. Durante la vista se desveló que el soldado G ha fallecido y que el soldado H ha anunciado que se niega a declarar para evitar inculparse.
Única evidencia Los fiscales argumentaron la semana pasada, 53 años después, que las declaraciones de ambos soldados fueron «decisivas» y constituyen la única evidencia «capaz de probar» que el ex cabo primero llamado Soldado F disparó contra civiles en Glenfada Park North.
Al emitir su fallo, el juez Lynch declaró que la acusación, «según su propia admisión, depende totalmente de las declaraciones» de los dos exsoldados, y que tras considerar cuidadosamente los argumentos a favor y en contra decididó admitirlas.
En declaraciones a la salida del tribunal, Ciarán Shiels, abogado que representa a los familiares de los fallecidos, celebró la decisión del juez. «Recibieron con gran satisfacción la sentencia y esperan con interés que se empiecen a presentar las pruebas», declaró.
El juicio contra el Soldado F se reanudará mañana y se prevé que dure varias semanas. Además de las declaraciones de militares que fueron testigos de lo ocurrido, las pruebas incluirán el testimonio de otros testigos presenciales, incluidas personas que resultaron heridas y sobrevivieron.
«Injustificadas»
El tribunal presidido por John Widgery absolvió en 1972 a los soldados de toda responsabilidad, pero una nueva investigación, a cargo de Mark Saville, concluyó en 2010, tras siete años de recabar testimonios, que las muertes fueron «injustificadas e injustificables».

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